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¿En verdad existe la mujer vampiro?

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¿En verdad existe la mujer vampiro? Me preguntaba insistentemente mi hija  quien dejó en pausa su juego de muñecas y bolsa al hombro en el momento que vio la imagen de Marijose,  cuando me topé con un video donde ella cuenta sobre su experiencia de intervenir su cuerpo hasta convertirse en «la mujer vampiro».

¿Cómo explicarle a mi pequeña que así como no existen las Barbies en carne y hueso, sí existen aquellas mujeres que se atreven a transgredir el orden social y los estereotipos de género impuestos?

¿Cómo decirle que no todas las mujeres aspiramos a tener la delgadez de Aurora, el cutis de Blanca Nieves, la  melena rubia de Hana Montana, ni los hombres desean los rasgos perfectos de Ken, y que son más reales quienes simplemente desean sentir en la piel la inmortalidad de los vampiros, el deseo de ser únicos, de no parecerse a lo normal a través de sus cuerpos.

Difícil hacerlo, sobre todo cuando yo también lo estoy asimilando. “Siempre he querido hacerme un tatuaje” le confieso a mi hija mientras admiro extasiada a Marijose; ella, sentada en mis piernas movida por la conmoción que seguramente le provoca esta singular “vampiresa” me pregunta ¿Y por qué no te lo hiciste? -Por miedo a la reacción de tu abuela, le respondí.

Y de pronto ver a esta mujer que desafió a los estereotipos de género y a la vez construyó sus propios conceptos de belleza y de feminidad. Marijose ha hecho  de su cuerpo todo un discurso corporal que bien vale días enteros para descifrarlo. Si tomamos en cuenta a Judith Butler quien sugiere que el cuerpo es una metáfora del orden social, podríamos leer en el cuerpo de Marijose inconformidad con su tiempo histórico y los estigmas alrededor de la imagen de la mujer, un total rechazo a las encarnaciones impuestas por la familia, la educación, la Iglesia.

mujervampiro

Esa sería una primera lectura: la de haber hecho uso de su capacidad de agencia (como lo conceptualiza Giddens) para rehacerse, reconfigurarse, trastocar la imagen femenina a la que se está acostumbrada y hacer una propia, que ella considera bella y femenina, porque esa es su forma de SER mujer.

Pero a la vez, se puede observar esa múltiple identidad de la que habla Mari Luz Esteban, en la que por un lado su cuerpo expresa una forma de ser y pensar pero al mismo tiempo la vemos en el ejercicio de lo cotidiano asumiendo las formas tradicionales de mujer: es ama de casa, estudiante, madre y esposa, porque es también todo eso… y más, porque las mujeres no dejamos de multiplicarnos en los espacios sociales y privados.  ¿Cuántas historias cuenta el cuerpo de Marijose? ¿Por qué, aspirando a la inmortalidad, hace lo que toda mortal?

El cuerpo de esta mujer me hace preguntarme nuevamente lo que me hizo pensar mis lecturas incipientes de Feminismo: qué es ser mujer? nacemos mujer, o nos hacemos? ella, decidió simplemente ser ella, una vampira transgresora que muchos confunden con ese ser llamado socialmente MUJER.

 

 

Revista Enheduanna

 

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