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Mujeres, las mayores víctimas de política migratoria dominicana

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IPS Noticias

Una mujer corpulenta prepara ramos de rosas amarillas en el mercado callejero de Pequeño Haití, un barrio precario de la capital de República Dominicana. “No quiero hablar, no tome fotos”, pide a IPS esta trabajadora, acompañada de una niña que parece ser su hija. 

Otras vendedoras de los tarantines del gran mercado informal en que se han convertido las calles del barrio, todas afrodescendientes, también rechazan conversar. “Tienen miedo porque piensan que las deportarán”, explicó en susurros una comerciante, mientras revolvía un caldo en una cocina a leña en plena acera.

Ese miedo obedece a la última oleada de deportaciones, dentro del conflicto migratorio, unas veces abierto y otras soterrado, que domina las relaciones de este país con Haití, el país más pobre de América Latina y con su población mayoritariamente negra, con el que comparte la isla caribeña La Española.

Según datos oficiales,  la Dirección General de Migración dominicana deportó, entre agosto de 2015 y enero de 2016, 15.754 personas haitianas sin documentos y regresaron de manera voluntaria a su país otras 113.320, incluidos 23.286 menores de edad.

“Este proceso afecta en mayor grado a las mujeres porque cuando se le niega la identidad dominicana a un hijo o una hija, las madres son las responsables directas por no haber legalizado su situación”, explicó Lilian Dolis, coordinadora del no gubernamental Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas (Mudha).

“Si la madre es indocumentada entonces se cuestiona la documentación de los hijos”, especificó en diálogo con IPS.

“Y en el caso de las migrantes haitianas, no basta con casarse con un dominicano aunque por Constitución le toca la nacionalidad del esposo”, continuó Dolis. “Muchas veces se viola ese derecho, por eso ellas todavía llevan una carga muy tortuosa”, reveló la activista del movimiento nacido en 1983.

La última crisis migratoria comenzó en 2013, cuando una sentencia del Tribunal Constitucional determinó los nuevos parámetros para adquirir la nacionalidad.

La medida más conflictiva es que no se considera dominicanos a los hijos de indocumentados nacidos en el país, incluso aquellos asentados en el registro civil. Las personas en esa situación quedaron en un limbo sin nacionalidad o apátridas, según críticas de muchos organismos internacionales.

Con base en el dictamen,  el gobierno promovió la Ley Especial de Naturalización, a la que pudieron aplicar por única vez, del 23 de mayo de 2014 al primero de febrero de 2015, las hijas e hijos de extranjeros no residentes, que nacieron en suelo dominicano del 16 de junio de 1929 al 18 de abril de 2007.

Durante ese período, 8.755 personas aplicaron a la norma de régimen especial.

En paralelo, las autoridades implementaron, del primero de junio de 2014 al 17 de junio de 2015, el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros para las y los inmigrantes radicados en el país que se encontraran en situación irregular.

En este programa pudieron inscribirse 288.466 indocumentados, la mayoría haitianos, para obtener un permiso de estancia y trabajo. Pero solo 240.000 cumplieron todos los requisitos y obtuvieron un estatus legal.

Desde agosto, las fuerzas policiales realizan continuos operativos y quienes no tengan sus documentos en regla van a “campos de bienvenida”, emplazados en  varios puntos de la frontera, para ser devueltos a Haití.

“La mayoría de las haitianas trabaja fuera del hogar, a muy pocas su situación económica les permite ser amas de casa”, observó Antonia Abreu, una mujer dominicano-haitiana, que lleva 40 años vendiendo arreglos florales para fiestas, regalos y funerales en el mercado de Pequeño Haití.

Conocida por el sobrenombre de “La Araña”, Abreu detalló que “las mujeres venden ropa, comida, ponen cabello (postizo), son empleadas domésticas y hay trabajadoras sexuales. Muchas son ‘paleteras (vendedoras ambulantes)’, que sufren los abusos de la policía, que les quita sus carros y mercancías cuando no tienen documentos”….

VER TEXTO COMPLETO EN: LADO B

Revista Enheduanna

 

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