CON EL BASTÓN

Replanteando la discapacidad

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Por: Elizabeth Patricia Pérez*

La perspectiva que hoy en día caracteriza al tema de la “discapacidad”, es que su abordaje proviene desde un asistencialismo que conlleva a colocar el tópico a simples políticas públicas distantes a la práctica real acorde al contexto.

En pláticas con un gran amigo después de su primera visita mediante el campamento discapacidad visual, en San Cristóbal, lo conduce a realizar el siguiente análisis con  relación a la temática de la “discapacidad” que sintetiza la paradoja existente entre las políticas públicas y la praxis que nos cobija quienes nos encontramos en este tenor, en donde la llamada “inclusión social” nos remite a la inexistencia de lo “existente” en los diferentes sectores.

Lo que a continuación intento plasmar en este escrito es un planteamiento teórico-práctico, que refleja el reajuste que tendríamos que hacer los investigadores, académicos, funcionarios públicos, personas con discapacidad o simplemente personas interesadas en el tema, para dar el salto cuántico que el tema requiere. Esto es dejar la política pública asistencialista y pasar al planteamiento de proyectos que tengan que ver con una política pública que busque un desarrollo social que nos permita a las personas con discapacidad un crecimiento más equitativo, o en síntesis, sustituir el altruismo por el humanismo. Esto por su puesto implica ajustarnos a las nuevas direcciones de trabajo que han tomado las ciencias sociales ¿Qué implica esto?: el trabajo con un planteamiento multidisciplinario y con esto aumentar el espectro de análisis.

¿A qué me refiero con esto? En la actualidad los paradigmas de las personas con discapacidad frente a la sociedad contemporánea tienen muchas “ópticas de continuidad”, es decir; un padre de familia que busque que su pequeño ingrese a lo que el país le ofrezca para su educación, está inmerso en lo que la antropología llama La Era Global y aquí surge otra vertiente. Esta globalidad opera en lo que algunos teóricos de la sociología denominan “sociedades del riesgo”. Ahora tomemos el ejemplo de las personas que buscan trabajo para su sustentabilidad, esto implica que, las personas con discapacidad que trabajen en el empleo informal o formal estarán interactuando en ambientes locales, nacionales y transnacionales que apuestan a formar “ejércitos de reserva” que les den sustento para mantener a sociedades en estados de pre crisis y esto aplica en contextos rurales o urbanos con sus respectivos matices.

Hablar del reconocimiento cultural de la discapacidad implica entender o tratar de interpretar los procesos sobre los cuales todos nos estamos construyendo, deconstruyendo o reconstruyendo simbólicamente dentro y fuera de nuestra cotidianidad entendiendo a la cultura desde dos vertientes o conceptos que nos ayuden a comprender la importancia de plantear el tema de lo cultural como eje transversal articulador de una sociedad; el concepto de cultura según la (UNESCO) que plantea que: “La cultura… puede considerarse…como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”.

Y los trabajos del antropólogo Néstor García Canclini; en los cuales nos plantea que la cultura se entiende como “el conjunto de los procesos sociales de significación, o, de un modo más complejo, indica que la cultura abarca el conjunto de procesos sociales de producción, circulación y consumo de la significación en la vida social”

Debemos contemplar que esta globalidad navega con bandera de multiculturalidad, lo cual desde mi perspectiva es completamente una mera ilusión. Tal vez todo esto tenga un principio en cómo los modelos que buscan insertar apaíses centrales y periféricos a la globalidad van atropellando y en el mejor de los casos modificando las prácticas culturales. A simple vista estas dos formas de definir a la cultura podría verse como contraposiciones; en los hechos la primera ha dado pauta para insertar a la cultura dentro de un marco jurídico sustentada en un plano legal. Mientras que los trabajos de Canclini nos han aportado una crítica constructiva de cómo se va re direccionando el planteamiento de cultura en nuestra sociedad actual, que nos permite en muchas de las ocasiones escribir sobre el tema con base a un planteamiento más cercano a nuestro contexto, entendiendo la transversalidad del concepto y dándole sustento a la importancia de escribir propuestas para el abordaje de los estudios sobre discapacidad.

Son múltiples los ejemplos de cómo en nuestro país la sociedad ha definido, excluido o incluido a la discapacidad dentro de sus estructuras cotidianas.

Es claro que algo hemos hecho mal como sociedad. Una de las probables causas que me atrevo a plantear es que; hemos errado en el abordaje del tema los que por algún motivo nos hemos interesado en el análisis del tema, las propuestas planteadas no han dado los resultados esperados, los pocos proyectos serios en torno al tema se han diluido en la incapacidad por hacerse sustentables o se encuentran dentro de trincheras muy limitadas, el país tiene un serio problema en la dirección que las gobernanzas le han dado al tema de políticas públicas, y un largo etc. que Héctor Aguilar Camín sintetiza de la siguiente forma:

“La disonancia mayor quizá sea que el gobierno de México tiene un proyecto de país de primer mundo, una capacidad de ejecución de gobierno de tercer mundo y un rechazo público de Estado o país fallido. Sus propósitos están muy por arriba de sus resultados y sus resultados muy por debajo de lo que está dispuesta a tolerar su sociedad”.

Lo que nos permite desde mi perspectiva la triada cultura – educación e inserción laboral, es un análisis más amplio de cuáles son las dificultades “reales” que las personas con discapacidad enfrentamos en el día a día para la construcción de ambientes equitativos, incluyentes pero sobre todo el reconocimiento a nuestro derecho a la ciudadanía participativa. Es claro que dentro de este planteamiento harían falta una infinita diversidad de factores que pudiesen sustentarlo, lo que considero es que estas tres cuestiones incluso acomodadas en jerarquía de importancia, nos dan cuenta de que son conceptos muy generalizantes de una sociedad y al transversalizarse nos permitirían acceder a una gama más amplia de propuestas y alternativas.

Debemos tomar referentes para de alguna manera tangibilizar lo hasta aquí expuesto y para ello un buen ejemplo podría ser hablar desde la experiencia de los procesos que ha vivido la ciudad de San Cristóbal de Las Casas. Es todo un contraste llegar y caminar por sus calles, puede encontrar el visitante turista una serie de acontecimientos que se mezclan entre lo arquitectónico, lo estético, lo colonial, lo político, lo moderno, el arte latino y por supuesto la resistencia indígena.

Podríamos hablar en función de otras ciudades más grandes, con un desarrollo urbano, económico mayores o simplemente con densidades más amplias e incluso con gobiernos en donde la supuesta izquierda del país tiene el voto mayoritario. La diferencia es que a San Cristóbal lo marcó un proceso social que busca tres cuestiones importantes que aquí se han venido marcando entre líneas (la inclusión, el reconocimiento y en cierto sentido la integración) de la existencia del otro, del diferente. Es claro que los movimientos de los neo zapatistas y el de las personas con discapacidad son, se articulan y siguen rutas distintas para llegar a sus objetivos, pero también es claro que comparten los ideales de al menos estos 3 conceptos.

En este sentido, la capital chiapaneca podríamos decir es una ciudad de avanzada en el tema y si hubiese el rubro dentro de la planeación, de la política pública de colectividad, sus habitantes y la relación que generan con el otro tendrían mucho que aportarnos. Tenemos que entonces nutrirnos de este tipo de planteamientos sociales para revisar desde un plano socializante el tema de la discapacidad.

*Psicóloga y  rehabilitadora visual. Cel: 9671189768

Revista Enheduanna

 

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