caballito karlita

De cuando te enamoras

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El matrimonio gana por puntos; el noviazgo noquea. Me contaron por ahí, la historia de un abuelito quien coqueteó con una señora que le respondió: Soy tu esposa. Más allá del susto del tío, eso de enamorarse dos veces de la misma persona ocurre a menudo.

Algunas noches Robert cuida al pie de la cama a su mamá, quien permanece grave en el hospital, algunas tardes, algunas mañanas… No llora. Hay días en que me resulta un ser humano indescifrable, y cada vez más lejano.

Otros días, habla con entusiasmo del libro que terminó, de las tragedias de sus personajes. Eligió de entre los míos, uno de cuentos de Julio Cortázar y al regresar dijo con entusiasmo: es una maravilla, no sé por qué no lo había leído. No entendía cómo podías imaginar sus historias y personajes.

caballito karlita

Ilustración: Karla Barajas

Recostada sobre el sillón, sintiendo dolor en los huesos, escuché con entusiasmo a Robert sobre la reflexión que tuvo acerca de una frase de Cortázar: “¿Cómo narrarlo sin sentir en las vértebras un acorde de agria disonancia?”

-Es cómo explicar algo que duele o cala en el alma que provoca tensión o rigidez en la espalda. La pesadez de un acorde disonante crea una atmósfera de cierto peligro. La disonancia son sonidos no tan agradables para el oído aunque sean muy importantes para una composición. Los acordes disonantes crean un clima que eriza la piel. Como si un escalofrío recorre tu piel mientras cuentas la historia.

Julio Cortázar decía que la novela gana por puntos; el cuento noquea y las claves del éxito estaban en la intensidad o la tensión. Cada palabra cuadraba, dejando a un lado la narratología me ganó el corazón por puntos, y en una frase me noqueó.

El activo del dolor, las lecturas en silencio acercaban a casa a un Robert nuevo, a uno que entiendo, porque cuando la realidad es dura, cuando estás al filo de la montaña a punto de arrojarte… la literatura me, te, nos salva, nos abre nuevos caminos.

He visto con amor nuevamente los cuentos de Cortázar, le devolvió el brillo en los ojos amarillos de Robert, la pupila dilatada; hablamos de Cortázar, nos aferramos a la vida y al amor.

Revista Enheduanna

 

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