barrendera destacada

El pan diario de las barrenderas

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Ellas mantienen el rostro limpio de la ciudad, barren bajo el ritmo del viento, bajo el sudor que provoca el sol en el cuerpo, bajo las voces revueltas de los manifestantes; barren y la vida de cada una seguirá contada entre los pasos que van dejando en las calles de esta ciudad.

En cada mano sujetada por escobas de palma y recogedores, hay mujeres que conservan este trabajo para dar bienestar a sus familiares y pese a que sus sueldos oscilan entre los 600 a 860 pesos semanales, consideran este empleo como idóneo.

Botellas de Politereftalato de Etileno (PET), bolsas de plásticos y envolturas de frituras, así como colillas de cigarro, son algunos de los objetos desechables considerados basura, que diariamente lxs barrenderxs de esta ciudad capital recogen para que Tuxtla Gutiérrez luzca lo más limpio posible.

Barriendo calles, sosteniendo hogares

Ofelia Cruz, lleva alrededor de 11 años trabajando como barrendera, tiene 33 años de edad y la secundaria terminada, y uno de los deseos que le pide a la vida es tener siempre salud. Cada que barre, piensa en sus familiares y “que hay que echarle ganas”.

Cuenta que este empleo consta de tres turnos, y puede recogerse alrededor de 4 toneladas y medio –por turno-, levantadas de San Roque, Cinco de Mayo, Parque Central y Marimba, por mencionar algunas.

Teresa Aguilar Vázquez empezó en esta actividad desde el 2001, trabaja de 6:00 a 13:00 horas, y aunque ha estado en diversos puntos de esta ciudad, actualmente, se encarga de limpiar las áreas verdes, lo cual la mantiene más en contacto con la naturaleza.

Teresa sufre de dolores de espalda, pero sabe que este empleo le permite tener un ingreso para su casa.

Durante su jornada laboral, Irma Rosa Gutiérrez Maza, quien tiene 45 años de edad y alrededor de 18 años trabajando. Se toma un tiempo para desayunar y para platicar que ella vive en la colonia Las Granjas y todos los días sale de su casa a las 5:30 horas.

Comparte que llegó a este oficio cuando más lo necesitaba porque sus hijxs estaban chicos y requería del pan de cada día, en ese entonces tenía cuatro hijos, ahora tiene seis.

Y aunque aclara que el sueldo es bajo, lo considera seguro, por eso lo estima, más en esta época decembrina donde el aguinaldo le permite comprar ropa a sus hijos ya que no alcanza para los juguetes; así también lo destina para cubrir algunas deudas que se hizo en el año.

barrendera 1

Irma Rosa, barre el Parque Central desde hace seis años y aunque su trabajo es precisamente levantar basura, hace un llamado para que la gente se concientice y no tire basura por doquier: “Nos dicen que de sus impuestos, ayuntamiento nos paga, pero se ve feo que la ciudad esté sucia, y que las personas no depositen la basura en su lugar”.

Está casada, pero eso no significa ninguna ayuda en el ingreso familiar ya que según Irma, muchos esposos tienen interiorizada la idea de “si ya trabaja tu mujer, para qué le ayudas, por lo que algunos nos dan lo mínimo para los gastos”.

Agrega que ella hizo el esfuerzo de conseguir este trabajo para criar a sus hijxs que se divierten solamente viendo televisión, ya que llevarlos al parque con ellos genera un costo al comprarles golosinas y el sueldo que tiene no le alcanza para generar esos gastos, sólo para lo básico: la comida, para la cual hace una inversión diaria de 200 a 250 por las tres comidas al día.

Aunque cuenta que tres de sus hijxs están casadxs, el resto aún estudian universidad, secundaria y primaria.

Alguna vez soñó con ser secretaria pero no lo logró. Sus condiciones familiares no le permitieron que terminara la primaria y tuvo que laborar desde niña como trabajadora doméstica para ayudarle a su mamá a ingresar dinero a su hogar.

Dice conmovida que muchas personas se desaniman por el pago que reciben, pero ella conserva este oficio porque sabe que ahora para tener un trabajo, exigen mínimo el nivel de secundaria o preparatoria terminada.

Tuxtla nunca duerme, de vez en vez una botella que fue tirada a la calle gira y va dejando sonido en las arterias de esta ciudad. La falta de una cultura de colaboración y de mantener limpias las calles que transitamos, hacen que se necesite la mano de obra de las barrenderas, mujeres que sin mayor escuela y sin un salario digno, son las encargadas de limpiar diariamente el rostro de la casi metrópoli y capital chiapaneca.

 

 

 

 

Revista Enheduanna

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