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Los derechos de las mujeres y el confinamiento. Lo que nos viene

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A nivel mundial el coranavirus está afectando más a los hombres que a las mujeres. Si bien aún no hay estudios definitivos, las cifras desmuestran que la mayor letalidad se encuentra entre los hombres así como el mayor número de hospitalizaciones.

Estos datos parecieran reflejar que quienes se encuentran en una situación más vulnerable en esta pandemia son ellos. Sin embargo, quienes están perdiendo más derechos en este contexto de emergencia son las mujeres.

Los datos de violencia en contra de las mujeres han incrementado en el confinamiento, también, las situaciones de abuso sexual en contra de niñas y adolescentes que están haciendo cuarentena con sus victimarios.

La educación a distancia, sobre todo, para estudiantes de nivel básico obliga que las madres le dediquen más tiempo a las tareas escolares de las y los hijos. Si a eso le sumamos las labores del hogar y hasta los cuidados de salud de las personas de la familia que están necesitando ser asistidas, las jornadas laborales de las mujeres en esta pandemia se han multiplicado. Todo esto en medio de un desgaste emocional y muchas veces de violencia en el hogar.

En México y en Chiapas, entramos a confinamiento, en medio de un movimiento feminista en contra del acoso sexual, principalmente en las escuelas, hubo tendederos denunciando a docentes acosadores hasta el último día que se suspendieron las labores. Los hombres que fueron denunciados,  la contingencia hasta les resultó siendo un alivio. Algunos de ellos ruegan porque la situación se prolongue y el foco no regrese a ellos.

La marcha del 08 de marzo tanto a nivel nacional como estatal fue de las más numerosas y organizadas. Desde a finales del año pasado se veía más el movimiento a favor de los derechos de las mujeres, pero con el confinamiento la atención se movió de nuevo y hasta tenemos una amenaza de que espacios que habíamos ganado en el terreno público los perdamos.

¿Qué se necesita? La redistribución de las tareas del hogar entre todas las personas de la familia. El problema no es cómo estamos regresando al espacio privado, sino cómo ellos aun estando en cuarentena no han asumido que también las labores de la casa, el cuidado de las crías, las personas enfermas es tarea común.

El lema de los 60´ del movimiento feminista en los Estados Unidos: “Lo personal es político” parece más vigente que nunca. Es necesario que transformemos lo privado para actuar en lo público. No podemos pretender que el exceso de carga laboral, la forma, inclusive, en la que amamos a las y los otros no impacten en la vida pública.

Necesitamos no perder nuestra capacidad de organización, que las mujeres que están en puestos de decisión bajen el ascensor para quienes se están quedando en situación de mayor vulnerabilidad con la pandemia, necesitamos políticas públicas con perspectiva de género dentro de la contingencia. Necesitamos cambiar las reglas porque lo personal sigue siendo político.

Revista Enheduanna

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