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Marichuy, vocera del CIG, se reúne con mujeres y hombres de pueblos, colectivos y organizaciones de Chiapas

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FOTOS: KARLA GÓMEZ

Nota de prensa 002

San Cristóbal de las Casas a 20 de octubre 2017 / Red de Comunicadoras K’asesel K’op / El día de hoy las mujeres del Movimiento de Mujeres en Defensa de la Tierra y el Territorio y por el Derecho a Decidir, junto con diversas organizaciones de base y de la sociedad civil de Chiapas nos reunimos con María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, vocera del Concejo Indígena de Gobierno (CIG), así como con concejal@s que le acompañaron. El propósito del encuentro fue entregar al Concejo la propuesta de tenencia familiar de la tierra, elaborada por el Movimiento.

Desde las ocho de la mañana del día de hoy, decenas de mujeres del Movimiento llegamos al CESMECA para continuar con nuestra Asamblea extraordinaria que iniciamos ayer, y que tenía como actividad prevista para hoy el encuentro con la Vocera y concejal@s. Poco más de una hora más tarde comenzaron a llegar tanto las delegadas de diversas organizaciones civiles y de base, así como de ejidos de Chiapas. También llegaron persona autoconvocadas e interesadas en esta reunión.

La actividad se realizó durante la primera parte de la mañana en las instalaciones del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (CESMECA), de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH). Para comenzar, en uno de los jardines de esta institución realizamos un altar maya, con el cual intencionamos bendiciones para MariChuy y las concejalas que la acompañaban. Consideramos importante expresar espiritualmente nuestro acompañamiento a la vocera e integrantes del CIG.

Posteriormente, dentro del auditorio, el director del CESMECA, el Dr. Jesús Solís, así como Flor Pérez, integrante del Movimiento, le dieron sus palabras de bienvenida a la vocera y l@s concejal@s. El Dr. Solís reconoció que para CESMECA era un honor poder hospedar este encuentro ya que se trabaja desde la construcción del respeto a la diversidad. Por su parte, Flor hizo un recuento sobre la histórica exclusión de las mujeres a la tierra en las comunidades y ejidos de Chiapas.

En un segundo momento, compañeras de tres localidades compartieron sus experiencias de exclusión y despojo de la tierra. La compañera Teresa Roblero del ejido Bellavista del Norte, Municipio de Frontera Comalapa, explicó que cuando las mujeres  de ahí deciden casarse con un hombre que no es de ese ejido, ellas no pueden vivir ya ahí. Este acto es apoyado por la asamblea ejidal, reproduciendo así una exclusión.

Por su parte Alberta de la Grandeza, Amatenango del Valle, narró cómo ella fue violentada físicamente por su ex pareja, y al decidir separarse de él, su suegro la despojó de su casa y su solar, argumentando que las tierras eran de su hijo, esposo de ella. Por último, Juana de San Juan Cancuc compartió la violencia que ella y su mamá viven por parte de su hermano, quien está tramitando con las autoridades ejidales el despojo de la casa y el solar donde ella viven, aduciendo que las mujeres no pueden ser propietarias ni titulares de derechos agrarios. Estos tres casos fueron presentados como muestra de la violencia sistemática,  por ende histórica exclusión al acceso, uso y usufructo de la tierra que viven las mujeres en Chiapas.

Frente a la realidad descrita, el Movimiento ha trabajado desde hace tres años en la elaboración de una propuesta de tenencia familiar que permita a las mujeres ser titulares de derechos agrarios. Esta propuesta se finca en cinco principios, los cuales fueron explicados por Alberta y Teresita, delegadas del Movimiento, quienes se apoyaron en los dibujos elaborados por las comunicadoras comunitarias K’asesel K’op del Movimiento de Mujeres en Defensa de la Tierra y el Territorio. Los principios son que las mujeres seamos reconocidas como integrantes de los colectivos ejidales y comunales en igualdad de derechos a los hombres; que las parcelas dejen de ser sólo de los hombres y las asambleas reconozcan que son de toda la familia; que ejidos y comunidades reconozcan que las mujeres tenemos derecho y obligación de participar en todas las decisiones comunitarias; que los pueblos reconozcan que la participación de las mujeres duplicará la fuerza de las luchas en defensa de la tierra y el territorio frente a proyectos extractivistas y de privatización; y que la lucha por el reconocimiento de las mujeres es para fortalecer la vida en colectivo.

Una vez explicada la propuesta, de dónde viene, y qué propone, delegadas tseltales, tsotsiles, ch’oles, zoques y mestizas entregaron la propuesta a la Vocera y concejal@s. Esta entrega, como lo explicó Flor, representa el anhelo de cambio para los pueblos indígenas, así como de la construcción de una autonomía que reconozca los derechos de las mujeres para que decidan los modos de frenar las violencias capitalistas que afectan a las mujeres. También, esta propuesta es una forma de fortalecer la vida en y de las comunidades. Por último, como señaló Flor, la entrega de la propuesta a su vez es un compromiso por parte del Movimiento para apoyar al CIG desde un ser mujer.

En un tercer momento, representantes de diversas organizaciones dieron sus palabras de apoyo a la Vocera y al CIG, y algunas de ellas expusieron las problemáticas que viven en sus comunidades, al mismo tiempo que reconocían el trabajo de las mujeres en la defensa de la tierra y el territorio.

Las organizaciones presentes fueron la Coordinadora Diocesana de Mujeres (CODIMUJ), el Feminismo Comunitario, Enlace, Comunicación y Capacitación AC., Colectivo de Empleadas Domésticas de los Altos de Chiapas (CEDACH), Melel Xojobal, Grupo de Mujeres ciudadanas de San Cristóbal,  Revista Feminista Enheduanna, Red de Resistencia a las Altas Tarifas de la Luz, Red de Asesoras y Promotoras rurales (Redpar), Colectiva Raíces, Colectivo Nosotras, Casa de la Mujer de Palenque Ixim Antsetik (CAM), Organización de Poder Popular, los ejidos de Tila, Santa Anita, Chicomuselo y Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas, AC (CDMCH).

De todas estas palabras resaltamos la preocupación de las mujeres de Tila sobre cómo se puede construir una autonomía que retome respetuosa y plenamente la palabra de las mujeres; la denuncia del colectivo feminista de niñas y jóvenes de Melel Xolobal sobre el matrimonio y/o trabajo forzado de niñas y jóvenes, lo cual implica falta de libertad para que ellas decidan su futuro; por ello exigieron el respeto a sus derechos, como el estar informadas y tener educación sexual.

Por su parte, la Revista Enheduana denunció la violencia que viven las mujeres periodistas, por parte del Estado, y también por parte de sus empleadores al darles un trato diferenciado. CAM dejó en claro que el abandono por parte del Estado en materia de salud sexual y reproductiva es un feminicidio en tanto se deja morir a mujeres en lugar de atender enfermedades totalmente prevenibles y curables.

Las mujeres de Santa Anita y de Chicomuselo denunciaron los perniciosos efectos de los proyectos de minería en la vida comunitaria porque las mineras dividen a través del ofrecimiento de dinero, como si se pudiera comprar la decisión y la vida de las personas.

Después de escuchar las palabras de las mujeres del Movimiento y de las organizaciones y ejidos presente, como lo han hecho durante el recorrido del CIG por Chiapas, l@s concejal@s hablaron. En primer lugar, Lupita de Acteal, reconoció que el hecho de que en el auditorio hubiera más mujeres participando ya señalaba el avance que hemos logrado, y aun así consideró importante recordar que la lucha por la tierra tiene que ser de mujeres y hombres porque son quienes trabajamos la tierra, y ésta es de quien la trabaja, que en su mayoría son pueblos indígenas.

Ante la situación de división, invitó a recordar que “ya no es tiempo de que nos callen, de que nos pongan precio, de que pongan precio a nuestra muerte.”  Guadalupe, de Tonalá, remarcó que sólo organizándonos es como podemos construir desde abajo para enfrentar “la ola de violencia que se avecina” como respuesta a la movilización y organización en apoyo al CIG. Adriana Marcos, purépecha viviendo en Ciudad de México reconoció que, como dijo Lupita, al estar organizadas, el ser mujer se ha convertido en un peligro para el gobierno. Por su parte, Juan Bobadilla, purépecha residente en CDMX, reconoció en primer lugar reconoció que el Movimiento es un ejemplo de cómo “hay muchos esfuerzos para construir el México que queremos”, y por ello, recalcó, es tiempo de unir nuestras fuerzas, culturas y raíces porque la lucha va más allá de México, del continente, abarca a todo el mundo.

En segundo lugar reconoció que las mujeres del Movimiento se han mostrado organizadas y claras. Magdalena García, purépecha habitante de la CDMX comenzó diciendo que “el dolor que escuchamos ahorita, ese sufrimiento, es el mismo que el Congreso Nacional Indígena ha escuchado por veinte años”, y ante eso el mismo CNI decidió transformar el dolor en rabia, y “para terminar los dolores vamos a caminar juntas, agarradas de las manos”. Así, una de las invitaciones fue a organizarnos mujeres y hombres, junt@s para lograr los cambios necesarios para nuestros pueblos.

Marichuy, al tomar la palabra, recordó que las estructuras que hacen aliados al gobierno y al capital han sido construidas principalmente por hombres, mientras que la autonomía y la tenencia familiar son construidas desde dentro de las comunidades. Por ello, explicó, es importante cuidar la vida en las comunidades, una vida en la que participen mujeres y hombres, y así luchar contra el capitalismo. La Vocera también nos invitó a confiar entre mujeres, a apoyarnos, unirnos, pues esta es otra forma de tumbar esas estructuras que mencionó al inicio. Al hablar de los hombres aclaró que ellos también son víctimas del capitalismo, pues éste les inculca el consumo de alcohol, drogas y prostitución. Por todo esto, dijo, debemos reconocer que tenemos de frente una tarea grande, pero no imposible, siempre y cuando caminemos junt@s mujeres y hombres.

Para cerrar el encuentro, Mercedes Olivera, del CESMECA, recordó que “el trabajo que hacemos no es para el año entrante (2018), para las elecciones, sino que es para más adelante (…) Vamos a ganar desde empezar por nosotros mismos, como dijo Marichuy y las concejalas, y desde el día a día”. Secundó lo dicho por la Vocera, que la lucha es de mujeres y hombres, y que “nosotras tenemos el reto de convertir a los hombres en nuestros aliados contra el capital y el patriarcado”.

Luego de dos horas de compartir, Marichuy y l@s concejal@s se despidieron, y las mujeres gritamos diversas consignas como forma de agradecimiento y reconocimiento al trabajo que han iniciado como Concejo Indígena de Gobierno. Todas nos quedamos contentas de que hubiéramos podido compartir nuestro trabajo con el CIG, y que éste nos hubiera escuchado y también hubiera expresado sus reflexiones a partir de esa escucha. Nos despedimos, de la vocera, concejal@s y entre nosotras con la claridad de que no estamos solas en nuestra lucha, sino que a partir de aquí se nace un compromiso que sólo podrá ser fuerte si lo nutrimos unidas y desde nuestros espacios de cada día.

Revista Enheduanna

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