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La Antígona de Sayuri Navarro

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La Antígona de la dramaturga Sayuri Navarro (San Luis Potosí, 1991), publicada por el Fondo Editorial Tierra Adentro, es una joven que hace todo por encontrar el cadáver de su hermano Gibrán. Digo, “todo”, porque agota todas las posibilidades para fijar su mirada en un hombre que fue cesado en vida; que ya no habla, que no señala, que no puede ofrecer más recuerdos, que vive solo en el pasado. Es un desaparecido, una cifra que se pierde y se olvida en los expedientes de investigación. Un ser que padece de cuerpo y, pese a ello permanece su nombre.

La Antígona de Navarro, camina en una pieza teatral con hilaridad y ritmo desarrollados en 43 páginas. Muestra a una mujer bailarina que solicita ayuda a un jefe de narcos, para así darle fin a esta incontrolable situación que padece ella como otras decenas de familias que buscan a un familiar.

La trama inicia con un monólogo que pulveriza: Quisiera cambiarme el nombre. Cada vez que conozco alguien quisiera cambiarme el nombre. Tener otra historia, para no recordar la desesperación de no sentir el abrazo caliente de alguien que no va a volver. Quiera que mi cuerpo ya no tuviera miedo.

Como no puedo, me obligo a soñar, me obligo a creer que las historias se pueden volver a escribir y que el destino se puede cambiar. Que vivo un lugar distinto a este. Me obligo a creer que recibes mis mensajes de Facebook y que un día vas a entrar por la puerta sonriendo y diciendo que todo está bien. Me obligo. Pero la realidad es más fuerte que mis sueños. Entonces quisiera cambiarme el nombre.

Con esta entrada, la dramaturga encamina a la lectora o al lector, en una atmósfera de desolación con pocas acotaciones que se comparte con el personaje Daniel, amigo de Antígona. En ella evidencia, las relaciones entre el narco y los políticos. No hay hacia dónde ir, la justicia es una palabra que se dice mucho pero que no se le ve, no se cumple.

En la contraportada se menciona que la autora echa mano de los ecos de la mitología clásica y el teatro documental para recrear los mecanismos de violencia del mundo desde una de sus heridas más vivas: el duelo de quienes buscan a los desaparecidos en medio de un contexto social fracturado.
Sin embargo, el libro propone de manera de subtexto la siguiente pregunta: ¿Cuánto vale la vida de un muerto para dar tu propia vida?

Revista Enheduanna

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