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Contratos de trabajadoras del hogar terminan en el buró

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Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa/ Cimacnoticias

Irene tiene las manos endurecidas y callosas, y sus piernas están ligeramente hinchadas. Desde hace varios años trabaja en dos lugares, ambos empleos con jornadas de ocho horas diarias.

A sus 60 años de edad, Irene se dedica al trabajo del hogar remunerado y está en busca de recuperar su derecho a la seguridad social para tener una pensión.

Desde su adolescencia, esta mujer trabajó en la costura, lo que le permitió cotizar varios años en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Al quebrar la empresa, Irene buscó otros empleos en la Ciudad de México para solventar los gastos de su familia que como ella, vive en el Estado de México.

Así llegó al trabajo del hogar remunerado a la casa de un empresario judío para quien labora tres días a la semana (martes, miércoles y viernes) por 350 pesos diarios.
Hace el aseo general de la casa, lava ropa, plancha y prepara alimentos, labores que realiza en no menos de ocho horas. Los lunes y sábados trabaja para otro empleador, también judío, empresario y dueño de fábricas.

Aunque esta dinámica le permite descansar dos días a la semana, ninguno de sus dos empleadores le paga los días de descanso, el trabajo en días festivos, tampoco las vacaciones, ni las incapacidades o los gastos médicos.

Es más, el día que ella les diga que forma parte del Sindicato Nacional de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar (Sinactraho), y que asiste a reuniones y talleres de difusión sobre derechos laborales, está segura de que la van a despedir.

Esto lo sabe porque desde el inicio se negaron a firmar con ella un contrato de trabajo o afiliarla a la seguridad social, un pendiente primordial para Irene, quien sólo necesita cotizar un año más en el IMSS para alcanzar una pensión jubilatoria.

RESISTENCIAS

Igual que Irene, otras trabajadoras del hogar remuneradas que este fin de semana se reunieron en la Alameda Central de esta ciudad, como parte de la jornada conmemorativa por el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar (30 de marzo), relataron a Cimacnoticias que sus empleadoras y empleadores no estarían dispuestos a garantizarles derechos.

Por ejemplo, Brígida, de Oaxaca, aseguró que cuando pidió a su empleadora, directora de una escuela, que firmara un contrato de trabajo con ella se negó bajo el pretexto de que luego iría a demandarla por abusos laborales.

LEER MÁS EN: http://cimacnoticias.com.mx/node/72233

Revista Enheduanna

 

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