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Yo, feminista

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Por: Aleks G. Camacho

Para Valeria Valencia y Karen Dianne

Chimamanda Ngozi (Nigeria, 1977), escritora y feminista, en su discurso Todos deberíamos ser feminista dice, El género y sus funciones hoy son una injusticia seria. Estoy enfadada. Todos debemos estar enfadados. La rabia tiene una larga tradición de traernos cambios positivos. Además de enfadada, también estoy esperanzada porque creo profundamente en la capacidad de los seres humanos de cambiar a mejor.

He visto y leído el discurso varias veces, la autora de La flor púrpura habla sobre el difícil camino de ser mujer, africana y feminista, se remonta a su infancia, a su ciudad natal allá en África y rememora a un amigo suyo que la llama por primera vez feminista, cuando ella tenía catorce años, sin saber exactamente el significado de la palabra y todo, porque ella se atreve a discutir y a cuestionar. Chimamanda comprendió la importancia de cuestionar las reglas establecidas y sobre todo cuestionar porqué los hombres tenían más privilegios que las mujeres, a partir de ahí, retrató la geografía de las mujeres africanas. Alguien la cuestionó y dijo que el feminismo era un asunto de occidente que no tenía nada que ver con el contexto cultural africano y ella se llamó así misma feminista africana, aunado a eso, le dijeron que las feministas odiaban a los hombres, entonces ella aclaró que era una feminista africana que no odiaba a los hombres, le dijeron entonces que las feministas no eran mujeres felices, entonces se dijo que era una feminista africana feliz que no odiaba a los hombres.

Hay muchas opiniones y aristas al hablar del feminismo, pero lo que sí es cierto, es que esa teoría, corriente o discurso se ha pronunciado por ponerle voz a los grupos marginados; el feminismo no busca que las mujeres estén por encima de los hombres, sino que busca una sociedad donde se respete a todo grupo vulnerable, a toda minoría, busca sobre todo, una sociedad incluyente, de respeto y sin etiquetas.

La historia del feminismo se remonta primeramente a la lucha de las mujeres, históricamente ha sido un grupo oprimido por una sociedad que condiciona y cuestiona cada acto de las mujeres pero no así de los hombres. En marzo se conmemoró el Día Internacional de la mujer, dicha conmemoración hace alusión al trágico acontecimiento donde varias mujeres murieron calcinadas en una fábrica de Nueva York en 1911. La tragedia puso en evidencia las condiciones de trabajo a las cuales eran sometidas las mujeres en ese entonces. A partir de ahí, y el camino ha sido muy largo, las mujeres han luchado día tras día para que se les reconozca como personas que tienen los mismos derechos que los hombres, fue así que poco a poco fueron ganando el derecho al voto, el derecho a elegir una pareja, el derecho a trabajar, entre tantos otros.

En Chiapas se discute todavía el movimiento feminista, se discute su historia, sus alcances, sus protagonistas, es un movimiento que incomoda y que provoca, incluso a las personas que se creen feministas y que lo son, pero sólo de discurso, o bien la doble moral política que termina cegando y negando realidades y provoca que no sólo las mujeres, sino también grupos minoritarios, pasen a ser una sociedad de segunda o tercera clase para las instituciones gubernamentales. Dentro de este contexto, en Chiapas surgen plataformas que van poniendo voz a esas minorías y que van cuestionando el sistema. Por un lado Iniciativas Feministas, una organización de mujeres que busca generar conciencia en el ámbito político y social y sensibilizar a las mujeres para que pueda defenderse, hacer valer sus derechos y exigir el mismo respeto que cualquier persona. El trabajo de Iniciativas Feministas va más allá al buscar defender a grupos oprimidos, a personas marginadas, crea conciencia sobre el medio ambiente y la vida animal. La mayoría de las voceras de dicha organización son activistas, académicas, personas que desde la experiencia contribuyen a establecer las bases de lo que es una sociedad más igualitaria e incluyente. Por otro lado, la Revista Enheduanna se ha convertido en un referente feminista dentro del territorio chiapaneco. La revista surgió como un portal en línea para luego pasar al impreso, revista hecha por mujeres que sirve para dar a conocer a mujeres que trabajan en beneficio de nuestra sociedad, mujeres reales, de a pie, mujeres que no pertenecen al imaginario chiapaneco de la high class.

Ambas plataformas resultan esperanzadoras para una sociedad como la chiapaneca que necesita quitarse la venda de los ojos en relación a los temas de género y feminismo.

Vuelvo entonces al discurso de Chimamanda: Los problemas de género importan en todas partes. Y algún día me gustaría pedir que comenzásemos a soñar y planear un mundo diferente. Un mundo más justo. Un mundo de mujeres y hombres más felices y más sinceros con ellos mismos. Y así es cómo empezaría: debemos educar a nuestras hijas de otra manera. Debemos también educar a nuestros hijos de otra manera. Causamos un gran perjuicio a los chicos del modo en que los educamos. Reprimimos su humanidad. La masculinidad se define de un modo muy estrecho. La masculinidad es una jaula dura y pequeña, y ponemos a los chicos dentro de esa jaula.

Incluso, aunque pareciera contradictorio, el feminismo lucha también porque los hombres podamos ser más libres y asertivos y más conscientes de las realidades que nos aquejan. Y si hay dudas acerca del feminismo, vayamos a lo básico, a la definición simple:

Feminismo: persona que cree en la igualdad social, política y económica de los sexos.

Y tal vez, muchos no sepan que son feministas, quizá muchas personas murieron sin saber que lo fueron. La escritora nigeriana, termina contando:

Mi bisabuela, por las historias que he oído, era feminista. Ella escapó de la casa de un hombre con el que no quería casarse para casarse con el hombre que ella había elegido. Ella se negó, protestó, y habló alto cuando sintió que estaba siendo privada de sus tierras por ser mujer. Ella no conocía la palabra feminista. Pero no significa que no lo fuera. Muchos de nosotros deberíamos reclamar esa palabra. El mejor feminista que conozco es mi hermano Kene, un hombre joven, amable, guapo y muy masculino. Mi definición propia de feminismo es aquel hombre o mujer que dice sí, todavía hay un problema de género que debemos resolver, debemos hacerlo mejor. Todos nosotros, mujeres y hombres, debemos hacerlo mejor.

Foto: retomada de internet

 

 

Revista Enheduanna

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