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¡Le pega con la mano y lo hace muy bien!

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Fotos: Osiris Aquino

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.- Ella forma parte de un puñado de mujeres mexicanas que le pega a la pelota de tenis con la mano, si, a mano limpia y lo está haciendo muy bien. En Chiapas es la única que lo hace. Pero además, es activista por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, es feminista, estudiante de Sociología y tiene tan sólo 20 años.

Se llama Samantha Peña Hernández, vive en esta ciudad, se declara apasionada del frontenis y ama estas tres paredes desde la primera vez que pisó la cancha a invitación de una amiga suya. El click fue instantáneo. Desde ese momento no ha dejado de citarse con la raqueta y la pelota primero, y ahora sólo con la pelota.

Especializarse en un deporte que poco a poco ha ido saliendo del modus masculino no ha sido nada fácil. Samantha ha enfrentado desde los 14 años de edad, comentarios que tienen todo el afán de cuestionar su presencia en una cancha dominada por los hombres.

“¿No te duelen las manitas? ¡Deberías de jugar como macho!” Son tan sólo algunos de los comentarios que ha recibido junto con su hermana, quienes eran las únicas mujeres de un equipo de 6 hombres. Mensajes que venían de fuera y por parte de hombres y mujeres, según nos comenta.

 ¿A poco sí pueden jugar?

Samantha asume que ha sido complicado pero que se ha enfrentado a una disciplina férrea para poder sobresalir. Diez horas de entrenamiento a la semana, siendo una adolescente no fue fácil, pero valió la pena. Ha jugado con la selección de frontenis en torneos estatales, regionales y nacionales en los que han representado dignamente a Chiapas y traído los primeros lugares.

Sin embargo, a los 18 años Samantha se volvió veterana en la cancha y empezó su otra faceta que es como entrenadora y apoyo al entrenador de frontenis en el Cedem. “Ya no puedo jugar pero le ayudo al presidente de la liga, al entrenamiento físico a niños y niñas y nos hemos ido a los nacionales; por ejemplo en el 2015, nos fuimos con 6 niñas a Monterrey”, cuenta con esa mirada transparente y honesta que la caracteriza.

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Más allá de las tres paredes

Llegar a los 20 años con una trayectoria tan intensa no sólo en la cancha de frontenis sino en el activismo político feminista no es sencillo. Sin duda, su compromiso con el deporte ha sido lo más absorbente y el apoyo de su familia, indispensable.

“Es un compromiso muy grande, pero influye el apoyo de la familia. Antes entrenaba dos horas diarias por la tarde de lunes a viernes, 10 horas a la semana. Me ha regalado muchas enseñanzas, por ejemplo que te esfuerces cada día, que si tienes un sueño lo puedes hacer realidad, que te tienes que esforzar. El esfuerzo y la disciplina es para todo, no sólo para el deporte, sino también para la escuela, ser buena estudiante, ser más critica”, dice la joven estudiante de Sociología de la UNACH

Buscando nuevos retos encontró el frontenis a mano. “El gusto me nació al ver en las olimpiadas que jugaban a mano, pero en todas las categorías sólo hay de hombres, no hay femeniles, se necesitan más competidoras para abrir la categoría. Yo vi a varias amigos y lo quise intentar, empecé con un amigo acá”.

En esta nueva incursión deportiva “Sí hemos sentido el rechazo, hay muchos mensajes en las redes sociales, la mayoría son del DF, incluso de mujeres porque se les hace incómodo ver a las mujeres jugar frontón a mano. En México apenas se están formando escuelas y en Chiapas soy la única

“Es un reto bien difícil porque el utensilio es tu mano, si le pegas mal es un mal golpe para tu espacio físico, no es como tener un utensilio como la raqueta pero la adrenalina es bien bonita”, cuenta Samantha.

Su mayor sueño, dice, es que pronto las canchas estén inundadas de niñas y jóvenas jugando frontenis, para ello, lo están logrando desde su trabajo con el entrenador, dirigido a niños y niñas: “Tenemos cadenitas con los propixs niñxs, les decimos: no tendrás una amiguita, o familia que quiera venir a intentarlo, estamos adentro muchxs hermanxs, primxs. También hemos ido a escuelas para invitar a niñxs y niñxs. Ha sido muy difícil porque es incondicional a esa edad el apoyo de los papás y mamás”.

Con todo este universo de actividades y retos, Samantha concluye diciendo que “Lo que más necesito es tiempo, quiero tener un día de 40 horas. Curso el sexto semestre de sociología, soy la coordinadora de la Red nacional católica de jóvenes católicas por el derecho a decidir, donde trabajamos los derechos sexuales desde una perspectiva feminista reivindicando los aspectos católicos. Somos varias activistas haciendo actividades como performances, talleres. Hacemos capacitaciones, lo más difícil ha sido organizar mi tiempo, porque también está la familia, el espacio propio, aunque todo esto es parte de mi”.

El sueño por el que lucha, tan sólo uno, es “Ver en el frontón a mano a más mujeres, y que las relaciones entre las deportistas sean bien afectivas y respetuosas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Revista Enheduanna

 

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