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Las solterías mexicanas

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Por Acacia

.Cuando las mujeres fortalecemos nuestra autoestima, somos las primeras en reparar nuestros daños, impulsar y sostener nuestro desarrollo, auspiciar nuestro bienestar y concretar nuestras libertades al vivir….Marcela Lagarde

La soltería es un estado civil que forma parte de la vida de las personas en la actualidad y con un peso de opresión social, tanto para mujeres como para hombres. La discriminación, el racismo, las creencias conservadoras y la tradición, etiquetan o estigmatizan a la población de solteras y solteros. Algunas personas viven la soltería como algo satisfactorio, que les permite hacer otras formas de vida, que les permite hacer lo que quieren y hacerse responsables de su vida propia y esto es transgredir una tradición. La equidad no solo se plantea en las relaciones sociales de hombres y mujeres, también lo es para esa población diversa que podemos encontrar en nuestro país, un “gran pueblo conservador tan apegado a la religión” con creencias muy arraigadas en esa mentalidad con machismos.

Mujeres solteras

En nuestra población diversa, encontramos a mujeres “solas”, me refiero a las que hoy, han adquirido su independencia económica, profesionistas, solteras sin pareja-compañero, con o sin hijos, decididas y seguras de sí mismas y que viven satisfechas, a gusto con lo que tienen, todavía en una minoría. Vivir soltera cuando eres mujer, te expone a todo tipo de discriminación y violencias de diferente nivel en una sociedad, con creencias que determinan “lo que debemos o tenemos que ser las mujeres, en nuestras vidas” en cualquier condición social y económica.

Para el colectivo social masivo público, las mujeres solteras parecemos “raras”, somos “sospechosas” “damos cierta desconfianza” y se generan mitos sobre nosotras por el simple hecho de hacer una vida propia, sin un hombre que “nos proteja-cuide” o nos respalde con un “estatus social” aceptable-adaptable y considerado como “normal” así tengas hijos o no, estar fuera de un rol tradicional que “se nos atribuye” desde la infancia, es algo que siempre genera curiosidad-morbo en la gente. Si somos atrevidas con iniciativa, pareciera que somos peores que un hombre que hasta puede matarnos, por un impulso de enojo ante una provocación.

Cuando es un hombre soltero, es más tolerable y justificable su soltería o “libertad” aun casado, hasta se le victimiza. Los prejuicios sociales determinantes van para ambos sexos ya que la cultura de la discriminación es lo que más se practica entre creencias del colectivo social cotidiano, tradicional. Cultural y socialmente se sigue aceptando que para las mujeres, nuestra realización personal puede ser solo cuando “logramos comprometernos-casarnos” y retener-amarrar a un hombre, tener hijos y “aguantar” aun con violencia doméstica de varios niveles, el sostener un hogar atendiendo a un hombre, como otro hijo más. Imagina lo atrasados en mentalidad en la que se encuentran ellos, tan apegados a sus machismos.

Aun cuando estamos viviendo el siglo XXI y las mujeres han adquirido otros roles como el de profesionistas, trabajadoras, independientes en lo económico, hay un esquema tradicional que persiste desde el lenguaje. Toda mujer soltera ha recibido estas preguntas: si no tienes novio ¿y para cuando el novio? si tienes novio, ¿para cuándo la boda? si ya pasó la boda ¿para cuándo los hijos? si no cubres estos roles entonces “algo ha de tener que nadie la quiere”, si cuestionas estos roles, “por eso está sola”, “así jamás encontrará un hombre que se case con ella” o no faltan las amigas o amigos que se preocupan por buscarte una persona adecuada para un cortejo y soluciones “tu problema de vida” o para que “no te quedes sola y sin amor”, es lo que se presenta en estas relaciones sociales humanas, en la vida cotidiana y son reales, como si todo dependiera de nosotras para que un hombre nos mire y nos pueda ofrecer su compañía, cuando ellos ni de compañerismo, saben por experiencia o tienen aprendido, para relacionarse sentimentalmente con una mujer, no es así.

La sociedad dice que tenemos que ser “buenas pilares de familia” o sea que todo es responsabilidad de nosotras por ser el sexo al que le corresponde fomentar la “armonía familiar” aunque no se quiera incluir el hombre por simple responsabilidad y por asumir que solo es un “proveedor” o a veces hasta un hijo más que “cuidar “en la familia, que recibe atenciones, y no el que puede asumir también el rol de una pareja o compañero que colabora en las labores del hogar o el de un padre que se responsabiliza en el cuidado y crianza de los hijos. Afortunadamente, en las nuevas generaciones ya se ven algunos-pocos- varones colaborar en esta parte.

Se dice, se asume y se promueve todavía, que las mujeres tenemos que “ser pacientes y aguantar”, ”agradar”, ”aceptar” “silenciarnos”, “olvidarnos de nosotras mismas”, ”conformarnos“sonreír para otros“, ”no tener deseos o necesidades” no mostrarlos, ni tener “proyectos si no es en función de otros” aunque la violencia doméstica se presente en el matrimonio “para toda la vida, hasta que la muerte nos separe“ y esto se da por hecho en ambos sexos en una cultura machista donde el “criterio de un hombre” tiene más valor que el de una mujer, pues cuando ella es desobediente, “está mal y todos buscan controlarla para que siente cabeza”, si cuestionas te señalan, si piensas, te agreden, pues se asume que las mujeres no podemos tener racionalidad propia, ya que “se normaliza” que solo somos emocionales.

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Ellos, casados o no y con toda libertad que les da su posición de “superioridad” así sea el más devoto y creyente en un dios es aplaudido por tener un criterio aun si este lleva su machismo sin argumento justo y humano. Si eres mujer y atea, todos te vigilan, sospechan de ti y te cuestionan desde la base de una mentalidad conservadora y llena de “mitos” que juzgan todo el tiempo lo que haces bien o lo que haces mal, para etiquetarte socialmente.

Si vivimos solas, sin pareja o no matrimoniadas a determinada edad y si decimos ser feministas, la duda de nuestra preferencia sexual es lo que el dominio público comenta, o sea esos pensamientos con variedad de prejuicios contra nosotras-que “a lo mejor es lesbiana”, “por algo está sola”, “algo tendrá que los hombres no la quieren pobrecita, por eso está sola”, ”ha de ser por su carácter”,” ha de ser muy desobediente, por eso está sola”, ”es que no ha de encontrar quien la controle y le haga sentar cabeza” , “si no es devota de una religión, lleva mala sangre” y una serie más de creencias machistas con tanto prejuicio, que son parte de la discriminación que todas las mujeres sabemos que hay, pero que lamentablemente muchas aceptan, existe más el temor a ser ellas mismas sin que les importe el ”qué dirán” o por considerar a una “reputación social” como importante para socializar o que un hombre “les dé su lugar”, creencias de mujeres que todavía no se transforman.

Si estamos solas y llevamos una vida social activa, se considera que necesitamos compañía, algo andamos buscando, no pasa de “un hombre”, como si todo el centro de nuestra vida girara en torno a la conquista de alguno que nos haga el favor de “darnos un estatus ante los demás” y muchos hombres dan por hecha esta situación. Si socializamos con hombres casados “se nos vigila” porque pareciera que “se busca un hombre aunque sea casado” o porque podemos ser “una amenaza” para otras. Si estamos solas, se nos da un trato de “niñas desobedientes que no saben de la vida” y “se nos tolera con afectos varios” como una forma de negar que somos mujeres con derecho a elegir una vida propia, “con o sin” un hombre, como si no fuéramos maduras o responsables. ¿Será una forma de asegurar la repetición de las tradiciones y buenas costumbres de la doble moral?

Algunas mujeres solas, por “no obedecer” y “no ser complacientes”, por “no decir si a todo” o por “no sonreír por y para todo”, por no mostrar inseguridad ante decisiones, por mostrar libremente nuestros estados de humor, enojo, tristeza, alegría, racionalidad, criterio propio, molestia, por decir lo que no nos gusta y lo que si, por decir nuestro desacuerdo, por tener carácter, etc. no se nos deja de considerar “amargadas”, “rígidas”, “cerradas”, “desesperadas”, ”histéricas” “problemáticas” o los hombres dicen “ya cásate”, sobre todo cuando no permitimos que “ellos decidan por nosotras” o esperan que seamos “agradecidas-generosas” porque nos han “volteado a ver” con piropos de acoso o nos han enseñado algo de sus machismos en espacios laborales, como parejas y otros.

Por el simple hecho de no tener un estatus de casada o “ser la señora de” se nos pone en esa invisibilidad a las solteras o en bodas se nos invita a buscar novio, se cree que cuando hablamos o tenemos personalidad propia para desenvolvernos en el trabajo, al socializar con hombres o cuando sabemos hacer una amistad (sin romances) con algunos solteros o casados, lo hacemos para llamar la atención, otra errónea visión y mito entre el dominio público tradicional que asume que no tenemos capacidades solas, que no podemos aprender por nosotras mismas, si no hay un hombre en nuestras vidas.

En esa doble moral masculina que decreta el sistema machista social, es hasta justificable, para mantenernos en ese nivel de “inferiores y al servicio de muchos”, que una mujer soltera pueda ser, como el colectivo las nombra, una ”amante” o “ser la otra” de los hombres casados, donde los beneficiados son ellos y nadie les critica, se les “perdonatolera”, mientras sea “discreto” y “respete a la mujer que tiene en su casa con hijos, dándoles públicamente su lugar-estatus de esposa oficial” usando un discurso sobre valores y aunque en la privacidad, sea violento con su propia familia donde una mujer o hija, tienen que luchar para ser tratadas como personas.

Es más justificable y valorado socialmente, que la mujer que soporta a un hombre violento en su contexto doméstico, sea considerada como una “victima heroica” por sobrellevar y “aguantarlo” así, si no conserva su relación matrimonial, la religión la culpa-responsabiliza de todo el fracaso del matrimonio y después la sociedad con su silencio o a veces complicidad, para que no deje esa unión de toda la vida “porque así debe ser” con esa carga de opresión social imagina como se va destruyendo una mujer, como va cambiando su físico, sus emociones, su salud mental, por esa negación a buscar su propio bienestar, antes que pensar en la de otros. Si una mujer es capaz de tomar la decisión de dejarlo por defender su dignidad o demandarlo por realizar un acto delictivo, entonces somos juzgadas, se duda de nuestro proceder y palabra, es el hombre violento que pasa a ser una “víctima incapaz de defenderse solo” y apoyado en la mayoría de las veces, hasta legalmente. Esa condición de falsa “buenitud” con machismo, que se nos impone a las mujeres, es como negar que somos inteligentes para vivir la vida soltera o no.

Ser una mujer soltera o casada, divorciada, etc. que se siente inferior en nuestra sociedad, que se resigna y lo acepta, se conforma y aguanta lo que un “dios imaginario” del colectivo social le da cada día, con ese aprendizaje de asumir una “existencia invisible” que el machismo le impone y la vuelve inamovible, callada y sumisa, que jamás contradice o dice lo que le molesta de su vida, adaptada y controlada “como debe ser” en esos roles sociales, es lo que se espera de nosotras.

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La sumisión se expresa de muchas formas y niveles, en su conducta o personalidad. Todavía son pocas quienes buscan ser mejores profesionistas o tienen metas de realización personal propias, la mayoría representa ese “deber ser mujer servil que agrada por educada” que todavía lleva en su vocabulario, un “¿mande?”, “¿mande usted?” “como usted mande”, un “gracias a dios” “si dios quiere” o un “primero dios pasara”, por subordinación, por tradición o a veces por simple comodidad o inconsciencia al depender de un hombre, lo que una sociedad machista dice es, para nosotras.

Hombres solteros y casados

A ellos, también se les victimiza cuando no hay mujer que los comprenda y atienda o lo acepte como es, así sea un macho violento, agresor verbal, alcohólico, irresponsable, mantenido, mujeriego, infiel, doble moralista, padre desobligado, etc. y a nosotras no se nos permite cuestionarles a ellos por sus conductas, porque eso es “ser una grosera” o “una agresiva” y “faltar al respeto a su posición” lo que “no es perdonable para nosotras” por desobedecer a la “tradición normalizada”.

En el caso de los hombres solos, solteros y jóvenes que también han buscado su realización personal sin dar tanta prioridad a buscar un estatus de casado, también han recibido todo tipo de discriminación como:

Si ellos se quieren casar, algunas mujeres presionan para que sea por la religión que profesan y sea aceptado en la familia, avientan la casa por la ventana en gastos para hacer pública su boda, que cambia su estatus, esperan una buena manutención, los controlan y manipulan, aunque ellas tengan un trabajo profesional, el rol que exigen es, ”el que sea un proveedor”, ”ser la dueña de sus quincenas” y cuidador en lo económico y ante los demás, “sentirse visibles y reconocidas” al “ser la mujer-señora-esposa de” fulano de tal. En esta sociedad machista ambos sexos se relacionan con machismos y patrones de los cuales no se liberan.

Si ellos son independientes, autónomos para cocinar o realizar labores domésticas, ellas esperan que “les dé su lugar” asumiendo la responsabilidad de todo lo que tiene que ver con la organización de la casa, porque ellos no saben de “cosas de mujeres”, dan por hecho su situación de inferioridad ante ellos, se acomodan a los machismos masculinos y el hombre que transgrede eso, resulta que ya no les queda a su tradición.

Algunos hombres-muy pocos- ya aprendieron a mostrar su sensibilidad como –ternura, tristeza, lloran, etc.-pero ellas insisten en reclamar esas expresiones que no las consideran varoniles, de hombres “el que ayuda a su mujer es mandilón”, “es un débil” por mostrar su sensibilidad,” le falta carácter de macho y hombría para responderle a una mujer” y a veces hasta con su padre, ellos tienen que enfrentar estas formas de discriminación. El machismo, no les permite que muestren tristeza, ser tiernos y sensibles con su pareja o hijos, es mejor ahogarse en alcohol y se les acepta-justifica-tolera, que su agresividad se exprese hasta en forma muy extrema por reprimirse y justifican “que por impulsivos y que no se dan cuenta de lo que hacen”.

Los hombres solteros y solos también son de “dudosa preferencia sexual” y si es autónomo y se acostumbra a realizar labores de la casa sin depender de una mujer o apoyar a su madre, esta “mal ubicado” y “por eso no lo han de querer las mujeres” “¿qué tipo de hombría es esa?” es más fácil que sea aplaudido por tratar “caballerosamente” a una mujer como “niña obediente” – que la cuide, que la mime, que dependa de él, que la lleve de compras, que la controle, etc.- para que lo respeten.

Si es un hombre que se niega a ser mujeriego o infiel por ser firme en lo que quiere, creyendo que la frase “a quien le dan pan que llore” lo hace más varonil, entonces eso puede ser un gay de closet, que “ya saldrá algún día de esa condición” “¿que no sabe aprovechar las circunstancias?”. Si éste se atreve a tener una relación con una mujer que le lleve una diferencia de 10 años o más, las críticas son excesivas para ella, en cambio un hombre de edad mayor si puede relacionarse en pareja con chicas muy menores y no pasa nada, se le perdona porque cumple el papel de “cuidador, por la experiencia que tiene” aunque no sepa ser una pareja o compañero en la relación, porque seamos realistas, en relaciones con diferencias de edad en nuestra cultura mexicana machista, un hombre se puede portar como un padre tratando a una hija y una mujer puede portarse como una madre, tratando a un hijo. En nuestra cultura no se ha transformado esa forma de convivencia en relaciones sentimentales. Nos falta mucho como personas individuales, conocer y experimentar desde un crecimiento humano, que nos permita buscar otras formas de relación entre dos, porque no hay equidad, en nuestra sociedad.

El hombre que cuestiona y está en desacuerdo con la posición social y tradicional, que algunas mujeres todavía defienden-de ser manipuladoras, complacientes, pasivas, tolerantes a la agresión, machistas y calladas- es discriminado por sus mismos compañeros, en el trabajo, en el contexto social, etc. Por andar diciendo aberraciones que no van con lo tradicionalmente establecido por machismos y por no adaptarse a lo que todos dicen y hacen “así es la realidad y nadie hace nada ¿para qué piensas?” es lo que se espera.

Existen toda una gama de creencias, mitos e ideas que la sociedad ha determinado y establecido como verdades o dogmas dentro de lo que es la discriminación y cada sector de población tiene sus variantes en cuanto a las formas en que se presenta, imaginen ¿cuántas me faltaron por comentar?

¿Te han discriminado por ser una mujer sola y soltera? ¿Te has sentido discriminado por ser un hombre solo y soltero? ¿Te han discriminado por ser un hombre casado que tiene “una amante”? ¿Te han discriminado por ser una mujer que se relaciona con casados? ¿Te han discriminado por llevar una vida de doble moral?

Revista Enheduanna

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