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El milagro entre las manos de Elda

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A unos pasos del cerro, ubicado en el lado norte de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, vive Elda Zárate Vázquez, quien lleva 16 años dedicándose a la confección de ropa de niño Jesús. El cielo desciende a través de los árboles y en el color verde se pierden las voces y todo el ruido mundano de la capital. La cruz de 64 metros de altura construida en Copoya, desde este ángulo es tan diminuta.

 

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Sin embargo, la noche que pasea por las calles empedradas y vigilada -en su mayoría- por perros criollos, es invadida por el sonido de la máquina de costurar, tric,tric, tric, tric, tric, tric… el pie de Elda comienza a inclinarse, cada segundo aumenta la velocidad del movimiento hasta compactar completamente un diseño.

Ella viste una blusa azul y uno jeans, tiene la piel morena y el cabello sujetado. Dice que su papá no le dejó herencia, pero él a dedicarse a la sastrería le enseñó este oficio que le ha servido para sacar adelante a sus tres hijxs.

«Antes yo trabajaba a fuera de mi casa, dejaba el desayuno y la comida hecha. Regresaba hasta la noche», recuerda.

Su esposo, quien falleció hace 12 años, fue su apoyo, ya que cuenta que mientras ella se ausentaba por este oficio, su pareja se dedicaba a atender a sus hijos; incluso hasta él costuraba.

Ahora labora desde su casa, cada semana le llegan a dejar los accesorios para que haga el producto, ya que decidió laborar de esta manera porque padece de diabetes, y no quiere que le pase algo en la calle.

Ella sólo arma el modelo para que sean comprados en el mercado «Juan Sabines «. Por ello, seis horas se dedica a esta actividad, el cual a veces suspende porque tiene que hacer comida o lavar su ropa, pero sin disminuir su producción que va de 25 a 30 artículos al día.

Dos máquinas de coser le sirven como herramientas indispensables para la hechura de esta ropa que consta de encaje, galón (blanco o plateado), elástico, velcro y tela de raso, para los niños que miden 15, 20, 25, 30, 35, 40, 45, 50 centímetros.IMG_2748

Elda enlista las vestimentas más solicitadas en esta temporada que finaliza el 2 de febrero, día de la Candelaria, como Sagrado Corazón de Jesús, San Judas Tadeo y el Niño Doctor.

Comparte que ha disminuido la tradición de sentar a los niños, pero aún prevale esta práctica de idiosincrasia. Y aunque sus hijxs ya son adultxs, no dependen de ella, por lo que los 150 pesos aproximadamente que gana al día le resulta alentador para comprar sus artículos de necesidades básicas como la comida.

Después de esta fecha de celebración católica, comenzará a confeccionar vestidos de temporadas como disfraces. Una de sus hijas también le gusta costurar, a veces le ayuda, aunque tiene como fuente de trabajo la cocina.

Elda sonríe, le agrada el sonido de la máquina. Este oficio es su pasatiempo, hace que se olvide del dolor que le provocó la muerte de su hermano, mamá y papá, así de seguidito.

Tiene algunos dedos pinchados, que son señas del trabajo que hace. Disfruta ver como el hilo va formando puntos que se convierten en una obra que podrá portar un hombre, mujer o niñxs.

Revista Enheduanna

 

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