el punto ciego del girasol

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MUJERES AL VOLANTE

Por: Gabriela Montoya
Cuántas veces no hemos escuchado estas frases: “tenía que ser mujer la que está manejando” “de seguro es vieja la que está manejando” “vieja tenía que ser” o “las mujeres no saben conducir” y lo peor de todo es cuando una mujer es quien las dice.

Recuerdo que cuando estaba más pequeña se hablaba mucho sobre el tema de que una  mujer también podía conducir un automóvil y yo siempre me preguntaba ¿Por qué es raro que una mujer conduzca? ¿Será que los hombres nacen con ese conocimiento y nosotras las mujeres no? Siempre me lo preguntaba en silencio tratándome de responderme a mí misma porque yo no le encontraba la “rareza” de ver a una mujer conduciendo.

Después cuando crecí vino la era de las motos, un amigo cuando regresó a San Cristóbal después de mucho tiempo de no visitar la ciudad decía debería llamarse “San Cristóbal de las motos” y aunque la mayoría eran hombres los que conducían las motos, no faltaron las mujeres que también aprendieron a conduciraventurándose por el fantástico mundo de la conducción en dos ruedas.

Hace un tiempo adquirí una motoneta y es con ella “mi nena Merry” como la bauticé, con la que me muevo por las calles de la ciudad, al principio no me había percatado de las miradas de lxs demás cuando estaba conduciendo sin embargo hace unas semanas me pasaron dos incidentes que me hicieron reflexionar. Yo iba conduciendo, no traía carros atrás e iba en mi carril al parecer todo tranquilo, de frente venía un compañero taxista también en su carril, conforme íbamos avanzando se acercaba un bache que invadía una cuarta parte de mi carril pero al mismo tiempo dejando espacio para que pasáramos el taxista y yo con un margen de espacio bastante amplio entre su coche y mi moto, sin embargo el taxista al percatarse de mi presencia comenzó a reírse en tono de burla e invadiendo mi carril se perfiló para hacerme caer el bache con agua sucia, logré frenar antes de caer al bache y el taxi pasó casi rozando mi moto; cuando pasó a un lado mío, el compañero taxista me quedó mirando con una cara de enojo y hasta puedo decir, desagrado.

En esa misma semana, cerraron calles del centro de la ciudad y el tráfico estaba horrible, estaba prácticamente parada, no había espacio ni para respirar, detrás de mí venia un carro tipo Jetta color plata con música fuertísima, voltee a ver quién era la persona que venía conduciendo, era un tipo que al parecer se encontraba en estado de ebriedad y mi sorpresa fue que después de voltear a ver cada que avanzaba el tráfico el tipo aceleraba como si estuviera en carreras de carros y se pegaba lo más que podía a mi moto. Decidí no hacer caso, lo que terminó de  molestarme fue que después cuando ya por fin saldría del trafico antes de dar la vuelta el tipo comenzó a hacerme señas con las manos en forma de insultos y gritando groserías que apenas alcancé a entender primero porque su estado de ebriedad ya no lo dejaba hablar con claridad y segundo porque me rebasó alejándose de mi muy cobardemente a toda velocidad.

¿A caso es un delito para las mujeres que conduzcamos autos o motos? ¿Por qué si México es uno de los países con mayor índice de producción de motonetas, las mujeres no podemos hacer uso de ellas? ¿Cuánto tiempo más tenemos que aguantar las miradas morbosas de hombres cuando vamos en motos o en bicicletas? Caminamos por las calles y nos miran morbosamente, andamos en bicicletas y pareciera que el nivel de morbosidad aumenta, conducimos motos y se juntan el morbo y la maldad, al manejar un automóvil los insultos y la agresión psicológica y verbal aparecen.

¿Cuánto tiempo más seguirán creyendo los hombres en su superioridad al conducir? y ¿qué más debemos hacer las mujeres para quitarnos ese tabú, ese mal estereotipo de ver a mujeres conduciendo?.

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Revista Enheduanna

 

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