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¿Por qué tantas resistencias de tipificar el acoso sexual en vía pública como un delito?

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Foto: Cimac Noticias

¿Por qué esa resistencia proviene justamente de los varones? ¿Por qué los diputados fueron groseros e insensibles para asistir a la mesa de trabajo sobre acoso sexual en la vía pública? “Pinches viejas, ahora hasta que les digamos que están guapas va a ser un delito, ya ni la chingan!”

Y todo tiene una explicación… Los varones son sociliazados para expresar su masculinidad con la galantería, esta acción o frase que se considera una forma elegante de seducción que antecede a un cortejo, en términos del reino animal, podríamos decir que el macho busca su satisfacción sexual. En términos sociales, se fortalece esta representación machista de una hembra pasiva que espera el cortejo. Los varones pues, son educados para seducir, a través de un trato atento y las mujeres somos educadas para ver este trato como normal y deseable, este trato ha llegado a tener una metamorfosis bajo la palabra de “piropo”, esta palabra que ha sido denominada como una frase ingeniosa para agradar o enamorar a alguien.

El piropo se ha sintetizado en el chiflido popular que en su onomatopeya suena “fiuuuu, fiuuuu” hasta los claxon del transporte público tienen este popular sonido. ¿Qué hay de malo que nos piropeen? El problema no es que nos digan, que bonitas estamos, el problema es que parece que estamos obligadas a sonreír, a dar las gracias a personas desconocidas, aún cuando ni buscamos ni deseamos oír su galantería.

El problema es que no sólo nos dicen que bonitas estamos, nos dicen “mamita te quiero chupar el sapito”, “te quiero hacer un hijo”, “Que buenas tetas”, “que culote” y la categoría para esta frases son “piropos vulgares”, ¿son piropos vulgares o amenazas de violación?

El problema es que esos piropos no son ocasionales, a veces se escuchan todos los días, el problema es que en varias ocasiones esos piropos los escuchamos desde que tenemos 9 años.

El problema es que los piropos son la antesala de la persecusión, del tocamiento sexual forzado y de posibles violaciones sexuales. Para los varones es un privilegio poder abordar a niñas, adolescentes y mujeres verlas como objetos sexuales que caminan, que están para su placer visual.

Estadísticas En el año 2011, se daba a conocer a través de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares ENDIREH 2011, que 31.8% de las mujeres de 15 años y más han sido víctimas de alguna agresión pública. No hay cifras especificas para contemplar el número de mujeres que han sufrido acoso en la vía pública pero basta con preguntarle a las madres, hijas, amigas y hermanas, para poder enfocarse en la problemática que nos aqueja, la violencia arraigada con usos y costumbres.

Estimaciones de organizaciones civiles señalan que 9 de cada 10 víctimas de acoso sexual callejero son mujeres y a su vez, reportan que 8 de cada 10 hombres ha realizado algún silbido de acoso a una mujer. Mientras que para los varones el silbido, y el acoso es algo que refuerza su masculinidad, para las mujeres el acoso sexual callejero hace que las mujeres se sientan ofendidas, humilladas y/o intimidadas.

Consecuencias del acoso sexual callejero en la vida de las mujeres.

El acoso sexual callejero ocasiona en las mujeres impactos negativos, como temor a transitar solas por las calles, demoras innecesarias al evitar ciertas zonas consideradas inseguras, gastos extra para poder costear transporte privado, dependencia de otros hombres (padres, hermanos, parejas, entre otros) a quienes piden compañía y protección en las calles, abandono de centros de trabajo (si la zona del trabajo es considerada insegura para una mujer), abandono escolar. Es decir, las mujeres sí modifican sus vidas cuando el acoso es repetido y sube de nivel de palabras a tocamiento y persecusión.

¿Qué dice la propuesta de Ley?

De un mes a tres años de prisión o de 10 a 200 días de salario mínimo podrían ser las sanciones para las personas que incurran en acoso sexual callejero si es que el Congreso del Estado de Chiapas aprueba la tipificación del delito. La Visitaduría General Especializada de Atención en Asuntos de la Mujer, de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), a cargo de Jakelin Sauza Marín, entregó a la diputada María Mayo Mendoza, presidenta de la Comisión de Igualdad de Género, de la LXVI Legislatura estatal, la propuesta para la tipificación del acoso sexual en la vía pública.

La propuesta busca sancionar a quienes en la vía pública se dirijan a otras personas, con comentarios de índole sexual, conducta sexual exhibicionista, fotografíe o aceche con fines lascivos a la víctima y le cause un perjuicio a esta. Esta Ley abona a la prevención de la violencia en las calles, y pone un alto a la naturalización e invisibilidad de este tipo de violencia. ¿Irán a la cárcel aquellos varones que le digan a una mujer que está muy hermosa?, No, no irán, porque la propuesta es clara, en señalar que serán comentarios con connotación sexual, claro que los varones deberán reeducarse y aprender a ver a las mujeres como sus pares, y NO como algo que está para su placer.

También las mujeres debemos reeducarnos para poder ver que este tipo de conductas no son normales y deseables. No es normal que a las mujeres nos valoren en el espacio público por lo joven y bella que le podemos parecer a un hombre. No es normal que los varones piensen que la ropa y el cuerpo de las mujeres provoque el acoso, y no una sociedad machista que ha permitido y fomentado el acoso, a tal grado, que cuesta considerarle un delito.

¿Es una exageración? No, luchar por nombrar todos los tipos de violencia hacia las mujeres no es una exageración. No sólo debemos porque no nos maten, sino por el derecho a vivir una vida libre de violencia.

¿Cuáles serán los mecanismos?

La víctima podrá poner una denuncia ante el o la Ministerio Público y ésta hará las investigaciones correspondientes, exámenes sicológicos y lo que amerite. Con el Nuevo Sistema al no ser un delito grave, es probable que sólo quede en una multa. Hay un temor velado de los acosadores de perder ese privilegio de invadir el espacio personal de mujeres, como están entrenados en el ligue constante en cada lugar, calle, oficina, antro, temen ser denunciados cada que lo intenten. Una cosa es el coqueteo entre dos personas, donde ambas deben intuir una común atracción, y avanzar con pasos cautelosos, otra muy diferente, es que como varón estés insistiendo en forzar a alguien a bailar contigo, a escucharte, a verte por el simple hecho de que eres un hombre.

Y esto también, aplica para las mujeres, que tienen otras formas más sutiles de forzar a un hombre a una relación, como el cuestionar que no son hombres. Cuando hay un ambiente de confianza para “chulearse” no estamos hablando de acoso, la máxima para reconocer el acoso es: si me molesta, si me siento mal, si me humilla, si me denigra en mi ser y sentir…ES ACOSO. No es una guerra de sexos, como el antifeminismo lo ha tratado de ver, se trata de reeducarnos, los varones podrán comprenderlo mejor, cuando se trate de sus hijas y/o esposas.

Revista Enheduanna

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