CIMACFoto: César Martínez López

Las precursoras del feminismo y los masones de Yucatán

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Por: Mtra. Georgina del Carmen Rosado y Rosado**

Cimacnoticias | Mérida, Yuc.- 07/12/2015

Las precursoras del feminismo en Yucatán no eran sumisas, dormían en hamacas, pero no esperaban la llegada de un salvador. Ilustradas yucatecas, profesoras liberales pertenecientes a las clases medias, tenían su propio camino en la lucha por el reconocimiento de sus derechos, sus propias prioridades y estrategias para lograr sus objetivos.

El Movimiento feminista yucateco no se puede explicar sin  considerar el contexto sociocultural y político en el que surgió o sin tomar en cuenta sus nexos con los grupos de poder y corrientes ideológicas con las que crearon y recrearon sus discursos. Las mujeres que lucharon por sus derechos tampoco pueden considerarse simples receptoras de las intenciones de las facciones políticas del Yucatán de finales del siglo XIX y principios del XX.

Una de las corrientes ideológicas y de práctica política que influyeron en el pensamiento de las precursoras del feminismo yucateco fue el liberalismo, difundido y fomentado a través de las logias masónicas, entre 1872 y 1911 y que defendían la secularización de la sociedad y el laicismo.

Sin embargo, las logias masónicas pusieron en el centro de la humanidad al hombre y a la mujer bajo su tutelaje, frenaron y limitaron la participación femenina al impedirles llegar a los más altos grados y creando para ellas organismos tutelados llamados “paramasónicos”.

Paradójicamente, en su intento por liberarlas del yugo de la Iglesia, incorporarlas a la ilustración y encaminarlas al progreso, crearon las condiciones para que cuestionaran su propia posición en la sociedad.

En Yucatán, bajo sus principios del ejercicio de la razón, la libertad de conciencia y la tolerancia de cultos, las logias masónicas adquirieron gran importancia, debido a su número y porque sus integrantes pertenecían a las elites económicas, o a las clases medias acomodadas, que participaban en los debates de la influyente prensa local.

Con Salvador Alvarado en la gubernatura, sus hermanos masones, que eran funcionarios de su gobierno, legisladores y líderes obreros, vieron inclinarse la balanza a su favor, en su lucha contra los conservadores y los liberales moderados beneficiarios del gobierno de Porfirio Díaz.

Y en esta lucha se dio el encuentro con las precursoras del feminismo, participantes y  organizadoras del Primer Congreso Feminista de Yucatán, celebrado  del 13 al 16 de enero de 1916, convocado por el gobernador Salvador Alvarado.

MASONAS Y FEMINISTAS

El vínculo entre la masonería y las pioneras del feminismo en Yucatán se explica por las relaciones de parentesco o vínculos personales de estas mujeres  con masones, quienes las consideraban “hermanas” y eran nombradas en sus liturgias como “Las hijas de Eva”.

Entre estas “hermanas” están Gertrudis Tenorio de Zavala, fundadora, junto con Rita Cetina, de la Sociedad la Siempreviva, quien era nieta de Lorenzo de Zavala, liberal promotor de las primeras logias masónicas de Yucatán. También la profesora Consuelo Zavala , fundadora de la primera escuela privada laica para niñas en Yucatán y presidenta del Comité Organizador del Primer Congreso Feminista, descendiente directa del Lorenzo de Zavala.

Está también Beatriz Peniche Barrera, una de las primeras tres mujeres electas como diputadas del país,  hija de Primitivo Peniche, liberal constitucionalista y prominente masón yucateco, quien fue nombrada por el general Salvador Alvarado, pese a su juventud,  directora de la Biblioteca Manuel Cepeda Peraza.

Y Elvia Carrillo Puerto, una de las impulsoras del feminismo yucateco, quien era hermana de otro masón, el gobernador socialista Felipe Carrillo Puerto.

Antes de ellas, en los años 60 del siglo XIX, la escritora Laureana Wright de Kleinhans se unió a la masonería, convencida de que era una vía para defender –como había publicado en Violetas del Anáhuac, primera revista feminista publicada en México-  la educación femenina y la igualdad intelectual entre hombres y mujeres. Sin embargo, se alejó de la masonería, por considerar que  los ritos Escocés Antiguo y Aceptado y el Rito de York excluían a las mujeres.

MASONERÍA DE DAMAS

Desde finales del siglo XIX existían varias figuras promovidas en Europa para que las mujeres participaran en la masonería, como el rito llamado de Adopción o Masonería de Damas, dentro de los Centros Paramasónicos Femeninos, patrocinados por las logias masculinas.

Entre 1888 y 1891, el masón yucateco Ermilo G. Cantón fundó dos logias de mujeres  bajo el amparo de la Gran Dieta de México, llamadas “María Alarcón de Mateos”, n. 27, fundada antes de 1890, y “Josefa C. De Cantón”, el nombre de su primera esposa. Su madre y su segunda esposa eran también masonas y en 1894 publicó “La mujer y la masonería” donde  defendía la existencia de las logias de señoras, para “combatir el dominio del ave negra de Roma y sus secuaces los hijos de Loyola” (…) que exageran y divinizan la Mariolatría”

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Revista Enheduanna

 

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