La palabra como arma, los sueños como horizonte: Gabriela Montoya

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Por: Valeria Valencia

Fotos: Karina Álvarez

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.- Nació el mismo año en que el sureste mexicano fue epicentro de un temblor que cimbró al país entero: el zapatismo. El mensaje rebelde y esperanzador que se dejó escuchar en 1994, vive hoy en la gente joven como Gabriela, quien 21 años después guía sus sueños de periodista y de mujer con el faro de la rebeldía.

Ojos inquietos, ideas revoleteándole siempre a su alrededor, su sonrisa asemeja a una gigante flor amarilla. Gabriela es la menor de las Enheduannas, reportea y escribe notas, reportajes, entrevistas y escribe su columna “El punto ciego del girasol” donde nos comparte reflexiones agudas recogidas de la cotidianidad.

Tiene esa alma gitana, tan perversa como inocente, que denota su romance inevitable con el periodismo. Siempre creando, ya sea a través de la palabra escrita, las ondas hertzianas o el video, Gaby denuncia, revela, descubre la belleza o la injusticia del mundo en el que le tocó vivir.

Gabriela Montoya es originaria de esta colonial ciudad, tiene 21 años de edad y estudia la licenciatura en Comunicación Intercultural en la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH) en la que se ha destacado no sólo por su creatividad y buenas notas, sino porque es de las pocas que siempre habla de género y feminismo en su salón de clases.

Su gusto por el mundo de la comunicación surgió a raíz de una experiencia que vivió en la preparatoria al participar como servicio social en un programa denominado Educación, cultura y recreación, el cual le abrió las puertas al mundo de la filosofía y la política. Esa vivencia la hizo conocer cualidades de ella misma que desconocía, como la argumentación y defensa de sus ideas.

“Tú eres buena hablando, tienes buenas ideas, podrías trabajar como periodista” le dijeron en ese entonces, sugerencia que se reafirmó al hacer su test vocacional que arrojó a la docencia y a la comunicación como sus campos dominantes. A ello se sumó el hecho de que su hermana había estudiado un semestre la carrera de Comunicación y le platicó sobre el perfil, lo que terminó por convencerla en estudiarla.

Ya estando adentro “Me enamoré de la carrera porque me di cuenta que la puede una manejar desde diferentes ámbitos de acuerdo a tu personalidad” cuenta entusiasmada Gaby como reviviendo esos primeros días.

Reconoce que si bien, desde la prepa empezó a conocer sobre el tema de género, fue hasta en la universidad cuando se acercó más aunque eso le valió sentirse a veces un poco incómoda porque recuerda que era la única que –identificada con el tema- hablaba sobre las problemáticas de género.

“Si se tocaban temas como prevención de la violencia en el noviazgo o cualquier tema que tuviera que ver con género, mis compañeros luego luego decían que yo hablara” recuerda divertida Gaby.

Como alumna de la universidad, ha seguido de cerca a las periodistas que ella admira como Carmen Aristegui, y a nivel local, le gusta mucho la línea de periodismo que realiza Gabriela López, también docente de la UNICH; y se ha acercado son  a los textos de sus feministas favoritas: Martha Lamas, Rosario Castellanos y Ángeles Mastreta.

“Considero que me hace mucha falta leer más sobre feminismo, necesito leer más teoría porque creo que hay feminismo teórico y feminismo en acción, pero sí me considero una feminista que se sigue construyendo” acepta la joven periodista quien en la práctica tanto escolar como periodística aplica sus conocimientos feministas.

“Hemos hecho cápsulas de radio, proyectos de televisión y siempre he tratado de manejar el género de forma transversal porque considero que el género debería estar presente en todos los ámbitos no sólo en el periodismo, porque pienso que es importante resaltar el trabajo de las mujeres”.

Sobre su trabajo como periodista cuenta que ella no pensó iniciar en el periodismo cultural pero esta experiencia le ha ayudado a tener presencia “porque una se va formando ahí, y abriendo camino, ha sido una experiencia muy grata porque he afirmado lo que yo pienso: si algo mueve al mundo es la cultura y por ahí dicen que el que controla a los medios controla la cultura. Para mí es un gran paso tanto personal como profesional”, afirma.

Gaby

“Creo en el HTM”

Sus orígenes por parte de mamá son conejos, es decir, de Tuxtla Gutiérrez y coletos de parte de su papá. Debido al trabajo de su mamá como enfermera, se mudó a vivir a San Cristóbal, por ello dice que “mi vida se divide en dos, soy de acá y de allá” pues en ambos lugares tiene familia y razones para estar.

Como toda mujer joven, Gaby sueña. Tiene muchos sueños entre sus manos como por ejemplo abrir la primera editorial feminista, fundar un medio de comunicación libre e independiente “porque no hay espacios feministas ni un proyecto libre y autónomo y hacen mucha falta” entre los medios informativos, afirma.

Su postura política es muy clara:“No creo en los partidos políticos, ni de derecha ni de izquierda, ni en los dinosaurios, ni en los amarillos ni en los rojos, yo creo más en la auto gestión, la autonomía, conozco a unos chicos punks y me han explicado sobre el HTM, el hazlo tú mismo, por eso creo más en las acciones directas, acciones que tú hagas, no necesitas de un color ni de un partido, creo más en el trabajo con los medios que uno tiene, yo creo que sí se puede, y el mayor ejemplo es el zapatismo”.

Al preguntarle sobre su influencia de este movimiento en su vida, no titubea en decir: “Para mí es un gran ejemplo, para empezar la enseñanza de la autonomía y la autogestión, es un orgullo que sea un movimiento chiapaneco. Espero que siga marcando a otras generaciones porque da para mucho más, y es un  orgullo que haya sido en Chiapas donde se dio este ¡Ya basta!” dice Gaby y sonríe como lo ha hecho a lo largo de toda la entrevista. Es la risa luminosa y rebelde de una Enheduanna que llegó para hacerse escuchar con el arma de la palabra y el pasamontañas del feminismo.

 

 

Revista Enheduanna

 

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