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Soy: Contextos del conurbano

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¿Cuáles son las limitaciones que las personas que viven con VIH enfrentan a la hora de conseguir trabajo, de permanecer en él y qué chances hay de que éste sea genuino? ¿Cómo entran en juego en la trama entre VIH y el derecho al trabajo otros factores como el desempleo estructural y también los pretextos discriminatorios por género, orientación sexual e identidad de género? Las barreras al empleo de las personas viviendo con VIH (Ed. Organización Mundial de la Salud) es el fruto de un largo trabajo de investigación por parte de la Red Bonaerense de Personas Viviendo con VIH, el Programa de la Organización Internacional del Trabajo sobre el VIH/SIDA y el mundo del trabajo (Oitsida) y el Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre VIH/SIDA (Onusida). En el libro está el análisis de las encuestas y diálogos con personas que viven con VIH en el conurbano bonaerense, donde se concentra la mayor prevalencia de casos de infección por VIH en el país, y también el 50 por ciento de la pobreza. Fueron 158 las personas encuestadas, un cuarto de ellas fueron varones gays y bisexuales, y otro cuarto, personas trans. Los resultados dejan a la vista un mapa de alta precariedad laboral.

Cuarenta millones de personas en el mundo viven con VIH, sólo la mitad lo sabe. El estigma y la discriminación, dos elementos que tuvieron un papel relevante al principio de la epidemia, hoy continúan, incluso cuando ya el sida no es un monstruo desconocido. Aun ahora que se sabe que es una infección crónica, todavía el prejuicio y el desconocimiento coartan el acceso a la ciudadanía de las personas con VIH. “El VIH pone en evidencia avances y retrocesos en la historia de la humanidad —detalla el Dr. Alberto Stella (director de Onusida para Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay)–. Es un índice posible para medir cuánto hemos progresado, o no, en el acceso y ejercicio de la ciudadanía. Es curioso que la siga restringiendo un país como éste, que en comparación con muchos otros de la región, en los últimos años, ha invertido tanto en infraestructura y ha hecho tanto en materia de derechos humanos.”

Hoy, explica Marcela Alsina, de la Red Bonaerense de Personas Viviendo con VIH, “el acceso a las medicamentos ya no es un problema que aparezca en el diálogo con los entrevistados. Hoy es inmensamente más difícil que el VIH te lleve a la muerte, pero sí es un catalizador y un indicador de otras circunstancias, y se agrava en relación a problemas sociales y calidad de vida”. Los números hablan solos: el 40,5 por ciento de las personas encuestadas no trabajaba en forma remunerada al momento de la encuesta. Casi el 80 por ciento declaró que no tiene dinero para comprar alimentos siempre o a veces…

VER TEXTO COMPLETO EN: Lado B

Revista Enheduanna

 

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