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Voces femeninas y Héctor Cortés Mandujano

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Hace casi 10 años, cursaba mi tercer o cuarto semestre en la preparatoria. Mi maestra del taller de Lectura y Redacción nos dejó hacer una reseña de un libro y nos pidió que no eligiéramos a los que ya habíamos visto en clase.

Edgar Allan Poe, Leon Tolstoi y Oscar Wilde estaban descartados. Recordé que llegó a mis manos -no sé cuándo con exactitud- el libro “Lejos del reino de las hadas” del escritor chiapaneco Héctor Cortés Mandujano. Una tarde decidí hojear ese libro de color otoñal.

Noté que tenía personajes melancólicos, solitarios y sus cuentos cortos me atrapaban, además que en ciertas frases, yo -lectora- me encontraba. No dudé y fue él el elegido. Aún conservo el texto redactado a lapicero.

Después de esta casi década, fui invitada a participar en “Voces femeninas” -con reporteras que cubren la fuente de cultura para medios impresos- organizado por el ilustrador Juventino Sánchez, director de la editorial independiente “Tifón”, en la Galería “Rodolfo Disner”.

Me sorprendió la invitación, sobre todo porque esto no sería un ejercicio escolar, sino una actividad cultural donde compartiría mi opinión acerca de la obra del escritor.

Y aunque Héctor Cortés Mandujano y las invitadas no sabíamos realmente de qué se trataba la dinámica, Juventino Sánchez comentó que las reporteras somos siempre quienes hacemos preguntas, por lo que ahora nos tocó estar del otro lado: donde se hacen.

La editora de Noticias Voz e Imagen de Chiapas, Lucía Sarauz habló sobre “Piedras, polvo: la película”, publicada bajo el sello de Tifón Editorial, que dirige Juventino Sánchez Vera.

Informó que la novela inicia con 10 personajes, y que está dividida en 10 capítulos, en 10 momentos: “varias son las escenas, las circunstancias que habrán de conjuntarse o generarse a partir, precisamente, de esa sala de cine, donde ‘la película dura lo que dura una película, pero puede durar toda la vida’”.

Añadió que se trata de una novela radicalmente fantástica dentro de un contexto radicalmente realista. “Es una historia realista, dentro de un contexto fantástico, o al revés: una historia fantástica que alberga ideas, asuntos, vidas reales, como la de Óscar y Adela, la de José, Isabel e Isabelita, la de Raúl y Olga, y hasta la de Humberto, quien apenas entró a la sala del cine, ‘clavó la quijada sobre su pecho y se quedó dormido’”.

Mi voz

“Aún corre sangre por las avenidas” del narrador Héctor Cortés Mandujano, con el cual obtuvo el premio de Novela Breve “Rosario Castellanos” 2005, y que fue reeditado por la editorial independiente Public Pervert (2014) contiene 70 páginas divididas en dos secciones: “Río de Mierda” y “El crimen y sus alrededores”.

En esta obra el escritor redactó algunas de las peculiaridades más notorias de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez como: la prostitución, la zona Galáctica, el juego de poder de algunos funcionarios, el secreto a voces de algunos crímenes y sobre el aroma del río Sabinal.

La novela se va contando en las voces de sus personajes que aún secundarios, son piezas fundamentales para entrelazar las historias, como los taxistas quienes son los que conocen la otra cara de la ciudad.

Diomedes es el personaje principal, es un hombre como cualquier otro que habita en la ciudad. Sin embargo, intenta huir de su pasado, de todos, pero menos de sí mismo; de costumbres muy tradicionalistas, su personalidad es demasiada nerviosa: “Vivía solo, no tenía amigos, ni buscaba a nadie”, página 14.

Quienes vivan o hayan vivido en Tuxtla no dejarán de encontrarse enterrado en el libro, ya que el autor sabe que no hay malas historias sino malas formas de tratarlas, y que “Tuxtla Gutiérrez es un nido de historias que pocos se han atrevido a contar.

Damaris Disner, quien fue editora de la sección de Cultura del periódico El Heraldo de Chiapas, resaltó el trabajo literario que ha hecho este autor, de su pasión por la literatura y dramaturgia, esta última que ambos comparten; y la disciplina que este tiene por el oficio.

Asimismo, dio a conocer que en la editorial Azul Turquesa que ella dirige, publicó la obra “Azar” de Héctor Cortés Mandujano, y que fue presentado en el foro teatral “La Puerta Abierta”.

El creador de alrededor de 40 obras contó cómo la literatura llegó a él desde pequeño y que pasó de ser el mejor escucha de su padre aún lector que decidió usar el dinero de sus cigarrillos para comprar libros, “fue así como dejé de fumar”.

Además, destacó que ser lector y escritor es un ejercicio que va de la mano y que aunque se tituló de abogado, ha dedicado mucho tiempo al oficio literario.

Sobre si un escritor se arrepiente de haber escrito una obra dijo que él sí, ya que ahora que domina la técnica y tiene muchos recursos literarios encuentra la falla o falta de la estructura a sus primeras obras.

Acotó que saber que tiene lectores lo vuelve más comprometido con la palabra y trabaja para no entregar cualquier historia.

FOTO: CORTESÍA NICOLÁS ÁLVAREZ.

Revista Enheduanna

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