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Mundo llénate de empatía

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La comprensión del otro, de la otra, es difícil seas mujer, hombre, adolescente, sordo, norma oyente, madre… El mundo es asimilado de distintas maneras de acuerdo a la época, al lugar en donde vivimos, a los sentidos con los que contamos o los que carecemos; y la manera asertiva de lograr acuerdos y entendimientos es la comunicación lograda con empatía.

Comunicarse no es fácil. En estos días pareciera necesario contar con una intérprete que nos ayude para que cesen los mensajes de discriminación que se disfrazan de fe, la xenofobia de políticas económicas, para que cambie la violencia cultural que legitima la violencia directa y la estructural en las instituciones. Una intérprete como Paula de La familia Bélier (2014).

La película con traducción del lenguaje de señas  y subtitulada del francés al español, es una comedia donde una familia integrada por tres miembros sordos y una norma oyente llevan a cabo un proyecto de vida integral. Sin embargo en el desarrollo socioeconómico de la familia Bélier, la hija mayor,  tiene un papel fundamental como gestora y promotora de los quesos que su granja produce y comercializa. Aunado a este trabajo, el padre decide participar en la política.

El lenguaje de señas, herramienta de las personas con discapacidad auditiva, es directo, utiliza los gestos faciales, las señas sirven para comunicarse. Al establecer una campaña política, el padre, no utiliza el lenguaje persuasivo como herramienta para dialogar con los votantes, es directo, no está abierto a nuevas ideas y además cuenta con la traducción parcializada de Paula cuando es entrevistado ante los medios de comunicación, lo cual no le favorece.

Mientras tanto Paula experimenta una oleada de cambios; la menstruación, el gusto por un chico, el encontrar que tiene una voz y además de soprano, la oportunidad de irse a Paris a estudiar a una de las mejores escuelas de música y comenzar un proyecto de vida, que inicia con las clases de canto por las tardes sin que su familia sepa.

La familia se topa con la adolescencia e independencia de su hija mayor y como mamá y papá tienen que readaptar su proyecto de vida como pareja y apoyar a Paula. Comunicarse con los papás no es fácil, comunicarse con la hija tampoco, porque ellos al no escuchar, no han sentido la piel erizada al oírla cantar, no comprenden las emociones que se dan con la música, ni el talento excepcional que Paula posee y piensan que se va por otros motivos.

El maestro de canto habla ese lenguaje, sabe su potencial y que los papás pese a lo mucho que aman a su hija la están estancando, limitando y destruyendo, se los dice, pero ellos no escuchan así que Paula les da su versión esterilizada empática, donde el maestro los felicita. Cuando trabajas con personas talentosas y sus papás no los ayudan te sientes como el maestro. La comunicación instructores, maestros y mamás y papás… no es fácil.

La música es el lenguaje universal, es atemporal, sin importar si hablas español, francés. La música te alegra, conmueve, emociona… pero ellos no escuchan, y aun así apoyándose de la música y sus experiencias de vida, Paula logra comunicarse con sus papás, con su maestro, con el jurado.

En el mundo están las barreras físicas, tenemos que ser conscientes y empáticos, es el camino a la equidad y a la inclusión. Pensar cómo es la vida sin la vista, sin el oído, sin una pierna y hacer lo correcto. Están las barreras ideológicas, las barreras generacionales… y está la empatía que a pesar del ruido y enfrentar radicalismos conecta la humanidad en cada persona. ¿Y si yo fuera tú?

Recomendaría ampliamente la película La familia Bélier, pienso que después de verla algo de la empatía de Paula queda con una o uno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Revista Enheduanna

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