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¿Qué tiene de rara esta foto?

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Por: Patricia Chandomí

Hace aproximadamente tres años inicié en Facebook una campaña llamada: ¿qué tiene de rara esta foto? con el objetivo de visibilizar que en la mayoría de los eventos, por “plurales” que éstos sean, economía, cultura, ciencia, política, movimientos ciudadanos y contrahegemónicos, los protagonistas casi siempre son hombres.

No importa el nivel, si se trata del sector público o privado, o de los tres órdenes de gobierno, federal, estatal o municipal, la historia se repite, ya sea que se trate de una reunión de CONAGUA, de la Feria Internacional del Libro, de la liberación de tortugas, del informe del presidente de la República, de la asamblea comunal para impedir la construcción de una vía carretera, de un encuentro internacional de Sociología, en fin, sea el evento que sea, si es público e implica poder, liderazgo, reconocimiento y recursos, la mayoría de quienes estarán en esos espacios serán varones.

De a poco, y como resultado de sendas luchas, las mujeres nos hemos ido incorporando al trabajo público, ¿recuerdan cuáles fueron los primeros trabajos que nos permitieron ejercer en el espacio público? Sí, esos que podían ejercer las mujeres, “mientras” estaban solteras, “mientras” encontraban su príncipe azul, estoy hablando de los oficios de: secretaria, maestra de jardín de niñxs y enfermera; ninguna de estas actividades fue considerada ni de gran brillo ni de gran valor, no en el sentido de que no importen o que son intrascendentes, sino en el sentido que ejercer estas actividades no mereció que sus nombres estuvieran en las principales calles, en los premios y medallas, ya ni se diga que se viera reflejado en el pago de buenos salarios y hasta la fecha ejercer esos oficios implica una gran dedicación y muy pocos recursos.

Ahora ya no ejercemos exclusivamente esos tres oficios, en realidad nunca los hemos ejercido de forma exclusiva, a lo largo de la historia, las mujeres por necesidad o por oportunidad hemos ejercido otros oficios y profesiones como la minería o la ciencia y también aquí, la visibilidad de las mujeres ha sido escaza.

En cada actividad de la vida las mujeres hemos pugnado por el desarrollo de mecanismos formales que garanticen la paridad de género, sin embargo, hasta ahora, sólo se ha podido permear en la política partidista y electoral, falta la paridad en las empresas, en las convocatorias de empleo, la paridad en la seguridad en las calles, la paridad en la cobertura mediática, en fin, que no es poco lo que nos falta para lograr la paridad efectiva en la sociedad.

Sin embargo ¿cómo explicamos que con estos medios formales de mecanismos para lograr la paridad en política, la mayoría de los eventos “importantes” están encabezados por hombres?. A pesar de la formalidad en paridad, a las mujeres que logran acceder se les exige más y además las pocas que logran ocupar un puesto de decisión, lo hacen en buena parte por su cercanía familiar o sentimental con alguien poderoso, sin embargo, esto no quita el reconocimiento para las que llegan mediante un esfuerzo constante, ni tampoco debemos pensar que los hombres no llegan por esta vía, por supuesto que en el sistema masculino, el compadrazgo, el amasiato, el padrinazgo, los lazos familiares y sentimentales, también son métodos usados para poder acceder al poder.

Los trabajos de cuidados y crianza han sido atribuidos a las mujeres, las mujeres estamos cuidando a los mayores, a la infancia, a las personas enfermas y a las personas discapacitadas, en gran parte, se trata de un trabajo gratuito que debemos ejercer de buen modo, y estos trabajos se nos siguen atribuyendo aún en los propios espacios públicos, vea por ejemplo los espacios donde están apenas tres mujeres del gabinete del gobierno federal, todos ellos tienen que ver con los roles tradicionales que se nos asignan a las mujeres: Desarrollo Social (cuidar a los grupos vulnerables); Secretaria de Turismo (arreglar y enseñar la cara bonita de la casa) y Secretaria de Salud (cuidar la salud de los demás) trabajos que siempre hemos hecho.

¿Por qué no hay mujeres en PEMEX, en la Secretaría de Gobernación, en el Banco de México, en la propia presidencia de la república?

Y es justo esa pregunta que subyace en la campaña ¿Qué tiene de rara esta foto? ¿Dónde están las mujeres? No falta el atarantado o la atarantada que luego me responde con una foto donde aparecen puras mujeres en un evento y me hace la misma pregunta, a ellxs les contesto que no es lo mismo.

Cuando en un evento hay puras mujeres, el evento termina “feminizándose”, la gente termina diciendo “es un evento de la mujerada”, “es un evento de viejas”, que se trata de un evento donde “ellas” hablan de sus “cosas”.

Pero ¿qué pasa cuando en las firmas de convenios, en los informes de gobierno, en las ferias, en los festivales internacionales, en los eventos donde se anuncian decisiones importantes* sólo aparecen hombres? Nadie dice es un evento de la “hombrada”, a pocas personas les salta que en esos eventos no haya mujeres, y el evento no se masculiniza, por el contrario se universaliza, aunque sean puros hombres se dice que eso es “normal” que no tiene de raro, que así es. No se dice están hablando de sus “cosas” por el contrario, se dice que están tomando decisiones importantes.

Entonces, realmente cuando es un evento donde la mayoría son mujeres vale preguntarse ¿qué tiene de rara esta foto?

 

*No quiero decir que es importante porque son hombres, es importante porque toman decisiones sobre la vida de la mayoría de las personas, decisiones que hacen la diferencia incluso, entre vivir o morir.

 

 

 

Revista Enheduanna

 

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