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LA MERCADOTECNIA HACE QUE VIAJEMOS AL FUTURO

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Por: Karla Gómez

A penas vamos 12  días del mes de octubre y en las principales tiendas de mayor afluencia comienzan a ofertarnos productos que anuncian la llegada de Halloween y Día de Muertos. Pan de muertos, disfraces y máscaras, son algunos de los objetos de mayor alcance para los posibles compradores.

¿En qué tiempo vivimos? En la época del continuo consumo. Si bien, con la  transculturación y la globalización, una de las fiestas más representativas no sólo de México sino de Latinoamérica comienza a perderse o modificarse.

El grabador e ilustrador José Guadalupe Posada (1852-1913) fue quien utilizó los elementos de la muerte y la presentó de una manera humorística. Es sin duda, una muestra de que el mexicano y la mexicana,  no le temen a lo desconocido, y sabe que en esta dimensión lo que más debe hacer es disfrutar de la vida.

Sergio de la Cruz comenta mediante una publicación en un medio impreso local que “A partir de la Conquista española (1528) y posterior colonización (1528-1560), se incluyeron elementos religiosos en las ofrendas zoques: los altares de ofrendas a los difuntos, que se hacían sobre las tumbas, fueron sustituidos por las mesas de los altares dedicados a los santos de los hogares tuxtlecos; el destino final de las almas de los difuntos ya no sería el reino de las ánimas, sino el cielo o el infierno, según el comportamiento que hubieran tenido en vida los difuntos; además, se incluyeron la cruz, las imágenes de santos y las fotografías de los fieles difuntos”.

Otra de las características que ha sufrido un notable cambio es que, los niñxs acostumbraban a caminar en calles cercanas de sus casas el 1 o 2 de noviembre, dependiendo la edad que se tuviera -ya que el 1 de noviembre salen las almas pequeñas y el 2 las almas grandes- con la cara pintada de blanco, sin disfraces y sujetando una lata con piedras que hacían ruido al momento de pedir la tradicional “calabacita tía” y el grito animoso de “qué viva la tía” si les daban dulces o algún alimento.

Los altares tenían una diversidad de frutas de temporadas y dulces típicos, bebidas y comidas que gustosamente disfrutaba en vida familiares y amigos fallecidos, así como flores de cempasúchil, variedad de tamaños de velas y veladoras.

Pero debido a la crisis económica que por varios años se ha venido padeciendo son las almas, los difuntos cristianos quienes también padecen la carencia.

A través de un reporte de la Secretaria del Trabajo y Prevención Social, se dio a conocer que el área geográfica “A” (Distrito Federal, Jalisco, Estado de México, Nuevo León, por mencionar algunos) a partir del 1 de enero del 2015 los trabajadores ganarían 70.10 pesos; mientras que en el área geográfica “B”  (Aguascalientes, Campeche y Chiapas, por mencionar algunas) se ganaría 66.45 pesos.

Aunque se propuso en el Senado que  el salario mínimo fuera de 70 pesos en todo el país, hace unos días el diputado federal perredista Arturo Santana Alfaro dijo a nombre de la bancada de su partido, “nosotros estamos proponiendo que el salario mínimo responsable, del orden de los 95 pesos diarios, a diferencia de los 70.10 pesos que propuso la Conasami, creemos que con esa cantidad el jefe de familia puede paliar los efectos de la crisis económica, que estamos viviendo hoy en nuestro país”, expresó (datos tomados de http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/diputados-proponen-salario-minimo-general-de-95-pesos-1444228699)

Tradiciones y economía van siempre de la mano,  porque la falta de dinero también modifica las maneras en que expresamos nuestras costumbres ancestrales. Ojalá y este consumo que nos hace la globalización pueda disfrutarse con unos pesos más en los bolsillos.

FOTO: http://www.proa.org/exhibiciones/pasadas/rivera/salas/jose_posada_2.jpg

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Revista Enheduanna

 

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