DESPLAZADOS

Las niñas y niños desplazados de Chenalho

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La plaza central de Tuxtla Gutiérrez tiene 10 días que está llena de niños y niñas que corren de un lado hacía otro bajo el sol y descalzos, juegan entre ellos, se acuestan en el suelo cuando se sienten cansados y comen lo que sus familias preparan de manera comunitaria.

Los niños y niñas son parte de las familias desplazadas del ejido Puebla municipio de Chenalho, que iniciaron un plantón afuera de Palacio de Gobierno desde el pasado 04 de Marzo, para exigir al gobierno de Manuel Velasco Coello generar las condiciones para su retorno a la comunidad.

Al igual que sus familias, las y los menores llevan un año y nueve meses fuera de Chenalho. Siete de ellos nacieron en condiciones de desplazamiento, una de ellas falleció.

Chiapas es el estado con mayor número de desplazados internos. De los últimos desplazamientos que se han dado en el estado casi la mitad de personas son niños y niñas indígenas.

Tan solo del ejido Puebla son 249 personas desplazadas, 117 tienen entre los 0 y 17 años de edad. Bersain Hernández es uno de ellos, tiene 17 años de edad y el pasado lunes 12 de Marzo inició una huelga de hambre debido a que sus demandas no han sido atendidas.

Desde que salieron de Chenalho, por los conflictos poselectorales, la mayoría de niños, niñas y adolescentes no asisten a la escuela, viven de manera hacinada con sus familias en campamentos temporales. Esta situación pone en condiciones de mayor vulnerabilidad a las niñas y adolescentes de sufrir acoso o violaciones sexuales.

Los derechos de la infancia que más se vulneran cuando están en condiciones de desplazamiento interno es la falta de acceso a la educación, salud y la alimentación. El gobierno del estado dejó de otorgar alimentos al campamento que estaba en San Cristóbal de las Casas y por eso tuvieron que venir a la ciudad. “Nos querían tener allá donde nadie sabía que estábamos, acá tan siquiera nos ven” dice una de las pocas mujeres que habla español en el plantón y que está pendiente que los niños, que están jugando, no se vayan más lejos.

La llegada a Tuxtla Gutiérrez fue para la mayoría de ellos una novedad, aunque  se sienten agobiados por las altas temperaturas. Grupos de la sociedad civil han realizado actividades en el plantón: muestras de cine y cuadrangulares de fútbol. Es de lo primero que hablan los niños y niñas cuando se platica con ellos, de que jugaron fútbol con árbitro y uniforme en plena plaza central y que han visto películas. Su capacidad de resignificar la situación en la que se encuentran o sacar lo que pareciera lo mejor de ella resulta increíble.

Las y los menores del Ejido Puebla no son los únicos que están fuera de su comunidad en condiciones de desplazamiento forzado. Hay cientos de niños y niñas del municipio de Chalchihuitan, también hay de Ocosingo y Zinacantán.

De la comunidad Tenango de Ocosingo hay 61 personas desplazadas más de la mitad son menores de 18 años. Del ejido Cintalapa también de Ocosingo hay 31 desplazados, 10 son niños y niñas. De Zinacantán hay 33 personas desplazadas, 8 menores, entre ellas.

A pesar de que en Chiapas existe una Ley para la Prevención y Atención del Desplazamiento Interno, la violación a los derechos de las personas que están en esa condición continúan siendo vulnerados debido a que el consejo que debía de vigilar el cumplimiento de la legislación ni siquiera ha sesionado. Mientras tanto cientos de niños, niñas y adolescentes continúan sin que se les sea garantizado el acceso a la alimentación, salud y educación.

 

Revista Enheduanna

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