SOFíA CORZO: LA MUJER DE LA DANZA

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Por: Karla Gómez

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.- Los labios de la maestra de danza clásica Sofía Corzo emiten una coreografía cuando habla. Con un par de ámbar en sus ojos y rastros de sol en su cabello, se sienta en una banca y deja que sus recuerdos cobren vida.
Dijo que nació con la danza en la cabeza y que empezó a estudiar danza desde muy pequeña. “Desde que estaba en el kínder me gustó, después se fue dando de una manera que la vida me empujó a que me dedicara a esto profesionalmente”, compartió.
Sofía Corzo comentó que su padre, el artista plástico César Corzo, siempre le decía que tenía que seguir su vocación, ya que ella siempre recibía comentarios que si era bailarina se moriría de hambre. Por lo que recalcó que hay que ser muy constante y terminar los proyectos que se inician.
Actualmente tiene 47 años de edad y en su cuerpo se refleja los días de ensayos y la agilidad y flexibilidad que su cuerpo ha adquirido con el tiempo. Comentó que vive su segunda etapa de la danza, donde lleva alrededor de 17 años ejecutándola ya que empezó a los 30 años. Dijo que la primera etapa inició a los 9 años de edad y terminó a los 20.
“Soy una madre que se quedó sin el apoyo de su pareja. Me falló y se fue a vivir a Alemania, su país, me quedé sin recurso. Sin embargo, la danza me ha permitido una labor flexible en tiempo de trabajo, sigo mi vocación y saco adelante a mis hijos yo sola”.
La bailarina siguió perfeccionando su técnica, aunque aclaró que ha tenido suerte porque en su segunda etapa, tuvo como maestros al Premio Nacional de Artes Guillermo Arriaga, Miguel Ángel Palmeros y Rodolfo Reyes Cortés, quienes han impartido cursos gratuitos en Chiapas, a través del Sistema Nacional de Creadores.
Sobre la danza
La Danza, dijo, es la actividad que más disfruta hacer, además que compara a esta vocación al amor de su vida, “si encuentras al amor de tu vida no lo dejas ir. Si esta es tu vocación te sentirás muy feliz”, acotó.
Compartió que bailar una obra le produce un sentimiento, como por ejemplo, “Las viudas de Acteal”, es una obra que no puede ensayar tantas veces seguidas porque cada vez que la ensaya le produce un desgaste emocional muy fuerte  y llora al final. Y otras más, le produce el efecto de haber meditado. “Es una sinfonía de emociones cuando bailas, pero eso depende de la manera de cómo percibes la música”, indicó.
Asimismo, mencionó Sofía Corzo que la danza es un arte de tiempo real, ya que una obra literaria se puede leer cuando lo disponga el lector, o las pinturas que quedan plasmadas en los cuadros posteriormente se exhiben en las galerías.
Dio a conocer que la danza contemporánea habla de todos los temas del momento, como la ecología y el calentamiento global. Abundó que la danza contemporánea está muy emparentado con el ballet clásico, porque los principios de acomodar el cuerpo son iguales a la danza clásica, sólo que en la contemporánea no se restringe a la música.
Dijo que es una danza interpretativa donde hay personajes e historias. “Todas las ramas de las artes son importantes, pero en la danza hay un prejuicio, como si el cuerpo no fuera intelectualmente tan valioso como otras disciplinas”.
Sofía Corzo cuando no tiene ensayos o presentaciones lee sobre filosofía comparativa de diferentes religiones, así como temas de historia, economía y política. Compartió que actualmente la humanidad está enfrentando un proceso, donde se va arruinar o saldrá fortalecida.
Tampoco le gusta ir al cine. Cultivar plantas sí; y también dar clases todos los sábados en el taller de Ballet Clásico “Danza Sana”, en el Teatro de la Ciudad “Emilio Rabasa”.
Ella deja de gesticular los labios. Se levanta de la banca, y se va danzando la vida.

Revista Enheduanna

 

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