Rita

LA VIDA NO EXISTE SIN MOVIMIENTO

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Tuxtla Gutierrez, Chiapas.- Las luces del salón de ensayos, desentierra de los mosaicos blancos, las huellas de coreografías que monta la dancista, Rita Cifuentes, en la Academia Danza Estudio Tuxtla. Frente al espejo, el tiempo no existe, ella se extiende en diversas latitudes, vuela hacia todo aquello que la hace feliz: transporta su cuerpo, sus brazos, su vida hacia el aeropuerto de su pasión.
Ella es sonrisa, también madre. Sus labios se entretejen de melodías clásicas, folclóricas, latinas o contemporáneas; a la par que sus ojos, una luna en pleno eclipse total te atrapa y te traslada a su universo.
Sus primeros pasos de baile fueron emitidos en compañía del sonido del tapón de la olla exprés, así como de la licuadora, “dice mi mamá que yo me movía mucho”, cuenta mientras sostiene a su perrita.
Aunque la también docente, investigadora, gestora y coreógrafa, nació en la Ciudad de México, cuando radicó en Chiapas tomó clases a la edad de 2 años 6 meses, con la maestra Martha Arévalo, etapa de la que tiene recuerdos muy bonitos llenos de colores.
Sin embargo, al cumplir los cinco años de edad se regresaron al Distrito Federal, donde radicó por mucho tiempo. “Allá, mi mamá me llevó a la escuela de iniciamiento artístico, primero al departamento del DF, y entonces preguntaron por la escuela de danza, luego me cambiaron de escuela, me metieron a la escuela de iniciación, fueron dos años; y a los 10 años comenzó la profesional” (sic).

NO SÓLO UNA EMPRESA
Rita Cifuentes, después de egresar de la licenciatura y de radicar entre Chiapas y en otros lugares como España, regresó a la entidad, donde estuvo impartiendo clases en el Teatro de la Ciudad “Emilio Rabasa”, así como un colegio ubicado a la vuelta de la casa de sus padres.
Sin embargo, debido que tuvo un pequeño accidente con su rodilla, se dijo “si no puedo salir para dar los cursos, puedo condicionar este espacio (la casa de sus padres) ubicado en la 16ª poniente y 4ª sur. Así inició Danza Estudio Tuxtla, que el pasado 19 de octubre iniciaron los festejos de 10 años de impartir y formar a dancistas.
“Ha sido un largo camino pero con una gran satisfacción, donde he visto crecer a mis alumnas y me percato que son mujeres que les gusta el arte, que tienen buenas calificaciones en la escuela y una buena armonía con sus padres”.
Rita, dedica este logro a sus padres quienes han sido quienes la han alentado a vivir este oficio que ella define como alegría y disciplina.
Además, refiere que inició la empresa de Para Danza Tuxtla, donde vende productos como las zapatillas, “cada que iba a México, traía mis zapatillas de danza, decido acercar el mercado y empecé a vender el producto, así mis compradores ya no tienen que viajar”.

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LA DANZA Y SUS EFECTOS
Considera que la vida es movimiento: es danza, “a veces das dos pasos hacia adelante, o dos pasos hacia atrás, pero nunca te detienes”.
Está segura que un mundo con danza sería feliz, porque algunos de los beneficios que te da practicarlo es que se te quita lo tullido, te vuelve la sonrisa a la cara, te hace bajar de peso, oxigena todo el cuerpo, estás contenta, animada y te diviertes.
Considera que todos podemos bailar y el dicho de “tengo dos pies izquierdos”, es una frase no pertinente, porque existen mil formas para explicar, así como técnicas y herramientas para aprender.

SER MUJER
Llegar a este grado de éxito para Rita Cifuentes, ha sido difícil, por ser mujer, por su profesión y porque es divorciada y con hijo.
“Cuando yo decía que era bailarina se imaginaba a alguien en un tubo o cabaret. Ha sido difícil, pero creo que tener un hijo que ya tiene 20 años, me ha dado la fuerza de verlo crecer, de luchar en esta parte de no fomentarle al machismo, el amor a la danza, y que no por ser hombre no puede bailar; él bailó hasta los 17 años, además que mis padres han estado generando esta parte».

DOCENTE
Explica la fundadora de la licenciatura de Danza de la Universidad Autónoma de Chiapas, que de muchas formas puedes estar inmersa en la danza, sin embargo, señala que lo más lógico es bailarlo, “cuando al bailar te aplauden, es porque ese aplauso significa que transmitiste lo que querías expresar”, aunque aclara que lo mejor es recibir aplausos de personas extrañas no de sus familiares o gente que la conoce.
La dancista, presenta a sus mascotas: dos perros y un gato, que ya son parte de su familia, los acaricia y abraza. Afuera de la puerta que da a su patio, se asoman algunas siluetas de las plantas que tiene, el color verde de la naturaleza entra, nos acompaña, baila bajo la melodía que emiten los grillos.

Revista Enheduanna

 

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