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LA DECONSTRUCCIÓN DE PAULA

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“Existen partes de las personas que necesitan permanecer escondidas TODA LA VIDA”

Dramaturgia y actuación: Fátima Paola Arias

Dirección: Ireli Vázquez.

Elenco: Fátima Arias/ Alina Hernández.

Composición y sonorización: Daniela Falcón

Por: Victoria C. S.

El pasado 5 de febrero, me aventuré en asistir a una obra de teatro llamada La deconstrucción de Paula, en el teatro El Granero del Centro Cultural del Bosque, Ciudad de México.

El deber ser, el tener que ser y el ser como uno es, nos encaminan al punto de ser en cuanto es, un tema que navega y que a veces está nublada  entre esta actualidad del puro “business”, represión y manipulación, satisfacción de los antojos del poder.

La deconstrucción de Paula es una obra que relata la transformación de un espíritu tal cual es, a un espíritu enajenado con: tienes, debes, así es y punto.

Relata el sentir, el pensar y actuar de una niña que es juzgada por no ser como se supone que debe ser una niña: delicada, quieta, coqueta, vestida con el color rosita, modosita, calladita, ita, ita, ta, a…ah!; y de cómo las emociones y los pensares terminaron estallando en ella para derrumbarse completamente y así renacer del polvo.

Les comparto lo que en mi corazón vibró al ver ésta obra.

IDENTIDAD Y ENAJENACIÓN EN EL SIGLO XXI

¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos?

En primera instancia diré que somos seres humanos con inquietudes, humanos en constante precipicio, transformación, tomando decisiones propias o a veces dichas por otros, pero que al recorrer el camino nos va poniendo en el lugar indicado y certero.

Se han suscitado un sinfín de cambios sociales y por ende individuales; vivimos en una agitación de tiempo y espacio, una velocidad innatural  a causa de los bombardeos de la globalización, como dijera León Gieco “En esta globalización todos los globos se revientan”, además vivimos  en la llamada “época de las competencias” alcanzar al otro y pasarlo, pisoteándolo, manipulándolo, destruyéndolo. Freud afirmó  en su teoría sobre la violencia humana, que los seres humanos por naturaleza son destructivos y buscan obtener poder sobre algo o alguien.

En el siglo XXI la destrucción ha seguido sobrepasando límites, tratando de hacer polvo los sueños. Esta destrucción se deriva a la impotencia de crear  y la sustituye por la búsqueda y obtención de poder; es como si el ser humano tuviera una regresión parcial a ser homo-animalis; ¿y qué podemos hacer ante esta naturaleza a la que nos hace mención Freud?

Somos seres humanos complejos y por lo tanto tenemos a nuestro favor el uso de razón, de inteligencia y de la capacidad de amar. “La razón es la facultad del hombre para captar el mundo por el pensamiento, a diferencia de la inteligencia, que es la capacidad de manipularlo con ayuda de las ideas” Erich Fromm

Hoy en día existe un desequilibrio entre la razón, la inteligencia y amar. La razón y la inteligencia están ligadas a nuestra identidad, puesto que nuestras acciones y nuestra manera de pensar están implícitas, pero que es lo que ahora sucede, pues bien; la identidad está siendo manipulada, así como descompensada en su uso de razón, de ahí deriva la conformidad o de forma inconsciente una seguridad ficticia de ser quien tal vez uno es.

Al desconocer nuestra razón e inteligencia, nos volvemos “robots”- Así estoy bien, no me molesten! , entonces la relación social se va convirtiendo hermética y el amor, que es uno de los elementos importantes para la integridad humana, se ve afectada y re conceptualizada.

 

Ya no es tiempo de quedarse inerte

ante los despojos y crueldades

en lo urbano, en las comunidades;

no se trata de vivir con suerte.

Ya basta de toda injusta muerte

y de existir entre  lo banal,

por eso declaro convencida

que nunca me daré por vencida

porque soy y seré hasta el final.

 

 

 

 

 

Revista Enheduanna

 

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