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La habitación virtual de Karla Barajas

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La escritora Karla Barajas ha hecho de su habitación un muro donde colecciona sus minificciones favoritas. Es una habitación propia de una geografía virtual. Un lugar íntimo donde entran sus cercanos, autores y autoras que admira, y sus amigas que se dedican a la minificción.

Mi habitación, es una fan page de Barajas que surgió a través del soporte digital en el 2020, donde los cimientos de la literatura se perciben mediante un click.

Surgió como consecuencia de un curso virtual que cursó. La Municipalidad de Lima brindó el Curso virtual: Promoción para la creatividad literaria. Se interesó por el módulo: «Aproximaciones al microcuento», impartido por Rony Vásquez Guevara, así como los de Creación de Libro Cartonero, guiado por Caroll Castro, Taller virtual de literatura oral y edición de videos, Técnicas audiovisuales en la educación; La Costumbre la llevas tú, con la maestra Lee López; y Páginas abiertas: Libros y redes sociales, impartido por Belén Santo.

—Belén Santo explicó cómo crear canales en redes sociales, desarrollar una marca, políticas de redes. También nos explicó cómo se crea la personalidad de un proyecto, la importancia de tener temáticas e investigar antes de abrir una red social. Pensar ¿quién es tu público objetivo?, ¿cómo planificar contenidos?, utilizar guion, si será un proyecto que se realice solo o con amigos.

El curso, le brindó herramientas de edición a la autora de Neurosis de los bichos, técnicas audiovisuales, estrategias de promoción y difusión literaria a través de la tecnología.

—Como proyecto final creamos un canal en redes sociales, que en mi caso fue una página de Facebook destinada a la promoción del género de la minificción y de la difusión de mi trabajo, su nombre es Mi habitación y la dirección es: @cronopiakarlita.

Este proyecto tiene como objetivo visibilizar a las autoras, compartir investigadoras e investigadores del género, libros, proyectos, charlas, así como divulgar su trabajo, y en algún momento, vender material de este género. Asimismo, visibiliza y acuerpa el trabajo de minificcionistas, como la Red de Escritoras de Microficción y a los colectivos Somos mar, Señoritas Imposibles y la Revista Enheduanna.

En Mi habitación ha platicado con algunos minificcionistas y académicos como: Dina Grijalva, Gloria Ramírez, Yurena González Herrera, Rony Vásquez Guevara, Edgar Núñez Jiménez, Eliana Soza, José Zelaya, Natalia Madrueño, Gabriela Aguilera, Laura Elisa Vizcaíno, Manolo Ortiz Soto; y con la pintora chiapaneca, La Srita. Cafetera.

Otra actividad que también ha generado son las transmisiones especiales en conjunto con las página Letras en Rojo, de la escritora Eliana Soza, así como la presentación de las antologías: DIVERSIDAD(ES). Minificciones alternas, compilado por Vimarith Arcega-Aguilar, Diana Raquel Hernández Meza, José Manuel Ortiz, (El taller blanco ediciones, 2020), y el 25 de diciembre de 2020, Campanadas (Quarks. Ediciones Digitales, 2020) Lorena Escudero y Rony Vásquez Guevara.

También, minificcionistas han narrado obras de su autoría como: Ricardo Bugarín, Ólfir, Angélica Villalba Cárdenas, Jorge Quispe-Correa Angulo, Maritza Iriarte, Nélida Cañas, Fabiola Morales Gasca, Patricia Rivas.

Asimismo, se ha compartido los videos con minificciones del libro Pequeficciones que fueron realizadas por alumnos de la profesora Luz Marina Vergara de la UCSC, en Chile: la serie de colaboraciones de la escritora Marcia Batista Ramos, en donde habla de la obra de destacados minificcionistas.

—¿Qué oportunidades te permite como creadora contar con este proyecto?

—Para crear y tener un crecimiento, un desarrollo y potencializar tus capacidades se necesita acumular capital cultural, social, económico. Cultural al leer, viajar, aprender nuevas lenguas, cosmovisiones distintas a la tuya. Social al tener retroalimentación con otros creadores en la disciplina que tú realices, por ello desde las universidades, instituciones culturales, se realizan congresos, charlas, ponencias, seminarios que dan por resultado un intercambio académico y un crecimiento en las creaciones. El económico es determinante para poder incrementar los otros capitales, es decir, puede haber un creador muy bueno al cual inviten a una Feria del libro de Guadalajara o del Zócalo y que no tenga el capital para viajar. Puede existir el interés para asistir al Congreso Canario de Minificción o al XI Congreso Internacional de Minificción – Lima, Perú 2022 y no contar con los recursos para ellos. Los tres capitales van ligados.

—¿Y las redes sociales cómo te pueden ayudar a incrementar los tres capitales?

—Las redes sociales son plataformas que pueden ayudarte a incrementar los tres capitales, en lo personal el cultural y el social, con una inversión económica mínima, pero que requiere tiempo. Y también pueden servir como espacios de difusión para creadores y creadoras. Ese es mi caso. He podido platicar con grandes minificcionistas, me han compartido sus libros en físico o en archivos, sus conocimientos y mirada del mundo, lo cual es alimento para el espíritu y una vez que se pasa por el cuerpo y se emana puede verse reflejado en la obra.

—Actualmente, ¿qué están creando las mujeres escritoras?
—Las mujeres actualmente crean obras de calidad, investigan, recomiendan, leen mujeres, critican, recopilan, trabajan de manera individual y también desde lo colectivo para crear universos narrativos, para dejar su visión del mundo a través de una obra firmada con su nombre y para reconocer a aquellas que nos antecedieron.

 

—¿Cuál es el papel actual de la mujer en la literatura?
—Existen escritoras como Fernanda Melchor, quien recibió el Premio Internacional de Literatura 2019, en Berlín, Luisa Valenzuela, con numerosos reconocimientos quien ha sido la primera mujer en obtener el Premio Carlos Fuentes, en 2019, Olga Nawoja Tokarczuk, Premio Nobel de Literatura de 2018 anunciado el 10 de octubre de 2019, Louise Glück, Nobel de Literatura 2020. Podríamos especular que es una época en donde hay una mayor conciencia de género, de la existencia de una brecha de género, de los motivos por los cuales ha existido y de la manera de reducirla.
Investigadoras como Liliana Pedroza realizaron un catálogo de cuentistas mexicanas en: Historia secreta del cuento mexicano, 1910-2017 (UANL, 2018); antólogas como Gloria Ramírez, ha realizado dos antologías de microrrelato escrito por mujeres, Las Musas perpetúan lo efímero (Micrópolis, 2017), Resonancias, compilado por Gloria Ramírez y Fernando Sánchez Clelo (Universidad Autónoma de Puebla, 2018). La incansable escritora Cristina Liceaga ha creado la plataforma de Escritoras MX y ha realizado tres antologías de escritoras mexicanas. En el Microdecamerón, compilado por Paola Tena (Quarks Ediciones Digitales, 2020), tenemos una participación de mujeres.
En las antologías mixtas está la búsqueda para que sea orgánica. Hay editoriales como la Tinta del Silencio, en donde de 30 manuscritos que se reciben por año, 10 son escritos mujeres, por lo que se busca una equidad al momento de publicar y se convoca a las mujeres a enviar a sus manuscritos. Son avances, aunque existen excepciones en donde no se toma en cuenta a ninguna mujer y hay una respuesta por parte de las académicas, académicos y de las creadoras. Por ello existen colectivos en donde se trabaja para visibilizar y acuerpar el trabajo de minificcionistas, como la Red de Escritoras de Microficción. Cuando hay muestras de exclusión también hay una respuesta para evitar que se reste de espacios a literarios a las mujeres, el Mapa de escritoras mexicanas, creado por Esther M. García, con 533 autoras mapeadas es una muestra.
La antología «Vindictas. Cuentistas latinoamericanas» (Editorial Páginas de Espuma / Publicaciones Fomento Editorial de la UNAM, 278 páginas) nació en el seno del proyecto “Vindictas” de la Universidad Nacional Autónoma de México, el cual tiene como fin “recupera la vida y obra de las mujeres más destacadas de la vida social, política y cultural de México, para reivindicar sus biografías y contrarrestar la normalización del olvido, la discriminación y la invisibilización”.

Karla Barajas ha hecho de la pandemia una tregua con la vida. Ya que, basada en una definición de la palabra tregua, y el significado en una novela de Mario Benedetti, «la tregua no supone el final de la guerra o del conflicto, sino una suspensión momentánea. La duración de la tregua es variable: puede ir desde unos pocos días hasta alcanzar varios años. Y para mí, para Karla Barajas, la pandemia ha sido una tregua con la vida».

Revista Enheduanna

 

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