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¿Poetas en cautiverio? Proceso creativo durante el confinamiento por Covid 19

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Texto y foto principal: Rosa Vázquez Jiménez[1]

El presente escrito expone una muestra de creaciones, sentires y posturas de poetas chiapanecos y/o radicados en el Estado de Chiapas sobre la creación poética durante el confinamiento derivado de la pandemia por Co- Vid 19 en México. Los fragmentos de poemas que acá se exponen fueron realizados en época de confinamiento.

Tras el desarrollo histórico que ha tenido el ser humano, pareciera que tuviera el control de todo a su alcance, y es que su perfeccionamiento cognitivo le ha dado la posibilidad de crear cuanta idea ha tenido en la mente, aunque muchos no hubieran imaginado la posibilidad del viaje a la luna, la creación de una bomba atómica, la posible cura para anomalías congénitas e incluso el depósito efímero que tienen nuestros datos respaldados en una nube que no llueve, no se aprecia, no se toca.

El ser humano ha jugado a saberlo todo, a crear atmósferas científicas, tecnológicas, culturales con progresos positivos que celebra y continúa indagando, sin embargo, el exceso de sapiencia le ha convertido en ocasiones en un agente inconsciente de su medio natural y social, despojándose de su sensibilidad y transgrediendo al entorno y lo que se encuentre en él. Prueba de ello, es la actual crisis mundial que vivimos a causa del Co-Vid 19, pandemia que ha venido a trastocar nuestros bolsillos, nuestra relación con los otros, las prácticas de sanidad cotidianas y la mente que no deja de sentir los apaleos rutinarios tras escuchar las ruedas de prensa nacionales, los telediarios o el recuerdo de lo que estaríamos haciendo y no es posible.

Así, comenzamos en Chiapas a “quedarnos en casa”, a adaptarnos al confinamiento, que según el Diccionario de la Real Academia Española refiere a confinar como recluir a algo o alguien dentro de límites, señalándole una residencia obligatoria. Es entonces que el creador en cualquiera de sus artes o disciplinas intenta adaptarse a otra rutina de vida, si bien, para algunos no fue un cambio radical, para otros comenzó a ser una incertidumbre maquillada de obligación social.

Para una muestra aleatoria de poetas chiapanecos, la oportunidad de crear está presente todo el tiempo, así pandemia, terremoto o huracán lleguen a su vera. Apremia el sentirse libre pese al encierro, pues comentan que la pluma ha fluido y buscado su propio cielo. Sin embargo, otras/os poetas afirman que ha sido complicado el encontrar sosiego dentro del confinamiento, no sólo por lo que sucede dentro del espacio de la casa, sino por lo que pasa afuera. Ruperta Bautista[2], poeta tsotsil, -en un reciente escrito- reflexiona que, pese al poderío y control de las potencias capitalistas, éstas no han podido contrarrestar el impacto que el Co- Vid 19 ha venido a causar en el mundo, “tenemos que voltear a ver que no necesitamos al capitalismo, ni a los Estados que son manejados por grandes capitales para controlar al pueblo”.

Y es que el poeta es un ser crítico, sensible del entorno que le trastoca, y en poemas o no, expresa su inquietud por lo que ve, escucha y siente. Sería imposible que a través de los dispositivos móviles o del comentario de los vecinos no le desordenara el pecho y le provocara compartirlo en forma de líneas y puntos genuinamente colocados, que son resultado del proceso creativo.

Para Moles y Caude (1977), autores que se han dedicado a analizar las etapas del proceso creativo, distinguen cinco fases: 1. Percepción del mundo exterior y documentación. 2.- Selección e incubación del problema. 3.- Iluminación. 4.- Verificación. 5.- Difusión y socialización.

La primera fase consiste en todo lo que el poeta percibe de su exterior e interior, su idea del mundo, de la vida y de él mismo, así como la documentación previa. La segunda etapa tiene que ver con la idea y cómo se irá conformando el poema u obra. La tercera etapa se refiere a la consciencia relajada y descubrimiento o despliegue artístico. La cuarta fase se trata de la revisión de lo hecho, donde la autocrítica juega un papel importante. Finalmente, en la fase 5 se comparte la creación con otros y se espera un comentario enriquecedor.

Aunque el proceso creativo no se realiza de manera estricta en cuanto a sus pasos se trata, es bien sabido por los/as creadores que hay una etapa de documentación, es decir que tiene que ver con el aprendizaje previo que incluye experiencias, la idea de lo que se quiere crear, el momento de despliegue artístico o escritura, la revisión de lo hecho y la legitimación y el compartir con el otro/a.

En el proceso creativo están inscritos una serie de elementos que le constituyen, tales como la inteligencia, el sentir, la técnica, el genio, el conocimiento, pero también lo está la disciplina, la educación y el ser autodidacta.

La creatividad es un aspecto fundamental en el proceso creativo, pues de acuerdo al Cuadro #1 de Autores y definiciones del concepto de creatividad, que propone Esquivias (1997:4), la creatividad estaría analizándose desde la disciplina de donde provenga su definición. Psicólogos, educadores, filósofos, entre otros la han visto como una habilidad, cualidad, actitud, capacidad, hasta un proceso y producto. Dichas concepciones asociadas a la formación de ideas, expresión del pensamiento, sensibilidad al entorno e innovación valiosa que no sigue pasos estrictos.

Para Esquivias (1997) la creatividad es un proceso mental complejo, que comprende experiencias, originalidad, actitudes, entre otros elementos para lograr una producción o propuesta diferente a lo que ya existía. En este sentido, el poeta hace una búsqueda desde lo que le compone: su historia de vida, su formación social, su educación, su carácter, su imagen en el mundo y lo que ha experimentado: desde un olor o textura, hasta la recreación del recuerdo y el añoro.

Los procesos creativos han sufrido algunos cambios para los/as poetas chiapanecos. El entorno del encierro juega un papel sumamente importante en la impresión de la vida. Estar rodeada de automóviles y semáforos, montañas y maderas, cohabitar con grillos y murciélagos, sentir el calor, la humedad o el frío calador da una serie de matices para resistir el confinamiento.

Fragmento de un poema de la poeta chol Juany Peñate[3]:

Juany Peñate, poeta chol. Foto: Cortesía.

“Una espuma blanca corría por la comisura de tus labios,

la mujer de enagua azul acaricia tu rostro deformado,

ella enjuaga su llanto caído con la blusa bordada de silencio”.

El poema puede surgir de un sueño, de una voz tiritando en la esquina de la habitación, del recuerdo contado por un desconocido o de cualquier cosa que el poeta vea, cree o imagine. Pero siempre estará esa fuerza que le empuje a darle vida o muerte a su creación, según sea el caso. La/el poeta es un tejedor de palabras que en el camino va entrelazando el vocabulario, la musicalidad, la estructura que no sólo responden a su conocimiento sino al hondo de su ser.

Si bien es cierto que el impulso de la escritura borbotea constante en el pecho del poeta, hay creadoras/es que expresan la dificultad que han tenido en escribir, pues consideran que el ser humano es también, un ser de rutina. La poeta chiapaneca Matza Maranto[4], reflexiona que “estar en casa se ha vuelto más pesado durante el confinamiento”. Es importante recalcar que el/la poeta, es un ciudadano que cumple con otras actividades laborales a distancia, familiares en casa y a eso sumarle el sentir pandémico.

Los poetas, también, han dedicado fragmentos de su tiempo a leer e investigar, parte fundamental del proceso creativo que culmina en trozos de palabras que crean un mundo desde la óptica del autor. Hay quienes han explorado otros enfoques, como el poeta tseltal Antonio Guzmán[5], quien ha escrito poemas para niños.

Antonio Guzmán, poeta tseltal. Foto: Cortesía.

Fragmento:

«Cuando la semilla de maíz

no estaba en la tierra

jugaba en el cielo a encender su luz”.

 

Los estados emocionales juegan un papel fundamental en la escritura, pues son la sustancia que, al presentarse con conocimiento de técnica y personalidad poética le dan un toque peculiar al arte del creador. Del poeta Eduardo Hidalgo[6], un poema construido en pandemia:

“A dios

le molesta

mi manera

diablar”

Así como es de diverso y peculiar el proceso creativo, así también lo ha sido el desarrollar sus escritos durante la pandemia, y es que para el poeta toda posibilidad de cambio mínimo en el entorno, pasa como una ola en su creación, a veces moja, a veces sombra, a veces caza y casa se vuelve el espacio al que se adaptan.

El discurso del poeta en pandemia brinca de un lado a otro del caleidoscopio, desde dialogar consigo mismo o con la piedra, hasta escribir la pérdida, la sinrazón o los seres fantásticos que les habitan. Del poeta tuxtleco Santana García un fragmento de poema:

“Esta noche

no es más noche

que aquella en que Vallejo

descubrió el abandono de Dios”

El encierro o confinamiento, nos lleva a pensar en automático en el espacio. El espacio como el lugar tangible de creación, aquel que tiene los utensilios, muebles o tecnologías según sea el caso de la elección del creador: lápiz o lapicero, cuaderno, hojas blancas o recicladas, mesa, computadora o block de notas en el teléfono celular, silla, un par de piernas o el suelo mismo de su casa. Si el creador goza de un balcón, patio, jardín o pasillo, puede que más de un integrante de su familia le haya cachado y dicho “y ahora, vos que hacés ahí todo como ido, apúrate que ya vamos a comer”.

Michel de Certeau (1996), en su libro La invención de lo cotidiano 1 Artes de hacer, menciona que el espacio es un cruzamiento de movilidades que carece de un sitio propio, es decir que el espacio es un lugar practicado. Lo que se mueve en el espacio es justo lo que da vida al mismo, dotándolo de sentido para quien se apropia. El lugar por su parte, tendrá un orden, una lógica de existencia y estabilidad.

El escritor vive rodeado de lugares, el propio para lavar su cuerpo, para realizar la comida, para convivir con los otros y para reposar tras una larga jornada. Sin embargo, el poeta busca en lugares dados hacer su propio espacio y romper quizás, con el objetivo del sitio. Al final de todo, el poeta rompe hasta con el lenguaje.

Hay quienes disfrutan escribir los versos más tristes a la luz del amanecer o crear la historia de un marinero alrededor de un cúmulo de libros apilados. Otros piden que ni la pluma de una codorniz les distraiga la concentración y mandan a callar con sus pensamientos a la fiesta del vecino que no entiende que el Co-Vid es real y que ayer murió de eso la señora de la esquina.

Sin embargo, el espacio no solo es lo tangible de la vida, sino lo que no se nombra y hace que sea idóneo para crear, que incluso no tenga las condiciones, pues, además la poesía surge en cualquier combi, escalera o funeral, el arte va a buscar su salida a como dé lugar, sin lugar, o con uno creado en nuestra imaginación. La apropiación del espacio o micro territorio del poeta es una realidad existente mucho antes de la contingencia, que sobre todo es subjetiva y responde al mundo del escritor, que a veces es su contexto inmediato.

Maricela Díaz Entzin, poeta chiapaneca. Foto: Cortesía.

Fragmento del poema El pan putrefacto en la mesa de la poeta Maricela Díaz Entzin:

“No lo desees para deleitarte sólo a

deshoras de la noche,

su textura endurecida te arrancará

uno por uno los dientes,

y al iniciar el día,

tus palabras no tendrán fluidez

para advertir que el pan olvidado

y putrefacto desmorona a quien lo toma”.

 

Si bien es cierto que el encierro pareciera un demonio con forma de sábana negra que va quitando la visión cada día, el quehacer de los poetas en pandemia ha consistido en la búsqueda de respuestas con que desafiar a ese ser envolvente.

Hay quienes han aprovechado las posibilidades tecnológicas y entablado nexos con colegas escritores, compartiendo en redes sociales videos de lecturas poéticas, tal como lo hace frecuentemente el poeta fraylescano Luis Enrike Moscoso. Un poema de su autoría hecho con calidad pandémica:

Luis Enrike Moscoso, poeta fraylescano. Foto: Cortesía.

“No hay cuerpo.

La carne es una idea en la mente de las mariposas

el brillo de su seda depende de otras dimensiones más volátiles.

Un gusano que se entierra

empieza a recordar su próxima existencia”.

 

Si bien es cierto que el proceso creativo conlleva una serie de acciones, es importante decir que estas se hacen de forma cíclica y no lineal, es decir que el poeta puede ir y regresar, y que esa movilidad dentro del proceso creativo le permite explorar y re descubrir momentos de lucidez, de corrección de textos y documentación faltante. El proceso creativo se vive en libertad y el poeta nombra a través de poema su visión oculta de las simples cosas. El poeta regresa a lo cotidiano, se vuelve gota en el pavimento o juega a ser monstruo que toma una taza con café.

El creador se parte y comparte en las páginas de su paisaje. Con o sin confinamiento rompe las cadenas que tapian su expansión para buscarse en sí mismo, o en los otros. El aislamiento ha sido una oportunidad desgarradora para los/as poetas, que se han permitido conocerse y/o escudriñarse más, de leer otras voces, de nutrirse con otras artes y reconocer la finitud de su ser, que seguro, seguirán explorando.

 

*Texto presentado en el Coloquio La literatura y el uso del discurso en los tiempos de la pandemia, 2020. Universidad Autónoma de Chiapas.

Agradecimiento especial a los/as poetas: Matza Maranto, Luis Enrike Moscoso, Juany Peñate, Antonio Guzmán, Ruperta Bautista, Eduardo Hidalgo, Maricela Díaz Entzin, Santana García y Slleni San Gabriel.

 

Referencias consultadas

-De Certeau, M. (1996). La invención de lo cotidiano 1 Artes de hacer. Universidad Iberoamericana. Ciudad de México.

-Diccionario de la Real Academia Española. Actualización 2019. Consultado el miércoles 27 de mayo de 2020, a las 19:30 horas. Extraído de: https://dle.rae.es/

-Esquivias, M. (2004). Creatividad: definiciones, antecedentes y aportaciones. Coordinación de publicaciones digitales DGSCA- UNAM. Vol. 5 # 1. Ciudad de México.

-Moles y Cause (1977), citado desde Baños, M. (1999). Métodos heurísticos y creación publicitaria. Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid. España.

[1] Maestra en Estudios Culturales por la Universidad Autónoma de Chiapas. Escritora y gestora cultural. Docente en la Universidad Intercultural de Chiapas.

[2] Ruperta Bautista, poeta tsotsil originaria de Huixtán, Chiapas. Fragmento extraído de: https://issuu.com/revistavozal/docs/vozal-5-hojas_1_?fbclid=IwAR3Jwsp-O68KZ5GIbBNl9qqlT_d7e9ha5QTImLwZStkttjqDO2iR8FDPVqw

[3] Juana Karen Peñate Montejo, poeta Chol. Originaria de Tumbalá, Chiapas.

[4] Matza Maranto, poeta originaria de Ocozocoautla de Espinosa, Chiapas.

[5] Antonio Guzmán, poeta tseltal. Oriundo de Tenejapa, Chiapas.

[6] Eduardo Hidalgo, poeta originario de Huixtla, Chiapas.

Revista Enheduanna

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