karlita

Ella llegó primero

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A la pregunta: ¿Y tú quién crees que llegue a ti primero, Margarita?, ella pensó; pues mira, los hombres, las moscas y las abejas tienen esa tendencia a andar chocando por la vida, el picaflor rara vez choca, yo pienso que un picaflor.

Luego de ese cuestionamiento, siguieron preguntas absurdas como ¿tú crees que me quiere o no me quiere? mientras la arrancaban del suelo y le quitaban una a una sus hojitas, ¿Cuándo entenderán las románticas personas; las flores no hablan?… Si alguien las quiere o no las quiere, no se los contestará una indefensa margarita, solamente sus acciones.

De Picaflores parte V

-Y el muy macho alcanzó una velocidad de 90 km por hora para cortejarme y un día se frenó en un instante- contó un colibrí a otro.

-Por eso les dicen Picaflor, querida- respondió una Margarita a quien un Picaflor besó una mañana y no volvió.

Ah, porque las Margaritas no contestan lo que se les pregunta (¿me quiere o no me quiere?) pero cómo se meten en pláticas ajenas.

Enseñar a no volar

Era divertido jugar con él en el parque, comer helados mientras buscábamos formas a las nubes, mojarnos bajo la lluvia, construir un futuro imaginario. Crecimos, y entonces su complejo de Peter Pan me dio miedo. No soportó cuando le dije:

-¡Nos buscamos un trabajo y construimos una casa para los niños!

Se arrojó por la ventana, no hubo pensamientos felices, de nada le sirvió el polvo de hadas. Se quebró tres huesos y no se fue al país de Nunca Jamás, llegó al hospital.

1923

A Nana no le agradaba Peter Pan, aullaba en cada una de sus visitas, algo presentía o sabía, pero los perros no hablan. Esa noche los otros, miles aullaron durante horas, y al día siguiente Peter Pan se llevó a 142.807 personas al país de Nunca Jamás para que no les cayeran las casas encima, no se les quebraran los huesos y se espantaran con el terremoto. Sólo regresó Wendy.

Ayer la perdí

Dos pérdidas difíciles de superar; la de la vida y la de la sombra. Con la primera pues ya que más queda, ¡te moriste!, estiraste la pata, te pusiste frío, fuiste a dormir con los peces…; ni mamá te escucha, sólo dicen tu nombre si le hablas cerca del oído mientras duerme. Con la segunda es más difícil, sigues el rastro de la sombra en diferentes lugares y horas, y cuando la vez haciéndose la malvada, la persigues y la agarras para coserla a tus pies.

Una vez que fue libre no entenderá que es tu sombra y debe comportarse como tú lo haces, seguir tus pasos, levantar la mano al mismo tiempo que tú y se escapara sin que lo percibas. Una sombra rebelde se rebelará tarde o temprano y convencerá a otras de huir con ella, una sumisa radical estará siempre en espera de tus movimientos, una sombra promedio te desobedecerá de vez en cuando sin que lo notes.

Ayer cuando me atropellaste mientras jugaba una cascarita con mis amigos, tu sombra se robó a la mía. La vi subirse a tu carro en el momento que te detuviste a verme, te persignaste y te alejaste rápido. Me dijo adiós y se transformó de una sombra menudita y pequeña, a una horrenda extensión de la tuya. Bastante difícil es perder la vida, y además tu sombra.

 

Revista Enheduanna

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