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Enterrar al muertx

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-Lo más  importante en los velorios- dijo Karlita Gómez con cara solmene, fraguando una premisa de carácter universal que causó expectativa en quienes la escuchábamos (Ian y yo)- ¡son los tamales!

Reí. Ella continuó con seriedad, con la teoría de que a mayor poder adquisitivo y nivel socioeconómico los dolientes daban tamalitos de mole a quienes velaran al muertx.

Dejando a un lado al muertx y a los procesos emocionales en lxs dolientes; el despedirse de su familiar tiene una serie ordenada de pasos a realizar a demás de los burocráticos, dependiendo la región, costumbres de los familiares y profesión u oficio en que se desempeñó el muertx.

A lxs artistas de Tuxtla Gutiérrez los llevan a los lugares donde trabajaron, reciben honores, asisten autoridades y familiares a rendir homenaje póstumo junto a su féretro. En Vicente Guerrero, se reparten cigarros, trago, caldo de res, tamales, si los asistentes al funeral no reciben lo anterior se retiran dejando sola a la familia.

COLUMNAKarla

Ilustración: Karla Barajas

Cuando mi abuelo murió no entendíamos bien los procesos a seguir, sus hijas no son del estado. De acuerdo a los mandamientos de la iglesia católica, en peligro de muerte se ha de confesar. No había sacerdotes en las iglesias porque murió un padre y se reunieron en una parroquia a rezar por su alma, además llegaba el Papa.

Explicamos que de acuerdo a la Biblia sólo hay que pedir perdón y aceptar a Dios, la preocupación de mi mamá y tía por el alma del abuelo crecía. El día que se veló no hubo padre, ni tamalitos, cigarros… hubo servicio de cafetería, pan delicioso y café. Conforme la noche avanzaba la funeraria se quedó vacía. Nuestro muerto, mi tía, mi mamá y Chavita.

Recientemente murió una tía política, no encontraron quién la arreglara, embalsamara, tenía el rostro verdoso, le taparon la cabeza con una toalla. Las personas se sintieron ofendidas a falta de tamalitos y se fueron. A la hora del entierro quedaban pocos. No cavaron el hoyo grande, así que con el pie empujaron la caja, a pisotones, a patadas. Fue una escena dolorosa, irrespetuosa para quienes la amaron en vida.

Mi tocaya dice que mejor la cremen para que no se la coman los gusanos. Será además donadora de órganos. La donación de órganos cada día se instala en la mente de las nuevas generaciones en zonas urbanas, así como la cremación, algunos piensan en el proceso de transformar sus cenizas en diamante.

En mi opinión dos cosas son necesarias: tener la identidad y el cuerpo de tu muertx. En este México de desaparecidxs, de fosas clandestinas… esto para muchos es un sueño.

Revista Enheduanna

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One Response to Enterrar al muertx

  1. Balam Sosa 3 agosto, 2016 at 8:07 pm #

    Wow, dejavú.
    Karlita, gracias por compartir de manera tan reflexiva y a la vez tan ligera. Te las arreglaste para hacer amena una lectura sobre un tema tan pesado como la muerte. Beso.

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