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De Candidaturas

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Por: Lunacia

El México tan acostumbrado a “vivir de las apariencias y hablar de valores sin practicarlos” que conozco y observo todos los días, se encuentra ahora en proceso de elecciones, no sé si nombrarlas “ciudadanas o políticas” ante lo que ahora muestran como una forma de “comedia de héroes buenos-positivos de televisión” o como un cuento de Alí babá y los 40 ladrones pero “a la mexicana” sustentado y aplicado en “el que no tranza, no avanza” donde al personaje principal que reparte al pueblo la riqueza que encuentra, en este caso mexicano, lo matan los ladrones (políticos) y estos se quedan con todo el dinero y hasta con su esposa, sin darle nada al pueblo, algo así en México. Y no faltan, las mujeres que lucir, mostrar, para agradar la vista masculina de quienes convenga manipular para conseguir un voto.
Cultura política familiar y pública
Lo político, es personal y lo personal, es político.Lo que conocemos de “cultura política ciudadana” en nuestro país, en realidad es todo un lenguaje y practica de desconocimiento de ciudadanía con derechos, por la mayoría de la población mexicana y eso empieza desde su casa, en las primeras relaciones sociales que aprende en familia. En la mayoría de las familias mexicanas sea la tipología que tenga, es decir, familias heterosexuales, de homosexuales, comunitarias, de madres-padres solteros, etc. existe una forma de relacionarse entre individuos que la integran, sea por dos o más de tres integrantes, uno ( casi siempre el hombre) es el que dirige, manda, autoriza, tiene el poder económico o si son dos (rara vez la mujer participa) y los otros se tienen que acomodar, adaptar, aceptar su “condición de mandados”, cada quien tiene sus actividades que cumplir, su lugar en esa familia. Desde ahí se empieza con una dependencia, apatía, negligencia, irresponsabilidad ciudadana, si son menores de edad, si son mujeres que solo trabajan en su hogar sin remuneración, etc. ya que rara vez, dentro de esas familias se manejan relaciones igualitarias o democráticas donde se distribuyen responsabilidades solo dentro de casa, no es parte de nuestra idiosincrasia mexicana con sus costumbres tradicionales, aplicar relaciones con equidad o simplemente no existen en familia, el matriarcado o el patriarcado represores tienen sus raíces muy apegadas dentro de familias machistas donde los demás integrantes se acostumbran a llevarla. ¿Qué crees que pasaría si una mujer y un hombre aplicaran una ciudadanía con derechos empezando por su casa? ¿Qué pasaría si también a los infantes o jóvenes se les permitiera aplicar una ciudadanía desde su casa? ¿Cómo llegaría esta cultura de derechos a la condición pública ciudadana masiva?
De lo familiar pasamos a lo público, tenemos un gobierno que es el que “manda y dirige” de la manera más irresponsable y además corrupta a más no poder, robando todo el dinero que pueden (a esas familias con o sin ciudadanía propia pero que paga sus impuestos públicos) para tener un estatus socioeconómico lo más cómodo posible y sin hacer el menor esfuerzo por trabajar para el bien común, apoyándose en medios de comunicación tan poderosos como la televisión que en muchas casas mexicanas se tienen, que les crean toda una imagen e historias de “personajes que se prestan o se venden” representando a un partido político como el gran salvador de nuestros problemas de pobreza, seguridad, educación, salud y cualquier otro que se les ocurre para hacer todo el “marketing posible de mentiras que solo ocultan esa corrupción” y que logren convencer al pueblo con su discurso ¿te has preguntado qué calidad de ciudadanía tenemos en México? ¿Cómo imaginas que haces política y desde dónde la inicias?
La ciudadanía también empieza en casa, con la disposición o conducta de los individuos, frente al poder o la autoridad paternal o matriarca y que después, pueden llegar frente a sucesos en el ámbito público, laboral, profesional, etc. a eso es lo que llamamos una conciencia social y que nos puede llevar a una tarea colectiva según el entorno en el que se vive socialmente y haciendo, lo que se nombra una participación política ciudadana. ¿Imaginas esto en nuestra sociedad mexicana?

Al nombrarnos ciudadanos estamos asumiendo una acción, ejerciendo tanto derechos como responsabilidades, los cuales podemos aplicar públicamente como individuos o en grupos. Pero en México esto inicia con usar un lenguaje que descalifica-humilla a un presidente porque “no me resuelve mis problemas ciudadanos”, al que se le reclama todo lo mal que hace en su cargo, se burla, lo humilla, hace chistes de todo tipo, se mofa de decir “lo que debería hacer su presidente”, hoy en redes sociales, se mofa de una “creatividad” con agresiones al usar imágenes de burla con leyendas de quienes dirigen a su país, cuando mucha gente elige a sus mandatarios por esas “apariencias que le importan” o creen de un discurso y hasta genocidas ha elegido para su gobierno, las mujeres también somos parte de esos supuestos “estándares de crítica de la población” en lo público, con la misma violencia que muchos practican en casa, con su ya tan conocido contenido machista, racista, clasista, que discrimina, que nos acosa e intimida. Así se expresa el ciudadano mexicano de doble moral en la cotidianidad actual, contra “un mal gobierno”, que lo gobierna, le roba, le usa, le tranza, por seguir creyendo que como ciudadano no tiene nada que ver con sus dirigentes. Imagina cuanta población acepta esto como una condición de “por eso estamos como estamos”, “por eso en México, no pasa nada” y otros sarcasmos que se usan para “resignarse ante lo que no se puede hacer”. Muchas personas machistas con solo “opinar esperan que otros obedezcan” ante lo que ellos dicen “se debería hacer”, aunque después se asombren o se expresen con misoginia.
Cuando una mujer forma parte de un partido político, están los que no se quieren meter en problemas y se callan, los que no participan porque están enojados, los que no les interesa la política de su país, aunque no conozcan que es ciudadanía o una consulta ciudadana ante algún asunto que nos compete a todos, imagina otros pretextos más que solo quedan en esa “apatía de la población” para no participar con responsabilidad ciudadana. Esas, son parte de las muchas debilidades en nuestro país como ciudadanía que comienza en casa y posteriormente, pasa al ámbito público en hábitos, aprendizajes, negligencias, incongruencias, etc. y son parte de la idiosincrasia del mexicano, la que todos los días es visible y demostrable con solo salir a la calle y verlo, observarle y analizarle.
Con un conjunto de personas que ostentan el “poder de élite” que maneja y manipula a toda una población con su variedad de “partidos políticos” a elegir, ante el desconocimiento o no, de mucha gente de su propia ciudadanía con derechos. ¿Por qué será que además, el mexicano acepta toda esa corrupción y mentiras? ¿Por qué será que se molesta ante manifestaciones, de gente que si ejerce su ciudadanía? ¿Tú qué harías al respecto?
Candidatas light “bien portadas”
Si hablamos de ciudadanía real de las mujeres, esa que todos los días vemos, escuchamos, sentimos y vivimos nosotras a donde quiera que vamos o estamos presentes, también se ha formado dentro de esa cultura machista en la que nacimos y crecimos aprendiendo desde familia, que es individualista, egoísta, insolidaria, negligente, racista, clasista y permisiva, sexista y corrupta, repetidora de la violencia patriarcal de los hombres hacia otras mujeres, como discriminadora e injusta. La responsabilidad ciudadana también la practican muy pocas mujeres, la tolerancia permisiva muchas, la honestidad rara vez muy pocas, la solidaridad con otras, muy muy pocas, es una realidad de todos los días y en cualquier lugar en México.
En nuestra sociedad existe una muy marcada exclusión de la población de mujeres respecto a la toma de decisiones, cuando se trata de asuntos privados o públicos; por discriminación o violencia, es parte de esa idiosincrasia que el mexicano tiene cuando se trata de mujeres que llegan a tener un poder ciudadano como servidora pública, es parte de esas crisis sociales, que nos afectan y nos ponen en una mayor vulnerabilidad social a las mujeres en la actualidad, ante el poder de mando que ha logrado la élite política corrupta establecida. La idiosincrasia mexicana es muy voluble, y no está acostumbrada a pensar, a recibir una visión crítica y de manera clara sobre sus acciones negativas, destructivas, sus carencias o sus incapacidades como ciudadano o ciudadana. Hablar de responsabilidades es todavía más complicado ya que mucha de nuestra sociedad mexicana esta apegada a que “un líder les diga lo que tienen que hacer antes de actuar por iniciativa propia” y si es una mujer, puede haber problemas serios.
Hoy, entre esos nombrados partidos políticos, se encuentran muy pocas mujeres candidatas, ahora como de cierto adorno “para que no digan o reclamen algo” que se muestran en televisión valiéndose de un estereotipo paternal o maternal en su discurso y que “obedecen a propuestas absurdas” que les asignan sus mandatarios líderes, para ofrecer a esa “ciudadanía mexicana”. La tragicomedia que se muestra en estos procesos de campaña, es parte de lo que nuestra cultura de machismo ha llevado a un nivel de corrupción muy alto y la violencia que se presentará el día de elegir es preocupante, para muchos. De los candidatos hombres podemos decir que han llegado a desarrollar mucha habilidad y manejo de la corrupción en el medio, para sostener los partidos políticos, el poder les pertenece y ellas también.
Las mujeres que vemos por televisión en propaganda como un “muestrario femenino”, exponen no solo una persona falsa sino una carente capacidad de formar relaciones humanas profesionales, ya que son mujeres racistas, discriminadoras, clasistas, sexistas, machistas, ante los medios que las dan a conocer cuando se trata de hablar de problemáticas sociales, imagino que también muy “vulnerables a la corrupción” del medio laboral donde se encuentran “sobreviviendo” aunque no parezca, pero también creando redes de delincuencia junto con hombres que manejan ese ámbito. Una realidad vigente que ahora, distorsiona por completo una “equidad de género” que tanto se usa en discursos entre partidos políticos, que le dan a las mujeres para hacerlo parte de “su quehacer político” cuando a veces ni conocen del tema ante su carente hábito de leer, de informarse o de cuestionar lo que es parte de la cotidianidad de su país y se quedan con la misma visión de esas familias que mencioné antes. El cargo que buscan las candidatas es solo para conseguir un gran sueldo mientras obedecen a sus líderes sin dejar de ser “bien portadas”, terminan haciendo una forma de caridad al “ayudar a madres adolescentes solteras” o dar “becas a mujeres con hijos” regalar cubetas y trastes de cocina para señoras adultas mayores, repartir despensas a mujeres que se encuentran en situación de pobreza, entre otros. Una especie de criterio tipo filantrópico que creen o asumen, es de “gran quehacer político” dentro de su candidatura o cuando ya están en el cargo público, esa es la humillante ciudadanía que nos quieren mostrar a las mujeres en México, una forma “disfrazada de promover el bien común” de una mujer con poder político, hacia las otras.
La presencia de las mujeres en este ámbito de procesos electorales ha sido hasta ridiculizada en prensa y medios, no faltan las que “aceptan ser usadas” mencionan a dios como parte de su motivación a la candidatura, las que manipulan y se auto-crean personajes que no son, que hablan con la gente que se acerca a sus eventos de campaña como si las conocieran de toda la vida y después las ignoran, hacen “toda una labia” para conseguir un voto, me pregunto ¿cómo llegan las mujeres a esas candidaturas en un medio tan patriarcal donde el machismo manda y decide lo que se hace? sea por puestos familiares heredados o no, cuando no tienen ninguna experiencia profesional o un título y conocimiento del lugar que se les asigna en esos cargos públicos-políticos y no es una duda con misoginia, puesto que al escucharlas hablar es notable que “su vocabulario complaciente-lindo y bien portado”, no tiene un contenido político de ciudadana, sino todo lo contrario, algunas se comportan “queriendo llamar la atención” como si estuvieran en un concurso de belleza, como “divas de televisión o cine” son maternales, emotivas, sumisas, que repiten de memoria su discurso o lo leen, o que se visten con ropa de marca cara que a veces ni se vende en México pero ellas lo tienen, se mueven en círculos sociales de la clase empresarial o la élite política, tienen coches de lujo, etc. y que todavía se atreven a decir que ¿representan a la mujer mexicana? entre otras actitudes denigrantes, que solo nos muestran a las mujeres en ese “poder político” como las “poseedoras de esa inferioridad” que el machismo quiere-espera de nosotras tanto en la élite política como en la realidad cotidiana.
Me pregunto ¿Que hacen esas mujeres con poder, por las mujeres del pueblo? Sin duda, usarlas para hacer su “aparente trabajo”, llenarse la boca con la palabra “género” “igualdad” “equidad” “derechos de las mujeres” “ciudadanía de las mujeres” “valores” cuando ellas no saben ni su significado mucho menos su contenido, lo que hacen por las “otras mujeres” las del pueblo que “no pertenecen a su clase social o estatus político de ciudadana”, es engañarlas con sus planes asistencialistas para hacerlas marionetas partidistas, robándoles la integridad y la autoconsciencia, ellas también viven del impuesto que paga el ciudadano común que aunque la descalifique y la humille con sus machismos violentos, la mantiene en el poder, así es como se han logrado colocar esas pocas mujeres candidatas en nuestro país, así es como el patriarcado de élite política ha llevado a las mujeres a su lugar de mando con poder que por supuesto jamás ha dejado de ser machista, abusivo y violento.
Si algo nos distingue en nuestra idiosincrasia mexicana, cuando se trata de un proceso de elecciones, es que muchas personas se dejan llevar por las “apariencias” se creen lo que ven y oyen de esos candidatos, sean hombres o mujeres, solo porque están bien vestidos, porque son “güeros con ojos azules o bonitos” porque viajan con muchas comodidades, porque les dan algo regalado para conseguir su voto, se creen el paternalismo clasista que les dice que va a resolver sus problemas, se creen el “positivismo y motivación” que se usa en los eventos de campaña, me pregunto ¿hasta cuando la población mexicana dejará de creer en tantas mentiras?¿hasta cuándo se dará cuenta que es la misma ciudadanía, la que mantiene a esa gente en el poder?

Revista Enheduanna

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