Las chicas boleras: “No sólo limpian zapatos, también el alma”

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Por: Karla Gómez
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.- Por la necesidad de aportar al ingreso económico en el hogar, las mujeres decidieron ocupar sus manos y sus pulsos para convertirse en “chicas boleras”.
Sus herramientas de trabajo son: trapos, frascos de diversas pinturas, brochas, cepillos y mucha calma.
Marisela Martínez, de 48 años de edad, trabaja como bolera en el Parque de la Libertad de Expresión, donde llega de 11:00 a 20:00 horas y gana alrededor de 120-140 pesos al día. Dice que inició a trabajar en esto hace 24 años ya que en ningún lugar podían contratarla a falta de estudios.
Con las manos ocupadas, cubiertas ya de pintura roja, le da una última pasada a unas zapatillas que eran blancas, pero debido a que estaban algunas partes peladas le propuso a la dueña “repararlas”.
Menciona, mientras recorre con un trapo delgado el contorno de la zapatilla derecha, que se percató que esto sería un buen trabajo porque podía acudir con su niña, donde además su esposo también se dedicaba a esto, ya que empezó desde temprana edad.
Señala que este trabajo es honrado, y que “sí deja”, pero a las personas que no tienen vicio, “boleo al día entre ocho y diez zapatos; también los pinto, los costuro y les cambio tapitas”, indica.
Ella, sentada en el banquito o parada, se percata del ir y venir de lxs tuxtlecxs, “quienes tienen una cita amorosa, se van a casar o serán chambelanes, pasan a bolear sus zapatos”, precisa.
LA MAGIA
Marisela Martínez, comenta que lxs bolerxs pertenecen a un sindicato y en la caja de pinturas hay invertido alrededor de 400 pesos. Refiere que cuando inició a ejercer esta labor, el olor de la pintura le provocaba náuseas y dolor de cabeza, pero poco a poco se fue acostumbrando.
Dice que agarrándole práctica a la “boleada” resulta más fácil, aunque a veces echan a perder algunos zapatos porque  “ahora hay de diferentes pieles y texturas”, agrega.
Comenta que llegan personas que aparte de limpiarles los zapatos, les limpian el alma, porque escuchan sus pláticas, sus problemas.
LA UNIÓN HACE LA FUERZA
Marisela Martínez, no está sola, en ese espacio también trabaja su hermanita y su sobrina Gladis Elizabeth, quien tiene 16 años y dos hijxs de 3 años y nueve meses.
Gladis, es madre soltera y lleva un año laborando. Dice con una voz clara, que tenía necesidad de trabajar y describe esta actividad como un “azar” porque a veces les va bien y otras mal. Comparte que el truco para permanecer en esto es hacerlo bien.
Dice Marisela que cuando tiene fiesta no lucen sus manos, porque aun lavándolas con cloro les quedan amarillas. Convencida, asegura que el oficio de lxs bolerxs no se ha olvidado, y que gracias a ese trabajo ha aprendido que el secreto de la vida es “sacarle el brillo” diariamente pese a las adversidades.

Revista Enheduanna

 

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