El poder de los hombres que escriben

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Por: Patricia de Souza

Esta mañana hablaba del desfile de estrellas fugaces en el Facebook, la cantidad de fotos que desfilan ante nosotras, de la cultura del “autobombo” para promocionarse, de  las fotos construidas, de la producción que las redes sociales permiten, y de la locura de creer que la literatura es un “ascensor social y que da “visibilidad”,  dos elementos fundamentales en esta época.

Es terrible, nadie entiende que es una víctima de su propia ambición, de su ego aumentado con un grueso lente puesto sobre su cabeza, las redes sociales, así como de  su deseo manipulado por grandes consorcios internacionales. Aparecen entonces los héroes masculinos, unos hombrecitos bien peinados, con aire melancólico, robin hood, o príncipes azules ilustrados que se llaman “poetas” y gozan de todo el prestigio en sociedades semi-feudales, toda doncella se verá honrada de salir con él, y mientras más mujeres posea más aumentará su cuota social. Saben usar el ascensor como nadie.

Una cosa que me ha dejado perpleja es leer en la prensa peruana que Mario Vargas Llosa vende más libros desde que sale con Isabel Preysler, es el machismo en su máxima expresión, o la ridícula versión Disney que llevan todos y todas en la cabeza. Alrededor de nuestro novelista pululan los envidiosos, los que se ven como él con una hermosa gacela que lo acompañara en sus años cenizos. Pasemos. La necesidad de afecto no tiene edad, pero sí el espectáculo.

Entonces, retomo, aparecen los escritores-poetas, dominadores, misóginos y llenos de perifollos, si es una mujer, mejor, los floreros no hablan! Sucede que es otra manera de dominación que las mujeres aceptan sin chistar, sobre todo las más conservadoras y burguesas para quienes es un orgullo que un poeta (aunque escriba bobadas) le dedique un poema, ser la musa, la figura petrificada y muda de su inspiración.

Este prototipo masculino dominante, está lejos de desaparecer en las sociedades patriarcales, al contrario, es un medio de reproducción para neutralizar mejor a las mujeres que escriben y alzan la voz. Si dejamos de hablar, nadie lo hará en muestro lugar, menos esos poetas engominados que no piensan dejar el poder, lo repito ecosocialismo y feminismo urgentes.

Es la regla del capitalismo aplicada a la literatura. Amos y esclavas… no hay versión masculina. No busquen.

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Revista Enheduanna

 

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