sin mujeres

La axila rasurada

Comparte:

Por: Karen Padilla

Le hemos llamado paridad a que las mujeres puedan intercambiar el puesto en la jerarquía de la  estructura  con un hombre, pero sin análisis de fondo, únicamente cuestionando los excesos, pero no la esencia misma de  este sistema que se sustenta en toda clase de  desigualdad y por lo tanto de violencia. Le apostamos a los procesos formativos y desde ellos cuestionamos la feminidad, pero el núcleo violento y supremacista de la masculinidad se deja intacto. El resultado: mujeres que no obedecen y hombres que se hacen obedecer a costa de lo que sea incluso del asesinato. Al fin hicimos conciencia de que estamos  educando niñas  para un mundo que no existe, queremos niñas intrépidas y valientes pero jamás niños tiernos pues este mundo no soporta «a los amanerados». Educamos a las niñas para que vivan en un mundo supuestamente igualitario que aun no existe. Las hacemos libres, para vivir en una sociedad que no reconoce su libertad. Por eso el cambio debe ser estructural pero sobre todo ideológico. Y eso empieza con el cambio individual pero no pasa de ahí  sino con acciones políticas, que toquen legislaciones. Hoy en día hay mucho por hacer aun y en todos los niveles,  hablando de acciones concretas esta es una recapitulación de algunas propuestas desde el feminismo.

  1. Acciones afirmativas:

Para la gran mayoría las leyes que proponen cuotas de género  son un fraude, se supone que los puestos deben ser ocupados por los mejores candidatos y candidatas,  pero las cuotas son necesarias y urgente al existir una gran variedad de obstáculos que debemos enfrentar las mujeres como son techos de cristal, discriminación, y limitaciones para acceder a puestos jerárquicos, así  que estas leyes deben respetarse  si queremos alcanzar la paridad.  A la vez,   son una buena manera de suavizar los efectos de la testosterona en los ambientes políticos y laborales que vuelven esos espacios una competencia encarnizada por acumular un poder absoluto,  abriendo paso a otros tipos de liderazgos más sensibles y humanos centrados en el bien común y en las personas, o eso es lo que deberíamos esperar.

  1. Legislar sobre la publicidad sexista y discriminatoria:

Muchos contenidos publicitarios son sexistas, reafirman estereotipos de género, por ejemplo,  los anuncios de detergentes siempre son mujeres sonrientes las que salen  bailando rumba mientras trapean los pisos o lavan la ropa. En cambio lo hombres son representados poderosos, fuera de escenarios hogareños, casi siempre  rodeados de mujeres jóvenes mientras conducen autos deportivos. Estos mensajes son poderosos, pues van moldeando los roles que más tarde todxs reproducimos en nuestra vida diaria. Cambiar la forma en que las mujeres son representadas en los medios de comunicación es vital, debemos estar en ellos igual que los hombres como seres valiosos y con talentos más allá de lucir bien en minifalda para dar el estado del clima.

  1. Legislar sobre la brecha salarial

La  brecha salarial se hace presente en todas las ocupaciones, según datos de la OIT las mujeres ganan un 23% menos que los hombres por hacer el mismo  trabajo, este porcentaje se dispara hasta el 40% cuando de trata de mujeres en puestos de alta dirección. Estas condiciones desiguales en el empleo y en los ingresos lleva a un aumento de las enfermedades mentales en las mujeres, pues a la jornada laboral se le suma también la jornada de cuidados. Es increíble que se tenga que legislar para eliminar la brecha salarial, cuando es una cuestión de sentido común: mismo trabajo misma remuneración.

  1. Legislar a favor del reconocimiento del trabajo de cuidados.

Existe una asimetría en la distribución de las tareas del hogar y de cuidados. Se necesita una legislación que ayude a concertar las responsabilidades familiares y labores.  Más del 40% de la población económicamente activa son mujeres, que además son responsables de los cuidados de sus hijxs,  esta sobrecarga de responsabilidades no solamente impide a las mujeres participar en los asuntos políticos, también implica un desgastes y deterioro en su salud. La reducción de la jornada laboral para las madres trabajadoras, se plantea aquí como  un tema básico y de justicia social, pues facilita el acceso a una vida digna a las mujeres que hasta el momento hacen circo, maroma y teatro por conciliar sus vidas laborales y familiares, sin éxito, gracias a la poca flexibilidad de algunos empleadores.

5. La cultura popular

La cultura popular “nos dice quiénes somos, qué lugar ocupamos en el mundo, qué debemos desear etc”. Si los libros, películas, revistas, canciones tuvieran una perspectiva feminista o no reafirmaran  estereotipos de género tóxicos, esto provocaría un gran avance en los imaginarios colectivos  con respecto a las normas, la sexualidad, el género y la identidad. Es ella donde encontramos muchas de las ideas que sustentan la gran violencia que sufrimos las mujeres en todos las esferas de la vida.  Un buen ejemplo son los corridos Rosita Alvires, La tragedia de Rosita, La Martina etc. Esas leyendas populares han contribuido a moldear la cultura de la violación y el asesinato en la que vivimos inmersas las mujeres en México.

6. ONG que trabajen con niñas y mujeres

No es fácil ser una niña en la actualidad. Según cifras internacionales  53% de las niñas de trece años están insatisfechas con sus cuerpos. A los 17 años, esta cifra ha aumentado a 78%. Alrededor del 65% de todas las niñas tienen algún tipo de trastorno alimenticio en algún momento de sus vidas. El número de la depresión entre las mujeres se ha duplicado entre 2000 y 2010, a una relación de dos mujeres con depresión por cada hombre. Por lo tanto, necesitamos más organizaciones que trabajan con las mujeres y por su salud, aunque cambiando el modo en que somos representadas por los medios de comunicación y la publicidad las mujeres resolvemos  gran parte de este problema.

7. La legislación sobre acoso callejero y cyber bullying

Debe haber leyes claras contra el acoso callejero y el acoso en redes, en cuanto a este último hay muchos ejemplos emblemáticos del acoso sistemático que tienen que enfrentar las jóvenes y las mujeres y aun no hay una respuesta consistente de las autoridades. Las mujeres hemos respondido a estos ataques denunciando públicamente, lo que ha sido una medida hasta cierto punto eficaz, pero necesitamos un posicionamiento claro de las instituciones y las autoridades que se muestran omisas y negligentes ante la violencia que tenemos que soportar por el sólo hecho de querer estar presentes y participar en los espacios virtuales.

8. Perspectiva de género obligatoria en las escuelas primarias

Enseñanza básica con un enfoque de género, con una perspectiva sana de la sexualidad y flexible con temas como identidad sexual en las escuelas primarias. La educación básica, juntos con los medios de comunicación, la cultura popular y los valores conservadores que se inculcan en casa funcionan como una fábrica de machos. La escuela es un buen ambiente para educar en cómo las normas sociales de la masculinidad pueden ser cuestionadas y cambiadas. Lxs niñxs pequeñxs deben tener herramientas para procesar los mensajes de los medios y la publicidad, pues esos discursos también crean género, la escuela es un ambiente ideal para proveerlos de esas herramientas.

9. Capacitación para empresas

El  conocimiento no  se limita a las instituciones educativas. Debemos educar también en el ámbito institucional y empresarial. Promover cursos, talleres, conferencias sobre género y feminismo, desde lo muy básico hasta lo muy especializado.

10. Partidos feministas y activismos

Necesitamos potenciar el feminismo a un nivel político, un partido político, con una agenda exclusivamente feminista, que refleje los valores feministas ya que hasta el momento dentro de los partidos existentes ni siquiera se pronuncia la palabra feminismo, mucho menos tienen una idea clara de lo que es. Lo que contribuye a que sus agendas sólo contengan unas cuantas medidas paliativas de corte asistencialista a favor de las mujeres, pero no medidas contundentes que ayuden a erradicar la desigualdad en la que vivimos y que propicia todas las violencias de las que somos víctimas.

  1. Las que construyamos nosotras desde nuestros diferentes espacios.

Todas las medidas antes mencionadas, son un intento de armonizar los discursos e instituciones con lo plasmado en nuestra constitución, de nada nos sirve que existan leyes que amparan la igualdad al prohibir la discriminación en razón de género cuando  las prácticas sociales no se cuestionan ni se sancionan.  Aunque creo que el verdadero cambio estructural requiere de legislación y de acciones a nivel estatal, todas tenemos un poco de poder de cambio, ampliemos nuestra perspectiva y reconozcamos a las mujeres que están  destacando en todos los ámbitos, las apoyemos y sigamos iluminando al mundo como hasta ahora.

 

 

 

 

Revista Enheduanna

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: