PODER Y RESISTENCIA EN LA NAHUA

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Por: Gabriela Montoya
En esta ocasión hablaré sobre un conocimiento tradicional o un derecho consuetudinario como dirían en mi escuela, seré breve pues en el poco tiempo que he tenido la oportunidad de incursionar en el ámbito de mi carrera periodística me he podido percatar que a muchxs nos “cuesta trabajo leer”, por falta de tiempo, por pereza, porque tenemos que elegir entre leer o ver la televisión a la hora de descanso y al parecer para la mayoría resulta más fácil hacer lo segundo, pero bueno sobre ese tema tal vez hable después; por ahora quiero hablar sobre los roles de género en la elaboración de la nahua (que por cierto pueden encontrar el reportaje en la sección de especiales de esta revista, es de mi autoría y de mi compañero Pavel Carreón, titulado “La nahua tradición y resistencia”).
La nahua es una prenda representativa de diferentes comunidades de la zona Altos de nuestro estado, proviene de la cultura tsotsil y está elaborada a base de lana de borrego el cual es criado en ocasiones específicamente sólo para la extracción de lana, esta prenda es utilizada únicamente por mujeres, las cuales a su vez empiezan a aprender todo el procedimiento de elaboración desde pequeñas, pastoreando a los borregos y así sucesivamente. Es un conocimiento el cual se transmite de mujer a mujer y puede tardar años en terminar de aprender y poner en práctica este conocimiento, pero el resto lo pueden leer en el especial antes mencionado.
A simple vista podríamos decir que es sólo una falda hecha de lana de borrego pero esta prenda genera una división de roles enfocados en relaciones de poder dentro y fuera de las comunidades. Según Michel Foucault: “las relaciones de poder se ejerce no de manera unilineal ni de forma piramidal sino en muchas direcciones, es decir el poder no sólo de quien domina sino también del que es dominado”.
En este sentido, podemos entender cómo la práctica de la nagua es una acción de fuerza de las mujeres de las comunidades sobre otra fuerza. Una fuerza es la tradición ancestral y la otra es un sistema económico globalizado basado en el consumismo. Estas dos se contraponen a la vez que se adecuan.
La práctica de la nagua, entonces suele ser una oportunidad de reflexionar hacia una mirada más a fondo de lo que en verdad significa para las mujeres indígenas de Chiapas. Más aun, al considerar al sistema económico actual para el cual es posible institucionalizar a la cultura y con eso justifica una buena acción hacia el rescate de la cultura.
Cuando adquirimos alguna de estas prendaa nos hemos preguntado ¿Qué es lo que las mujeres indígenas sienten al exhibir sus trajes o estas prácticas tradicionales que hasta cierto sentido son íntimas? ¿Será que es una mera necesidad de subsistencia al tener que vender, ofrecer, regatear su trabajo?.

Revista Enheduanna

 

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