yo aborté1

¿Y qué es la vida? Experiencias desde el acompañamiento de abortos

Comparte:

Por: Frida Cartas

En mis más de 3 años, y 106 casos, de acompañamientos de abortos tanto a mujeres en los hospitales públicos y privados a hacerse una AMEU, como a mujeres en casa usando miso… y estar todo el proceso con ellas: abrazarnos, sonreírnos, platicarnos, preguntarnos, angustiarnos, cansarnos, esperarnos, despedirnos… Siempre está esta maldita cuestión: ¿Qué es la vida?

Y digo maldita, sí, porque como toda carga cultural socialmente aprendida en este mundo, la sola idea, las significaciones respecto a esta cuestión, más que hacernos un bien, nos pesan… con un peso fulminante que aplasta, que paraliza, que parajódicamente, mata. La vida mata.

Nunca he llevado una bitácora de las mujeres que acompaño porque no soy AC ni ONG, tal vez hasta sean más de 106 mujeres, no importa, cada una está en mi memoria, y ahí van a estar siempre. No puedo decir que todas, porque por fortuna también había excepciones que abortaban con la idea firme y libre de su propio bienestar, pero a casi todas ellas, el mayor problema cultural antes de colocar las miso o pasar a quirófano era este: “Sé que lo que estoy haciendo está mal, dios (o la vida, decían), un día me va a castigar porque estoy matando una vida”.

Y entonces, yo por segundos, siempre quería llorar al escuchar esto allí. Un tanto de frustración al no poder responder como quisiera, y un tanto por comprobar la violencia tan grande que nos han cimentado e introyectado como para que nosotras mismas lleguemos a pensar que matamos, cuando es a nosotras, literalmente, a las que matan a diario, no sólo con balas o fuego. La sensación de escalofrío caliente y helado, de hormigueo en mi cuerpo, y el eco de las palabras suyas, me vencían.

Pero sólo unos segundos… Si estamos juntas no sólo es para acompañarnos sino para cuidarnos, para pensarnos en colectividad, y sobre todo para defendernos feministamente del resto, y de todo esto que nos han socializado.

Así pues, algunas veces cuando el momento o la situación lo permitía, empezaba a platicarles, o a pensar en silencio: ¿Y qué quieres decir con vida? Porque vida es también el aire que matamos todos los días con el humo de los coches, y las miles de fábricas en el mundo. Vida tiene también el conejo y la gallina o la vaca que nos devoramos en la comida o la cena. Y nadie dice ni hace nada. Vida tienen los océanos y las playas que conocemos, y que no dudamos en usar de basureros con nuestro excremento y todo lo que no nos sirve. Matamos a tantas especies que tienen el agua por casa. Les dejamos sin casa y sin vida.

¿Sabes? Nos han condenado a morir incluso antes de nacer. Nos han matado ya con sus etiquetas y estereotipos, con sus envolturas bonitas, con sus normas heteropatriarcales, con sus deberes y sus prohibiciones, con sus condenas morales y sus castigos sociales. Con un montón de cosas. Nos ha matado la propia madre que curiosamente nos pare, al construirnos una vida y miles de expectativas; nos ha matado la familia que nos recibe con amor y con gusto, al insertarnos en un mundo donde todo está dicho y construido ya de antemano, y no somos libres un carajo. Pero no es culpa de nuestra madre, a ella también la mataron antes de nacer, con lo mismo, y a veces con más. Porque la ola de todas estas violencias sistémicas, capitalistas y heteropatriarcales se reproducen con saña, con dolo, con poder, en círculos sobre nosotras sólo por nuestros cuerpos feminizados y porque somos mujeres.

¿Y qué quieres decir con vida? Porque tú estás viva, y tienes una vida, y yo no te veo matándote, te veo haciendo algo por vivir, algo por tu vida. Te veo abortando por una elección. Te veo de pie y peleando por una decisión. Te veo luchando por recuperar una vida que te quitaron cuando no te dijeron que nuestro cuerpo no es una fábrica que maquila bebés. ¿Acaso alguien alguna vez te mencionó que una relación sexual no es igual a un embarazo, y que un embarazo no es igual a un parto? ¿Quién te dijo alguna vez que cogemos sólo por puro placer, porque nos gusta, porque sentimos rico y lo disfrutamos? ¿Quién nos ha hablado siquiera de disfrutar sexual o no nuestro propio cuerpo, vaya? ¿Quién nos habla de placer sexual? ¿Quién te ha dicho por ejemplo que una relación sexual es parte de la salud integral de las personas y no una acción para parir ni para reproducirnos?

Imagen tomada de internet

¿Y qué quieres decir con vida? ¿La vida del niño que llevas? ¿Y cómo sabes qué llevas un niño? ¿Lo has visto? ¿Por qué piensas que es un niño o una personita chiquita? Me imagino que has quebrado un huevo de gallina y no has visto un pollo dentro, ¿verdad? Me imagino que has sembrado una semilla alguna vez, o has visto que alguien siembre, ¿a poco se siembra un árbol en chiquito y se le cubre de tierra para que después salga en gigante? Un bebé se forma en 9 meses, porque el embarazo es un proceso que inicia un día y termina hasta por allá de 35 o 36 semanas después; un proceso en el cual se va formando poco a poco, por etapas, lo que será esa criatura; tú ahora estás aquí en esta parte del proceso, donde no hay más que células, algo que se formará, ¿de qué bebé hablas? ¿De la vida de qué o quién estás hablando?

“Pero yo escuché en el ultrasonido los latidos del corazón”… ¿Y la vida es un corazón? Justo con esta tergiversación y manipulación de vida es que la iglesia y las religiones en otros tiempos han hasta quemado vivas a las mujeres, justo con esta maldad nos han seguido matando todos los días al hacernos sentir asesinas de humanos: “Es nuestra culpa para qué no nos cuidamos, lo merecemos”. “Ay pero sí lo podías evitar, qué tonta”. “Eso hubieran pensado antes de andar de putas”. “La gente buena no podemos quitarle la vida a nadie”, blá blá blá, ¡a nadie, escúchatelo bien! Ni siquiera a nuestro violador, ni al macho que nos golpea, que nos humilla diariamente, y nos acosa, ni a nadie que nos haga daño… ¿Autodefendernos? ¡Cómo va a ser! Podemos quitarnos nuestra propia vida, eso sí, pero sólo si se trata por la vida de los demás, porque para eso nos construyeron mujeres y debemos sacrificarnos, ¿verdad que eso nos han enseñado? Pues yo no soy buena, ni voy a sacrificarme, ni a clavarme en ninguna cruz, al contrario yo voy a desclavarme y quitarme tanto clavo que me han puesto porque quiero vivir.

“Pero es que sabía cuidarme, sabía de los métodos y me pasó por tonta”, ¿sabías que ningún método es cien por ciento seguro? Muchas mujeres que he acompañado antes que a ti, venían embarazadas con un DIU puesto, con un parche, con un implante o habiendo usado un condón. Pero más allá, ¿y si queremos tener sexo con nuestras parejas sin un condón de por medio, cuál es el problema? Nos calentamos, o lo queremos, o se nos olvidó, no somos un cajero automático con NIP para no errarle, también nos enseñan y nos venden perfección, ser perfectas, además de modelos de revista, delgadas y un montón de cadenas y estereotipos más. Yo te veo bella, y me parece que no eres tonta. Ningún método es completamente seguro, ninguno. De verdad, ninguno; usar un método no te garantiza no tener un embarazo, ¡ni les des espacio para joderte a esta gente que gusta siempre de legislar la cama de las demás!

Ve allá adentro, y cuando el médico o la enfermera te haga un comentario déspota, grosero, misógino, tratando de culparte, tú piensa por dentro que es una mierda de persona, y que tú no tienes la culpa, porque decidiste vivir y hacer algo por tu vida, escúchales y por dentro ríete de ellos, ríete del mundo, porque nunca más van a volver a encarcelarte, ni atarte con todas sus cadenas de odio y de desprecio por ser mujer, por ser joven, por ser indígena, por ser diferente, por no querer ser madre, por no cumplir, ¡estás cumpliendo contigo! Siempre nos enseñan a cuidar a los demás, no seas egoísta nos dicen, ¿pues sabes? Por primera vez en tu vida se egoísta y aborta pensando sólo en tí y tu decisión. ¿A quién más si no a ti debía de importarle y procurar su cuidado, su salud y su bienestar?

Ve adentro. Coloca el miso y respira. Estamos seguras. Yo estoy aquí, y te voy acompañar. Somos nosotras.

Y mientras acompaño o espero, sigo pensando, ¿qué es vida? ¿Qué es la vida? ¿Acaso respirar y ya? ¡Que mediocridad y que porquería es entonces por piedad! Dado que respiro pura contaminación y gases, y cacas flotantes todos los días. ¿Vida es respirar?

¿Y si la vida como tal surgiera no cuando te paren, sino cuando tomas conciencia de vivir y de estar viva? ¡Que deprimente darte cuenta un día que te usan y que te venden todo cuanto no necesitas, ni necesitarías nunca, para estar con vida! Y por lo tanto eres un objeto de valor o de consumo.

Y si eso que tanto llaman La Vida, como lo romántico, lo ético, lo filosófico, lo dialéctico, lo poético, no es más que la imaginación de una vida que ni existe, que sólo aspiramos como un ideal, ¿para qué vivir? ¿Vivir para esperar un ideal? ¿Vivir para ver si ocurre algo “bello y especial”, un día?

Si vivir es tomar conciencia, ok, ya estoy viva, ya soy consciente, ya sé de qué va el mundo, y qué es lo que quieren hacer conmigo, ¡y no me gusta nada la vida! ¿Por qué insisten en decirme que es preciosa y hasta me hacen películas, me escriben canciones y me editan libros, y me hacen leyes? Pfffttttt!!!

Y aquí pienso entonces que hay gente que nace, crece, se reproduce, la educan luego enseña, después muere, y nunca tomó conciencia ni hizo nada para ser libre, ¿esa gente vivió? ¡Esa gente nunca estuvo viva, sólo respiraba!

Entonces me aterro, y me avergüenzo aún más de La Vida. Eso que tanto defienden, sieeeeempre: La vida, el milagro de la vida, el origen de la vida, la buena vida… ¡hasta insisten en ver más allá de la vida e idealizar que se vuelve a la vida, se reencarna a la vida, se regresa a la vida! ¡Cuánto masoquismo de verdad!

¿Y qué es vida entonces? ¿Lo que se mueve? ¿O quien piensa por qué se mueve y para qué? ¿Y después? ¿Qué es la vida? ¿Amar? ¿Cagar? ¿Dormir? ¿Tener un facebook? ¿Amar? Repito, ¡pero si hasta el amor es producto romántico y se vende en tiendas departamentales a meses sin intereses!

¿Y la gente “ignorante” que no lee libros y no va a universidades a poco no puede ser consciente, tomar conciencia, y vivir viva en medio de selvas, regiones, comunidades, animales, o donde quiera?

¿Y qué es la vida? ¿Lo que dice la ciencia y la medicina? ¿Y a poco los médicos salvan vidas? ¿Estar tetrapléjico en una cama 24 horas diarias por siempre hasta dejar de respirar eso es la vida?

¿Y qué es la vida? ¿Qué es vida? ¿Y para qué coño necesitamos, anhelamos, queremos manuales para todo? ¡Hasta para vivir!

¿Y qué es vida? ¿Qué recontramierda es eso que llaman La Vida?

Yo no quiero ni me importa saber. ¿Por qué es que hablamos tanto de vida, si lo que hacemos desde que nacemos es sólo sobrevivir? Sobrevivir a este mundo rapaz y avalancha, violento y cosificante.

Sólo sé que ante esta vida, que nos quiere calladas, solas, tristes, o muertas, nos vamos a defender entre nosotras, porque nos queremos, y nos queremos vivas.

Aborta la vida. Aborta la norma. Aborta la misoginia.

 

 

Revista Enheduanna

, , ,

One Response to ¿Y qué es la vida? Experiencias desde el acompañamiento de abortos

  1. Alberto C 16 octubre, 2017 at 9:24 pm #

    ¿Usted también abortó?
    Si sí lo hizo, entiendo perfectamente el porqué usted acompaña a sus similares.
    Si no lo hizo, ahí si no entenderé una explicación que no sea meramente racional, producto de la reflexión objetiva o de una perspectiva histórica.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: