Una morenita para abrazar, conocer y respetar

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Texto y fotos: Valeria Valencia

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.- ¿Cómo reaccionarías ante una muñeca de piel y cabellos color negro, de cachetes y piernas gruesas que además visten ropa artesanal tejida a mano? Desde abrazarlas y agarrarlas a besos, hasta un gesto de rechazo o en otros casos de indiferencia total, es lo que provocan estas creaciones de tela y lana que bajo el sello de Morenita Mía buscan ser más que una simple muñeca, y desean sensibilizar a las niñas y niños principalmente, sobre las diferentes formas de ser, habitar y vestir que hay en Chiapas y en el territorio mexicano.

Arropadas con vestidos de Chamula, Zinacantán, la selva Lacandona, así como de las regiones mixes, zapotecas, rarámuris, entre otras, estas muñecas regordetas y de piel morena, son hijas de la fusión de las ideas de Marua y Martha, dos mujeres que a través de las morenitas, buscan difundir las diversas maneras de ser en un país pluricultural como lo es México.

Martha León Sánchez, es la que da a luz con sus pacientes manos a las muñecas desde hace 25 años, cuando aprendió en los talleres de la escuela Pequeño Sol que seguía el método Waldorf, la elaboración de las muñecas. “Como me gusta coser aprendí pronto. Yo me quedé dando talleres a las mamás, las empecé a hacer por gusto, luego pensé en vestirlas con trajes tradicionales para que la gente se las llevaran como recuerdo” cuenta Martha mientras acaricia a una morenita que tiene sobre sus piernas como si tuviera vida propia.

“Yo hago los trajes chamulas y mandaba hacer los de San Andrés. Luego conocí a Marua y me gustó su idea porque ella tenía los medios para contactar a las artesanas para hacerles sus trajes a sus medidas”, comenta.

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Marua Pinto Hugues relata que al conocer a Martha vendiendo las muñecas vestidas de chamulas “se me ocurrió la idea de pedirle que hicieran trajes para las muñecas haciendo trajes de cómo se visten cotidianamente… las muñecas me encantaron y como soy parte de una AC que trabaja con artesanas, tenía la posibilidad de hablar con las ellas para pedirles los trajes a la medida de las muñecas. Luego necesité de una marca y un logo, una prima me ayudó a diseñarlos y así nació Morenita Mía”.

Marua comenta que atrás de las muñecas hay un plan educativo “La idea no sólo es vender muñecas por venderlas sino que cada muñeca trae una explicación dónde vive, a qué se dedica, quién la vistió, cómo se llama, la idea es presumir las tradiciones mexicanas a través de una muñeca, y sobre todo sensibilizar a los niños y las niñas a través de una muñeca indígena, que sepa que son hombres y mujeres que se dedican a algo y que viven de algo y que su ropa viene del borrego que ellas crían en su casa”.

Al poco tiempo, pensó en extender esta idea a otras regiones del país, fue así como contactó a mujeres artesanas rarámuris, zapotecas, mixes y en el estado se expandió a la región de los lacandones. “Como esto es comercio justo, yo le pago a Martha lo que le pido así también con las artesanas. Ahora sólo las exhibo en una tienda. Aparte, las vendo por internet la idea es que vaya creciendo”.

“Yo soy tsotsil y me llamo Pascuala”

Pascuala, Loxa, Warupi, son algunos de los nombres de las morenitas que son bautizadas por las artesanas bordadoras. Los vestidos con los que están arropadas son originales, a la medida y maravillan por la belleza a escala que dejan ver mientras que una no evita preguntarse por la paciencia y el trabajo que hay detrás de cada uno de esos coloridos y artísticos vestiditos. Cada una de ellas tiene una etiqueta en la que se presentan con su nombre y su lugar de origen.

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Foto: Cortesía Morenita Mía

Marua comenta que por tratarse de una labor artesanal se lleva aproximadamente una semana conseguir una muñeca y su vestimenta. Por lo que, de no tener en existencia algún pedido, se debe esperar aproximadamente ese tiempo para tener en las manos a una hermosa morena ataviada con su bello traje.

Martha detalla que cada muñeca le lleva dos días su elaboración “el procedimiento consiste en pintar la tela, que se seque, cortar moldes, y hacer los detalles de bordar los ojitos, la boquita, tejer la peluca de lana que la consigo acá. La tela es de algodón. Las muñecas van rellenas de delcron. Es lo único sintético que lleva, todo lo demás es natural”.

Martha sigue vendiendo las muñecas chamulas de manera personal, y en el Facebook, en el muro de Morenita mía, se pueden hacer pedidos. “No son mi diseño, no las inventé, son muñecas Waldorf”, aclara.

Ambas insisten en que la idea principal es educativa, “que cuando una niña vea una muñeca morena, gorda, cachetona, digan: qué linda está y conozcan la historia de cada una”.

“Hay niñas que dicen: las negras me espantan y hay otras que las ven y las abrazan. Depende de lo que sus padres le inculquen o si sólo les compran muñecas barbies. Pero hay unas que de inmediato las ven y las abrazan” comenta Martha.

A Marua le tocó ver en un bazar del DF que la niña se llevaba una y la mamá otra, “porque a las dos les gustaba; había niñas que ni se fijaban y otras que las miraban y las agarraba de besos”.

También comenta que el color de piel ha despertado reacciones de todo tipo, mientras algunas personas quisieran verlas “más claritas” hay otras que se identifican con ellas.

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“Me han preguntado por qué no las hacen más gueritas? Porque las queremos morenas, respondo. Las artesanas nos han dicho: ¡qué bonitas muñecas de nuestro color! Ellas sí se ven muy identificadas con su color. Y las zapotecas me dicen ¿cómo está mi nieta? Porque ellas le ponen nombre, se apropian mucho de la muñeca y les gusta que sean morenitas porque son muy apegadas a la realidad. Una vez la llevé a Chenalhó y un señor al verla la abrazó y decía qué bonita muñeca!”

Finalmente cuentan que la fundación Amamantarte va a presentar en los próximos días una muñeca que amamante, y va a estar a la venta, “se llama Manuela y servirá para explicar la importancia de la lactancia materna. La muñeca que pare, es para fines educativas, y estará presente en casas de parto, organizaciones y hospitales.

Revista Enheduanna

 

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