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Mujeres embarazadas con VIH, el reto de eliminar la transmisión vertical.

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Por María Maza.

Vivir con VIH es sinónimo discriminación para cualquier persona, lo es aún más para una mujer embarazada, es el caso de María, una joven que descubrió su diagnóstico a los ocho meses de gestación.

«Me mandaron al Capasitis por sífilis, fue un falso reactivo. Mis estudios de VIH salieron no reactivos, pero en el Capasitis salieron positivos, me dijeron que era por el período de ventana, fue muy difícil pues ya iba a tener a mi hijo».

Por qué no me paso antes o después de mi embarazo, era la pregunta que María se hacía mientras tomaba el tratamiento antirretroviral que le daba la esperanza de que su hijo pudiera quedar limpio del virus.

La transmisión fue por vía sexual, su pareja no sabía que tenía el diagnóstico, al conocer la situación su respuesta fue dejar a María sola, embarazada y con tres hijos.

Éste es sólo un ejemplo de los casos que representan un riesgo de transmisión vertical del VIH; según Agustín López Gonzalez , Director de Prevención Social de CENSIDA, en el registro de casos que tiene la Secretaría de Salud a nivel nacional hay aproximadamente 50 mil personas registradas y en tratamiento, sin embargo el reto es conocer la cifra real, ya que se estima que de 10 personas que han adquirido el VIH solo seis conocen su diagnóstico, es decir el 40% de quienes son portadores del virus no lo saben, no reciben el tratamiento aumentando así la posibilidad de transmitirlo debido a que en éstos casos la carga viral es fuerte.

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Es posible que una persona conozca su diagnóstico antes de una intervención quirúrgica, porque se entera que está embarazada y al mismo tiempo conoce el diagnóstico o porque hay una enfermedad ligada al Sida que sugiera a los médicos que pudiera tratarse de una inmunodepresión, pero en la gran mayoría de los casos las mujeres se enteran que son portadoras del VIH debido a que la pareja ha manifestado la enfermedad o ha fallecido a causa de Sida, es un común denominador en el caso de las mujeres con VIH.

Son mujeres amas de casa que refieren tener una sola pareja y una relación estable a lo largo de su vida las que predominan en las estadísticas, a diferencia de las parejas de éstas mujeres que cuando han sido encuestados refieren que han tenido prácticas de riesgo, es decir un mayor número de parejas sexuales sean hombres o mujeres, el inconstante uso del preservativo y una vida sexual activa sin protección asociada a sustancias como el alcohol u otros tipos de drogas.

En el país se tiene un registro total de casos de VIH/Sida que en el 82% corresponden a hombres y el 18 % a mujeres, dicho en otras palabras por cada 100 personas con VIH 82 son hombres y 18 mujeres.

En el caso de Chiapas la situación cambia de manera importante, una de las primeras diferencias estriba en que hay un mayor número de mujeres con VIH que en el resto del país, por cada 100 personas con el virus en Chiapas el 73% son hombres y un 27% son mujeres, hay 11 puntos porcentuales más que en la media nacional, principalmente en la poblacion jóven, de entre 15 y 44 años de edad, es decir en edad reproductiva, según datos proporcionados por Alejandro Rivera Marroquín, Coordinador del Programa de VIH/SIDA de la Secretaría de Salud del Estado.

Las formas de transmisión del VIH/Sida son por vía sanguínea, a través de transfusiones, por uso de drogas y otras sustancias inyectables, por transmisión sexual y de forma vertical, es decir de madre a hijo.

Se tiene la evidencia científica de que, estableciendo el diagnóstico oportuno en la mujer, dándole el medicamento retroviral para ella, la práctica de una cesárea programada y la sustitución de la lactancia materna por fórmula, se puede tener una mayor seguridad de que el o la bebé nazca libre de VIH.

¿Cómo se logra este objetivo?

Existen protocolos normativos como la guía nacional para la atención de las personas con VIH, en los cuales se establece que todas las mujeres embarazadas deben realizarse una prueba de detección de VIH en el primer y último trimestre de su embarazo, las instancias de salud tiene la obligatoriedad de ofertar la prueba, si la mujer es reactiva a VIH entonces se realiza un estudio confirmatorio para realizar un diagnóstico y una evaluación integral, se inicia el tratamiento antirretroviral y se evalúa el tipo de parto que debe darse.

En el caso de Chiapas, si hay un caso reactivo lo que hace cada unidad de salud es referirlo a Jurisdicción Sanitaria o a un Capasits (Centros Ambulatorios para la Prevención y Atención en VIH, Sida e ITS), en éstas unidades se les hace una segunda prueba más confiable y segura, de confirmarse el diagnostico se da seguimiento al caso.

Según la Organización Mundial de la Salud, cuando cumplimos todo el protocolo de la atención incluida la detección temprana del VIH en la mujer embarazada vamos a tener un éxito mayor del 98%. Para poder afirmar que un niño o niña ha quedado libre de VIH debe pasar un año y medio, tiempo en el que se realiza un monitoreo, ya que se necesitan ciertos estudios de laboratorio para poder identificar si ha adquirido el VIH comenta Alejandro Rivera Coordinador del Programa de VIH/SIDA de la Secretaría de Salud del Estado.

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¿Cuáles son los retos?

Si bien la prueba de detección de VIH en mujeres embarazadas está disponible en el estado y se promueve su uso, es un estudio opcional, es decir, las mujeres gestantes tienen la libertad de decidir hacerla o no, y es ahí donde la falta de percepción del riesgo juega un papel importante, ya que las mujeres no se conciben como en situación de riesgo si están en una relación estable, razón por la que no se realizan la prueba de detección rápida, ellas corren el riesgo de no saber que son portadoras y entonces sigue la gestación, muchas veces el bebé nace por parto, se le da lactancia materna y con ello hay un riesgo inminente de la transmisión materno infantil del VIH.

No podemos dejar de mencionar que hay casos de niñas o adolescentes que han quedado embarazadas después de una violación y que además han adquirido VIH, casos de mujeres mayores de 45 años con el virus que tiene un embarazo de riesgo, mujeres en comunidades indígenas y migrantes que poco saben del tema, todo esto puede influir o determinar que el bebé nazca libre de VIH.

A esto debemos sumarle el aislamiento y discriminación de la que son objeto las mujeres embarazadas con el virus, en la opinión de Zedxi Fiallo, de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos, existe un estigma marcado hacia las mujeres que viven con VIH desde el momento en el que se conoce su diagnóstico, pareciera que se invisibilizaran sus derechos sexuales y reproductivos, como si ya no tuvieran o ya no quisieran la posibilidad de ejercer su sexualidad, de tener una vida sexual plena y mucho menos de reproducirse o de vivir un embarazo o un parto a plenitud.

Así sucedió con María, quien confió en su mejor amiga, le confesó su diagnóstico para luego darse cuenta que en poco tiempo las personas de su entorno lo sabían, tuvo que cambiarse de casa debido al constante acoso de sus vecinos, cambió de trabajo y solo contó con el apoyo de una de sus hermanas.

Hoy María sigue su tratamiento antirretroviral, su hijo tiene ya tres años y vive libre de VIH, es un caso de éxito a pesar de su diagnóstico tardío. Su objetivo ahora es sensibilizar a las personas de su entorno para realizarse pruebas rápidas y así personas que ignoran su diagnóstico lo conozcan y el virus no siga replicándose.

En Chiapas las pruebas rápidas de detección de VIH pueden encontrarse en las instancias de salud, no tienen costo, de detectarse un caso es canalizado a los centros Capasits donde el seguimiento y tratamiento antirretroviral es gratuito, ya que en 2003 se modificó la Ley General de Salud y se estableció la obligatoriedad de otorgar el tratamiento antirretroviral a todas las personas con VIH sin discriminación, aunado a estudios de laboratorio de carga viral y cd 4.

El tratamiento antirretroviral ha evolucionado, en 1985 consistía en ingerir un aproximado de 30 pastillas y la sobrevida para un paciente con VIH era de un año, actualmente se debe tomar una sola pastilla, además estudios científicos han demostrado que cuando hay un diagnóstico oportuno, un estilo de vida saludable y adherencia al tratamiento antirretroviral existe una sobrevida mayor de 40 años.

Hoy en dia el VIH/Sida está considerado como una enfermedad crónica que requiere una continua atención porque quienes son portadores viven con el virus toda la vida.

 

Revista Enheduanna

 

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